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TM Ventas

Novedades del sistema

TM Ventas se mejora todas las semanas con lo que piden los comercios que lo usan. Cada versión llega sola a cada comercio: sin reinstalar, sin perder un dato.

1.311.0Versión actual · publicada el 7 de octubre de 2026
1.311.07 de octubre de 2026Última

La tienda online del comercio, las ofertas con fecha y la contabilidad con ARCA

  • La tienda online del comercio, en tmventas.com.ar/tienda/su-nombre: el cliente elige, arma el carrito y paga con Mercado Pago (a la cuenta del comercio), transferencia o efectivo. Retiro en el local, reparto por zonas o envío por correo. Se ve bien en el celular y en la computadora, con el color, el logo y los banners del comercio. Es un agregado que se pide a TM Ventas y no cobra comisión por venta.
  • Lo que no hay no se vende: el stock se aparta al pedir, y cada pedido entra a la caja como un encargo, con su código y un aviso. El cliente sigue su pedido con ese código, y la tienda tiene el botón de arrepentimiento.
  • Ofertas con fecha de inicio y de fin, el «precio de oferta» y la opción de que valgan en el local, en la tienda o en los dos. Los cupones también. La misma cuenta en la caja, la tienda, el tótem y la carta.
  • Los banners del comercio también en la app de pedidos mayorista.
  • Contabilidad: las facturas de compra se traen del archivo de «Mis Comprobantes» de ARCA, sin tipearlas, y se comparan con lo cargado. Además, la categoría del monotributo con el aviso de enero y julio, el IVA del mes en el inicio y «Bajar todo el mes» para el contador.
1.310.07 de octubre de 2026

La giftcard por WhatsApp, los documentos desde el iPhone y la comandera compartida en un paso

  • La giftcard se manda por WhatsApp como una imagen de la tarjeta, de frente y de dorso, al que la regala y al que la recibe. Hay tres diseños para elegir (Marfil, Noche y Dibujo fino), o el comercio sube el suyo y la app le agrega el QR, el código y lo que incluye.
  • Remitos, facturas y otros documentos por WhatsApp desde el iPhone: ahora llega el PDF. Y «Probar este teléfono» dice qué deja hacer cada teléfono y manda un PDF de prueba.
  • La docena en la app de pedidos y en la calle: unidad, media docena y docena, con el precio de la lista de cada cliente.
  • Cada producto puede tener una foto para la app de pedidos, aparte de la de la carta.
  • La comandera compartida desde otra computadora se deja andando en un solo paso, con un archivo que también se baja de la página de Descargas.
  • En Descargas, además: TM Soporte, para recibir ayuda a distancia en la computadora del comercio.
1.309.06 de octubre de 2026

Giftcards que siempre abren, la caja fuerte con saldo y el celular más prolijo

  • Giftcards: el QR solo se imprime si la página de la giftcard se va a publicar, así nunca lleva a una página que no existe. Cada giftcard muestra si su página ya se ve en internet, y «Revisar» la vuelve a subir si falta (también las viejas).
  • En el registro de giftcards: Ver la tarjeta con su QR, Reimprimirla y Abrir su página.
  • Pago mixto en la giftcard: efectivo, tarjeta y transferencia en el mismo cobro, con el recargo de la tarjeta solo sobre esa parte.
  • En el celular, Caja → Ventas del día, Reparto y Mascotas ya no se salen de la pantalla, y ninguna página se corre de costado.
  • La caja fuerte muestra el saldo al lado de cada movimiento (también en la planilla; los dólares con su propio saldo).
  • La plata del día en Caja e Inicio arranca tapada: se destapa con el ojito y se vuelve a tapar al cambiar de pantalla.
  • Desde la cuenta corriente, cada venta fiada tiene «Remito» y «Remito por WhatsApp».
1.308.23 de octubre de 2026

Por qué no imprime una comandera compartida

  • Si la comandera compartida desde otra computadora no imprime, el cartel ahora dice el motivo real: Windows pide usuario y contraseña, no deja entrar como invitado, la impresora está compartida con otro nombre, no se llega a esa computadora…
  • En Configuración → Impresoras, «Revisar» repasa paso por paso la conexión con esa comandera y dice cómo se arregla. Si la impresora está compartida con otro nombre, ofrece usar ese.
  • Nada de esto imprime ni cambia la configuración de Windows.
1.308.13 de octubre de 2026

Bajar la cantidad de cajas sin cerrar la que sigue abierta

  • Al pasar de dos cajas a una, queda la que sigue abierta, sea la 1 o la 2: todas las computadoras pasan a cobrar en ella hasta su Cierre Z, y al día siguiente vuelve a ser la Caja 1.
  • Configuración y la pestaña Caja muestran que la bajada está en curso.
1.308.03 de octubre de 2026

Cheques en el mostrador, comisión del vendedor, facturar desde el celular e impresora portátil

  • Cheques al cobrar: con los cheques prendidos, el mostrador tiene el botón «Cheque». Se anotan el número, el banco, la fecha de pago y de quién es; el cheque queda solo en la cartera de cheques, con el número de la venta, y no entra al cajón. Si la venta se anula, el cheque se marca para devolverlo.
  • Las partes iguales de una mesa se cobran con los medios del comercio (débito, crédito, la transferencia a cada banco), y la venta queda con el reparto de cada medio. En el take away aparecen también las tarjetas en cuotas, con su plan.
  • La comisión del vendedor, si se prende: cada vendedor con su porcentaje, sobre lo cobrado a sus clientes en el mes y sin IVA. Está en el informe de cada vendedor y como un renglón más en su liquidación.
  • Facturar desde el celular: el repartidor factura al entregar y el vendedor factura un pedido ya entregado. La factura la emite la computadora del comercio con ARCA; si está apagada, el pedido espera y sale cuando se prende. Al celular le llega la factura para imprimirla o compartirla en PDF.
  • Impresora portátil: con una térmica de 58 mm por Bluetooth (Chrome en Android), el vendedor y el repartidor imprimen la factura, el remito y el recibo del cobro. En iPhone, la factura se comparte en PDF y el remito y el recibo por WhatsApp.
  • Reservas: la de las 23:40 ya no desaparece a medianoche; sigue en la lista y en el salón hasta que pasa el tiempo de espera.
  • Producción: un día de hace más de tres meses se puede traer del archivo para mirarlo.
1.307.13 de octubre de 2026

La app de afuera: instalar TM Ventas desde el acceso remoto

  • Entrando por el acceso remoto (desde tu casa o la de tu contadora), TM Ventas se instala como app, con su ícono: el del comercio con una insignia verde de una casa con señal, para no confundirla con la del local.
  • Debajo del ícono dice «Remoto · el nombre del comercio». La tarjeta «Instalar» aparece también en la computadora.
  • La seguridad no cambia: sin el ingreso del acceso remoto no entra nadie.
1.307.03 de octubre de 2026

Las páginas de tus clientes, como apps de compras, y cada pantalla con su app

  • El pedido mayorista por internet se ve como una app de compras: la barra con el color de tu marca, el buscador, «Tu último pedido · Repetir», los rubros, cada producto en una tarjeta con su dibujo o su foto, y el pedido siempre a la vista.
  • La lista de precios, «Mis puntos» y «Mis locales» con el mismo estilo, y todas se instalan como app en el celular del cliente, con su ícono.
  • En el local, cada pantalla tiene su app: la caja, la cocina, la barra, el fichador, la pantalla del cliente y el tótem, cada una con su nombre y su insignia.
  • Diecisiete dibujos nuevos de almacén y limpieza para la vidriera del mayorista.
1.306.12 de octubre de 2026

Arreglos de los vendedores y repartidores

  • La ficha del empleado tiene el campo «Celular»: con él cargado, el link del vendedor o del repartidor se le manda por WhatsApp directo a esa persona.
  • Al marcar a alguien como vendedor o repartidor, la lista se actualiza sola, sin recargar.
1.306.02 de octubre de 2026

Pack y bulto: un producto se vende por unidad, por pack y por bulto

  • En la ficha del producto: «Se vende también por pack o por bulto». Para cada uno, cómo se llama, cuántas unidades trae, su precio en cada lista (mostrador, mayorista y franquicia; si queda vacío, es la unidad por la cantidad) y, si tiene, su propio código de barras. Y «También se vende suelto», tildado de fábrica.
  • En la caja, el mostrador y las mesas, al tocar el producto pregunta cómo lo lleva, con el precio de cada forma. El lector con el código del bulto carga el bulto; con el de la unidad, la unidad. El renglón, el ticket, la comanda, la factura y la pantalla del cliente dicen «Bulto x24».
  • El stock se sigue contando en unidades: vender un bulto de 24 descuenta 24. En Stock se ve también en bultos («= 5 bultos y 3 sueltas»).
  • Pedidos mayoristas, vendedor en la calle y pedido por internet: cada forma es un renglón aparte, con el precio de la lista del cliente. Preparar con el lector, el remito, el ticket del pedido y la entrega respetan el bulto.
  • Compras: lo que llegó se puede cargar en bultos con el costo del bulto, y se pasa solo a unidades y a costo por unidad.
  • Arreglos: el interruptor mayorista ya no le cambia el precio a una docena; repetir un encargo con docenas descuenta las 12; la ficha de un producto cambia recién al guardar.
1.305.02 de octubre de 2026

La marca completa: el logo con el nombre y el slogan

  • Además del logo, el comercio puede tener su marca completa (el logo con el nombre y el slogan, como la diseñó). La carga TM Ventas y le llega sola, firmada.
  • Configuración → «La marca en los papeles y pantallas»: para cada lugar se elige qué va arriba: la marca completa, el logo solo, el logo y el nombre en letra, solo el nombre o nada. Los lugares: los tickets, la factura A4, el remito, el presupuesto, el resumen de cuenta, las etiquetas, la carta QR, el tótem, la pantalla para el cliente, la pantalla de entrada, el celular del vendedor y el pedido por internet del mayorista.
  • Al lado de cada opción se ve cómo queda; el ticket, en blanco y negro, tal cual lo recibe la impresora.
  • En la factura, la razón social y los datos fiscales salen siempre en letra y nada fiscal se mueve. Sin marca cargada, todo queda como antes.
1.304.02 de octubre de 2026

La factura sin venta y el celular que se instala como una app

  • Contabilidad → Facturar: una factura A, B o C que no sale de una venta de la caja (un servicio cobrado por transferencia, un alquiler, una venta cobrada por fuera), a consumidor final o a un cliente de la agenda, con renglones libres o del catálogo.
  • La plata se elige al emitir: entró a una cuenta, queda a cobrar en la cuenta corriente, o ya estaba registrada. No es una venta (no toca el cierre Z ni el stock), pero sí va a lo fiscal: Libro IVA Digital, posición de IVA y paquete del contador. Con su Nota de Crédito.
  • El celular del vendedor y del repartidor se instala como una app: queda con su ícono en la pantalla de inicio y se abre a pantalla completa.
1.303.01 de octubre de 2026

El camión: el repartidor del mayorista

  • Mayorista → Repartos: se arma el reparto con la fecha, el repartidor, el vehículo y los pedidos, en el orden de la hoja de ruta.
  • En su celular, el repartidor controla la carga producto por producto y sale. En cada parada anota lo que bajó (y lo que vuelve, con el motivo), cuánto le pagaron y la firma del cliente con el dedo o la foto del remito; después, el remito por WhatsApp.
  • La entrega hace la venta por lo entregado y el stock baja solo por eso. Lo cobrado en efectivo queda en manos del repartidor hasta que rinde en la caja.
  • Si comparte la ubicación, la caja ve dónde está el camión, solo mientras dura el reparto.
1.302.01 de octubre de 2026

El vendedor en el celular

  • Cada vendedor recibe por WhatsApp su enlace y su clave. En su celular ve su cartera, los clientes que tocan hoy, lo que debe cada uno y el último pedido para repetirlo.
  • Toma el pedido con botones, al precio de la lista del cliente (el precio lo pone siempre la caja), cobra viendo cómo se reparte entre las deudas y anota «hoy no compró» con el motivo. Sin señal, todo queda en el celular y sale solo después.
  • Lo cobrado en efectivo queda en su mano hasta que lo rinde en la caja.
  • Arreglo: dos pedidos por internet mandados en el mismo instante ya no se pisan.
1.301.01 de octubre de 2026

El remito interno y los pedidos al depósito

  • En los locales de un grupo: mandar mercadería a otro local con un remito interno. Sale del stock al mandarla y entra al stock del otro local cuando la recibe, con lo que llegó de verdad; el que la mandó se entera si llegó completa o con diferencias.
  • Cada local le hace pedidos al depósito del grupo, y el depósito los prepara y los manda con el remito armado solo.
  • A una franquicia del grupo se le vende como mayorista y le llega como compra.
1.300.01 de octubre de 2026

Los locales del grupo: la carta y los precios desde la casa

  • La casa manda su lista de productos y precios, y cada local del grupo la aplica sola en unos minutos. Cada local conserva su stock, sus costos y sus recetas.
  • Un producto puede tener precio propio en un local, y la casa no se lo cambia.
  • Configuración → Los locales del grupo: cada local con la carta que tiene y cuándo dio señales.
1.299.01 de octubre de 2026

La computadora espejo

  • Una segunda computadora del local recibe cada cambio al instante, cifrado, y se sabe siempre si está al día.
  • Si la principal se rompe, en el espejo se toca «Tomar el mando» con el PIN del administrador y se sigue trabajando con todo al día; las tablets se pasan solas.
  • También se le puede pasar el mando a propósito, para arreglar o cambiar la computadora sin cortar el trabajo.
1.298.01 de octubre de 2026

Cobrar en dólares

  • Se cobra en dólares en el mostrador y en las mesas, con la cotización compradora del Banco Nación (la baja sola) o la que ponga el encargado para el día.
  • El cajero escribe con cuántos dólares pagan y la app dice el vuelto en pesos, grande. La venta queda en pesos.
  • El cajón de dólares va aparte: apertura, lo cobrado, la caja fuerte y su conteo en el cierre Z.
  • Un comercio que no agrega «Dólares» no ve nada nuevo.
1.297.01 de octubre de 2026

Los medios de pago del comercio y lo que entra

  • Configuración → Medios de pago: cada comercio arma su lista (Posnet débito y crédito, Mercado Pago, Cuenta DNI, la transferencia a cada banco), con su comisión, sus días de acreditación y las cuotas.
  • Se eligen al cobrar y salen separados en el corte, el cierre Z, la Caja y el paquete del contador.
  • Contabilidad → «Lo que entra»: el calendario de la plata de los próximos días hábiles, lo que debía entrar y no figura, y cuánto costó cobrar en el mes.
1.296.01 de octubre de 2026

El mes cerrado y el Libro IVA Digital

  • Cerrar el mes ahora cierra de verdad: nada con fecha de ese mes se carga, cambia ni borra. Los errores se corrigen con ajustes en el mes abierto, con motivo y quién.
  • Al cerrar se guarda una foto del paquete del contador: el de un mes cerrado sale siempre igual al del día del cierre.
  • Los archivos del Libro IVA Digital de ARCA (ventas y compras con sus alícuotas), revisados campo por campo antes de entregarlos.
1.295.01 de octubre de 2026

Transparencia fiscal y facturas de servicios

  • Las facturas B llevan el «Régimen de Transparencia Fiscal al Consumidor (Ley 27.743)», con el IVA contenido y los otros impuestos nacionales indirectos.
  • Cada producto dice si es producto o servicio, y la factura va a ARCA como corresponde, con el período facturado cuando hay servicios.
1.294.030 de septiembre de 2026

El IVA de cada producto en las facturas

  • El IVA de las facturas A y B se elige por producto, por categoría o para todo el comercio: 21 %, 10,5 %, 27 %, 5 %, 2,5 %, 0 % o exento.
  • Una venta con productos de distinto IVA sale en una sola factura con cada alícuota por separado, como pide ARCA, y las notas de crédito salen con las mismas alícuotas.
1.293.030 de septiembre de 2026

El salón completo: sectores, sillas y el organizador

  • El mapa de mesas tiene sectores (planta alta, patio, vereda), cada uno con sus medidas reales y sus mesas.
  • Cada mesa tiene sus sillas, y la mesa dice cuántas personas hay sentadas. Inicio muestra cuánta gente hay y cuántas mesas ocupadas por sector, y Reservas sugiere mesas libres con lugar.
  • Distribuciones guardadas (la de todos los días, la del cumpleaños) que se cambian de un toque.
  • «Organizar el salón»: con las medidas del sector y los grupos grandes, propone dónde va cada mesa, con pasillo y lugar para las sillas.
1.292.130 de septiembre de 2026

El arqueo de la pantalla cuenta igual que el cierre Z

  • Una venta hecha después de sacar el cierre Z cuenta en la jornada siguiente, pero la plata entró ese mismo día. La Lectura X y el Z ya lo sabían; la pestaña Caja sumaba esa plata de nuevo y el arqueo pedía de más. Ahora la pantalla hace exactamente la misma cuenta que el servidor, en la pestaña Caja, en el Inicio y en el desglose del cierre.
  • La venta sigue en la lista del día, con la marca «Cobrada el …, después del cierre Z: la plata ya estaba en la apertura», y abajo del efectivo una nota explica cuánto no se suma y por qué.
  • Los gastos y los cobros de cuenta corriente anotados después del cierre Z también se miran por jornada, como en el Z.
1.292.030 de septiembre de 2026

El tótem completo: pagar con Mercado Pago, cliente frecuente, cupones, promos y más

  • Todo lo que se escribe en el tótem (nombre, observaciones, teléfono, cupón, opinión, búsqueda) usa un teclado dibujado en la pantalla: el teclado de la tablet no se abre nunca.
  • Pagar con Mercado Pago desde el tótem (para llevar; viene apagado): el cliente escanea un QR en la tablet con su celular y, cuando acredita, el pedido va a cocina marcado PAGADO y la venta queda registrada sola. En Take Away el pedido aparece pagado y solo se marca «Entregado».
  • Cliente frecuente: con su teléfono, el tótem saluda por el nombre, dice los puntos y ofrece «lo de siempre» con un botón. Los puntos se suman solos al cobrar. Un cliente nuevo se da de alta desde la tablet.
  • Cupones: código, porcentaje o monto fijo, vigencia, cantidad de usos y mínimo. El programa lo valida de nuevo al recibir el pedido y descuenta al cobrar.
  • Promos y happy hour a la vista: en la pantalla de espera, en cada tarjeta (sello «2x1» / «-15 %» y el precio con promo) y con un cartel en la carta. Filtros: sin TACC, vegano, vegetariano, sin lactosa, picante y «sin» cada alérgeno.
  • Llamar al mozo y pedir la cuenta desde el tótem (comer acá), encuesta de un toque al final con su informe (viene apagada), ticket numerado para el cliente (viene apagado), una tablet en «solo carta» que muestra sin tomar pedidos, y accesibilidad: letra grande, alto contraste y los botones importantes abajo.
1.291.030 de septiembre de 2026

El buscador del tótem y los dibujos del brunch

  • Un buscador en el tótem, primero en el riel de categorías, con el teclado en la pantalla: busca en el nombre, la descripción, la categoría, los tamaños y los combos, sin importar tildes ni mayúsculas.
  • «Avocado» y «palta» eligen la tostada con palta (que se redibujó como la de verdad: palta, huevo y tomates cherry), esté en la sección que esté. Si el nombre no dice nada, el dibujo sale de la descripción.
  • 15 dibujos nuevos: tostadas francesas, huevos benedictinos, shakshuka, roll de canela, matcha, ceviche, focaccia, curry, croque madame, cordero, lechón y más. 378 dibujos en total.
1.290.730 de septiembre de 2026

Seguridad: lo que se guarda entero

  • Un guardado que vaciaría de golpe una lista o un objeto del negocio (gastos, reservas, pedidos para llevar, recetas, aperturas de caja, mesas abiertas, la configuración) no se acepta: se rechaza, se devuelve lo real y queda anotado desde dónde vino.
  • Lo que escribe solo el programa (los cierres Z, el registro de actividad, los recuentos) no se acepta por guardado de ninguna pantalla, ni del administrador.
  • Cuando el comercio usa PIN, sin sesión no se guarda nada.
1.290.629 de septiembre de 2026

Seguridad, segunda tanda

  • Los PIN se guardan con un candado lento y una sal distinta por empleado; dos empleados no pueden tener el mismo PIN. Las sesiones de las pantallas se guardan como resumen, no como token.
  • Los sueldos y descuentos del personal ya no viajan a todas las pantallas: solo al administrador.
  • La licencia puede venir atada a la computadora; el respaldo en la nube sube cifrado entero. Todo mensaje que no está declarado se rechaza.
1.290.528 de septiembre de 2026

Los productos ya no se pueden borrar de a muchos

  • Un guardado que saque 5 o más productos de una vez (o más del 30 % de la lista) se rechaza; lo mismo para insumos, combos, categorías, clientes, empleados, proveedores y repartidores. Borrar sigue siendo de a uno.
  • Cuando lo rechaza, avisa en la pantalla, devuelve la lista real y anota en el registro de actividad quién fue, desde qué aparato y cuántos iban a desaparecer.
1.290.428 de septiembre de 2026

Seguridad, primera tanda

  • Se cerraron agujeros por los que un aparato del wifi, sin iniciar sesión, podía cobrarse una mesa por lo que quisiera, facturar contra ARCA, borrar un pago de sueldo, sacar la recaudación del día o cancelar un cobro de Mercado Pago. El servidor pone topes a cantidades y precios.
  • Reimpresiones, movimientos de stock y planillas piden sesión; los pedidos de la carta pública se limpian de símbolos de HTML.
1.290.327 de septiembre de 2026

El tótem muestra solo lo de la carta, y los dibujos que faltaban

  • El tótem ahora muestra solo lo que elegiste mostrar en la carta (Configuración → «Qué se ve en la carta»): los mismos productos o categorías que la carta del QR. Y no se puede pedir algo que no esté en la carta.
  • 48 dibujos nuevos: tragos (gancia, cynar, vermú, moscow mule, espresso martini, mimosa, bellini, pisco sour, paloma, julep, hugo, rama tonic y más), papas (cargadas, a caballo, provenzal, noisette, gajo, pay, smile), y un grupo nuevo de salsas y aderezos, con el cheddar, la mayonesa, el ketchup, el chimichurri y el guacamole.
  • Reconoce mejor los nombres de las cartas: las marcas y el tamaño de la cerveza (lata, porrón, litro), la gaseosa en lata o en botella, las abreviaturas («c/», «s/», «JyQ»), y en Pizzas o Sándwiches el gusto no le gana a la sección («Pollo y verdeo» es una pizza).
1.290.227 de septiembre de 2026

Muchísimos dibujos más en el tótem, y cada combo con el suyo

  • De 178 a más de 300 dibujos propios: combos, desayunos y meriendas, cafetería, batidos, waffles y pancakes, tortas y tartas, postres y helados, cervezas y tragos, parrilla, platos, para picar y un grupo nuevo de sushi, wok y oriental.
  • Los combos ya no salen con la hamburguesa: un combo conocido («Combo merienda», «After», «Menú ejecutivo») tiene su dibujo, y si no, el tótem junta los dibujos de lo que lleva (la bebida atrás y la comida adelante). En la ficha del combo se puede elegir otro.
  • Un producto que se llama «Tostado + café» muestra las dos cosas juntas.
1.290.127 de septiembre de 2026

El tótem, en pantalla completa en cualquier aparato táctil

  • En celulares y tablets, paradas o acostadas, el tótem se pone en pantalla completa con el primer toque del cliente: se va la barra de dirección. Si alguien la saca, el toque siguiente la vuelve a poner.
  • «Agregar a la pantalla principal» desde el tótem ahora abre el tótem (y no la caja), a pantalla completa. En el iPhone es la manera de sacar la barra.
  • En Configuración → Tótem de autopedido, los pasos para cada aparato y cómo trabar la tablet para que el cliente no salga del tótem.
1.290.027 de septiembre de 2026

El tótem de autopedido, como las cadenas de comida

  • Diseño nuevo del tótem, como el de las cadenas: pantalla de espera con las promos, «¿Dónde vas a comer?», la carta con fotos y categorías a la izquierda, y al final el número de pedido grande.
  • En cada producto: el tamaño, «Con / Sin» para sacar ingredientes, extras con su precio y observaciones para la cocina con botones de atajo. Todo sale en la comanda y en el monitor.
  • «¿Querés sumar algo?»: ofrece pasarlo al combo y sugiere una bebida, un acompañamiento y un postre.
  • Para llevar (se prende aparte): el pedido entra a nombre del cliente y se paga en la caja al retirar.
  • Más de 170 dibujos propios de comidas, desayunos y meriendas: un producto sin foto muestra solo el que le corresponde por el nombre.
1.289.027 de septiembre de 2026

El monitor de la barra y el tótem más fácil de abrir

  • Monitor de la barra: igual al de la cocina pero solo con lo que sale a la barra de tragos, a pantalla completa, por tiempo y con aviso sonoro solo por esos pedidos. Se abre desde su propio código QR.
  • El tótem de autopedido se abre escaneando un código: desde «Conectar un dispositivo» se habilita la tablet y aparece su QR.
  • La ventana de «Conectar un dispositivo» se desliza en el celular hasta el último código.
  • Arreglos: la pantalla de la cocina ya no suena por los tragos; un comercio sin usuarios con PIN ya puede habilitar el tótem.
1.288.027 de septiembre de 2026

La carta QR completa: diseño, datos del local, promos y más

  • «Armar la carta» junta todo lo que el comercio puede cambiar de su carta QR. Nada cambia en internet hasta publicar, y una carta que no se toca queda igual que antes.
  • Diseño: nueve estilos listos y, para tocar a mano, 16 tipos de letra, colores con aviso de si se leen al sol, colores sugeridos por el logo, fondos lisos, degradé, con textura o con foto propia, seis formas de mostrar los productos, el precio a elección, íconos, marco, portada, movimiento, modo noche, sello y pie propio.
  • Se prueba antes de publicar: vista previa con la carta de verdad, un link para verla en el celular, borradores, diseños guardados con nombre y vuelta a cualquiera de los últimos diez.
  • Portada y datos: horarios con «Abierto ahora», WhatsApp, teléfono, dirección con «Cómo llegar», redes, foto de portada, un aviso con fechas y los textos de los botones.
  • Secciones y productos: orden, ícono, foto, descripción y horario de cada sección, secciones en página propia; y en cada producto foto, etiquetas (sin TACC, vegano, picante…), alérgenos, recomendado, «Consultar» en vez de precio y tamaños en un mismo renglón.
  • Promos y pedidos: combos, 2x1, descuentos y happy hour en la carta, plato del día, y pausar los pedidos por la carta cuando el local está tapado.
  • Programar: cambios de precio con fecha que se aplican solos (en la caja y en la carta) y diseños de temporada que se ponen y se van solos.
  • Carta en inglés con traducción automática de lo que falte, y el conteo de visitas sin datos de las personas. Las dos vienen apagadas.
  • Arreglos: los QR de las mesas salen con la dirección que lee la carta (el llamado al mozo llega con el número de mesa, también con los QR ya pegados) y se dibujan en la computadora, sin un servicio de afuera.
1.287.125 de septiembre de 2026

El mostrador compacto para pantallas chicas

  • En las notebooks de pantalla chica el Mostrador puede pasar a una forma compacta: botones más bajos, los medios de pago en una fila y más renglones del carrito a la vista, con COBRAR siempre visible.
  • Se prende y se apaga en cada computadora con el botón de arriba; viene apagado. Si la pantalla es muy chica, el Mostrador lo sugiere una sola vez.
1.287.025 de septiembre de 2026

Escanear la factura del proveedor, costos en dólares, cuotas y más

  • Al recibir un pedido se puede escanear la factura del proveedor: el PDF se lee en la computadora y la foto se manda a leer. La app completa lo facturado y el costo, marca lo que no cuadra, propone el precio con el mismo margen y, si faltó algo, cierra el pedido y arma el mensaje para el proveedor.
  • Costos en dólares: el producto guarda su costo en dólares y la app baja sola el dólar oficial del Banco Nación los días hábiles. El costo en pesos se actualiza solo; el precio, solo si el comercio lo elige. Si el dólar se mueve, Inicio avisa y ofrece los precios sugeridos.
  • Cuotas con tarjeta (viene apagado): el comercio arma sus planes y al cobrar con posnet aparecen como botones con el valor de cada cuota. El ticket dice el plan y el Z cuántas ventas fueron en cuotas.
  • Cuenta corriente: el recargo por mora se calcula y se muestra, y lo aplica una persona (nunca solo); es interés simple, sin interés sobre interés. Planes de pagos con cuotas, recordatorio por WhatsApp y aviso de las vencidas.
  • Tótem de autopedido (viene apagado): una tablet donde el cliente arma su pedido y elige su mesa; el pedido entra a la mesa y sale solo por la comandera. La cuenta se lleva a la mesa.
  • Consumo del personal (viene apagado): lo que come o toma el equipo baja el stock sin entrar a la caja, con tope por persona y descuento opcional en la liquidación del sueldo.
  • Planilla de temperaturas (viene apagado): cada heladera, freezer o cámara con su rango; fuera de rango pide qué se hizo y avisa. La planilla del mes se imprime para la inspección.
  • El fichaje por rostro ahora pide y registra el consentimiento de cada persona, y quien no lo da ficha con su PIN. Los formularios de la carta, la página de puntos y la mayorista tienen su aviso de privacidad, y las letras de la app ya no se piden a Google.
1.286.024 de septiembre de 2026

Varios vencimientos para un mismo producto

  • Lo que se compra suele llegar en tandas con fechas distintas: doce yogures que vencen el 10/10 y doce más que vencen el 20/10. Hasta ahora el producto tenía una sola fecha y la segunda pisaba a la primera. Ahora cada entrada con fecha es una partida, y la app sabe cuánto queda de cada una.
  • Se activa por producto: en su ficha se tilda «Controlar vencimientos por partida». Los productos que no lo tilden siguen exactamente como antes.
  • La fecha se carga al recibir el pedido del proveedor (con «+ otra fecha» se parte el renglón si llegaron dos vencimientos) o desde la ficha. Si la mercadería llega sin fecha entra igual al stock y se le pone la fecha después.
  • Se vende primero lo que vence primero: cada venta descuenta sola de la partida que vence antes. Si la venta se anula o se devuelve, las unidades vuelven a su misma partida. El recuento se puede hacer fecha por fecha y el retiro deja elegir de qué partida sale.
  • Los avisos son por partida: «Yogur · 8 vencidos (de 20)», con un botón para retirarlos que pregunta antes y los deja anotados con el motivo «Vencido». Cada producto puede tener sus propios días de aviso (la leche 2, las conservas 30); si no, siguen siendo 7.
  • Al vender algo que todavía tiene unidades vencidas, el mostrador y la mesa muestran un aviso para sacarlas del estante. No frena la venta.
  • En Estado del sistema hay una luz nueva, «Vencimientos por partida»: verde si todo cierra, amarilla si hay unidades vencidas para retirar y roja si las partidas dicen más que el stock, con el nombre del producto a contar.
  • Lo que ya estaba cargado pasa solo: un producto con «Vence el» y stock queda como una partida con esa fecha, sin perder nada.
1.285.024 de septiembre de 2026

La gran tanda: mostrador, mesas, caja y cosas nuevas

  • Mostrador: el renglón recién cargado se saca sin pedir motivo; vaciar la venta pide un motivo y deja cada renglón anotado. El ticket, la factura y el WhatsApp de la venta recién cobrada salen sin ir a Caja. En la balanza, «350» son 350 gramos, y Enter vacío toma lo que marca.
  • Mesas: F5 a F9 funcionan adentro de la mesa. El buscador entiende «6*cerveza», precio libre y peso. Cobrar en partes iguales de verdad: cada parte con su medio de pago, y la última cierra la venta. Mover y juntar mesas dan 10 segundos para deshacer.
  • Si se corta el Wi-Fi, el mozo sigue cargando: la tablet guarda lo cargado hasta 3 horas y, cuando vuelve la conexión, lo manda solo y en orden, sin pisar lo que cargaron otros.
  • Caja y clientes: buscar «5.000» en Ventas encuentra la venta. Los gastos se borran con 10 segundos para deshacer. El cierre de turno cuenta billetes y deja abrir el siguiente. Los clientes se buscan por teléfono y DNI, y el que tiene historia se da de baja en vez de borrarse.
  • Compras y productos: anotar el pedido y mandarlo al WhatsApp del vendedor en un solo botón; pagar las facturas vencidas desde la lista; recibir la mercadería desde el celular. Borrar un producto avisa dónde se usa.
  • Configuración en nueve desplegables, con un buscador que baja hasta el dato. Cada comandera elige qué categorías imprime, y si una comanda falla queda a la vista con «Reintentar» y «Mandar a otra comandera».
  • Nuevo: tareas de apertura y de cierre que el equipo tilda (queda quién y a qué hora), y el Cierre Z avisa las obligatorias que faltan. Cierre del mes en un toque, con todo lo que el contador necesita.
  • Nuevo: tablero de varios locales para el dueño que tiene más de uno. Viene apagado; si se prende, cada local manda un resumen de sus números del día y el dueño los ve juntos en el celular.
  • Nuevo: modo oscuro, claro o automático, que sigue al del teléfono o la computadora.
1.284.024 de septiembre de 2026

Doce arreglos encontrados pantalla por pantalla

  • Ctrl+Z ahora deshace también adentro de una mesa.
  • El pago mixto reparte el mismo total que muestra la pantalla, con el descuento puesto a mano incluido.
  • Los interruptores de Configuración general y los ajustes de Reparto se guardan al tocarlos, y avisan «Guardado». Borrar una zona de reparto pregunta antes.
  • Abrir o cobrar una mesa vuelve a efectivo y sin cliente: ya no se arrastran de una mesa a otra.
  • Repetir un encargo trae los precios de hoy y avisa lo que ya no está en la carta.
  • La orden de trabajo queda cobrada recién cuando se cobra la venta.
  • La reserva sigue en la lista hasta 90 minutos después de su hora.
  • Inicio compara contra ayer a esta misma hora y en esta misma caja.
  • El reclamo de deuda queda anotado en el cliente: nadie recibe dos mensajes el mismo día.
1.283.023 de septiembre de 2026

La factura por WhatsApp, con el PDF adjunto

  • Mandar la factura por WhatsApp desde Ventas o desde la cuenta corriente dejaba solo el texto en el teléfono. Ahora la app prepara el PDF antes, muestra «La factura está lista» y el botón «Mandar por WhatsApp» comparte el archivo adjunto. En la computadora, el PDF se descarga.
1.282.023 de septiembre de 2026

Refacturar que funciona, cobros a la vista y anular un cobro

  • Refacturar una venta volvió a funcionar: la pregunta de confirmación quedaba escondida detrás de la ventana.
  • Los cobros de cuenta corriente aparecen en la Caja del día: en la lista de ventas, en «Por forma de pago» y en la solapa de transferencias. Las cuentas del cajón y el Cierre Z no cambian.
  • Se puede anular un cobro de cuenta corriente: lo hace un administrador o contabilidad, con motivo obligatorio. La deuda vuelve, el cobro queda marcado (no se borra) y, si era en efectivo de un día ya cerrado, la devolución sale hoy como gasto de caja.
  • En «Pagar a cuenta», el nombre de quien hace el pago viene cargado pero se puede cambiar, y queda anotado desde qué sesión se cargó.
1.281.022 de septiembre de 2026

Recuento por depósito, el llamado al mozo y refacturar a un CUIT

  • Recuento por depósito: al empezar se elige qué se cuenta (el depósito, el local, el bar o el food truck) y cada uno guarda lo suyo. Antes, contar el local le pisaba el número al depósito.
  • El llamado al mozo ya no se pierde: se reconoce cada llamado, y fuera del horario configurado entra callado (se ve, pero no suena ni imprime). Estado del sistema muestra el último llamado recibido y cuántos hubo hoy.
  • Refacturar una venta de otro día a un CUIT: sale la nota de crédito de la factura vieja y la factura nueva sobre la misma venta, sin mover ninguna caja ni ningún Cierre Z. El paquete del contador lo muestra aparte.
  • Las ventanas ya no parpadean ni hacen saltar el cursor mientras se escribe.
  • El salón a medida: se elige el tamaño del plano, y en el celular el mapa se mueve con el dedo y tiene zoom.
  • Unificar remitos desde Documentos, con el detalle de cada entrega adentro; la factura del resumen lleva un anexo con ese detalle.
  • El costo se carga al armar el pedido al proveedor y vuelve solo a la ficha del producto.
  • Cada reserva y cada pago al proveedor dicen quién los hizo.
1.280.021 de septiembre de 2026

El paquete mayorista terminado, quién tomó la reserva y el corte por WhatsApp

  • El pago del cliente se reparte solo, de la entrega más vieja a la más nueva, igual que ya pasaba al pagarle a un proveedor. Mientras se escribe el importe aparece el reparto: cada entrega, cuánto se le aplica, cuál queda saldada y cuál queda a medias. Se ve antes de confirmar. Y en la cuenta corriente cada entrega dice cómo está: pagada, debiendo tanto, o pendiente. Si el pago es más grande que la deuda, lo que sobra queda a favor y se avisa.
  • Ese reparto no se guarda: se calcula cada vez. Una venta fiada se puede editar y se puede anular, así que un reparto guardado el martes queda mintiendo el miércoles y nadie se entera. Y hay un control que lo vigila: el saldo contado de las dos maneras tiene que dar el mismo número. Si algún día no diera igual, la pantalla lo dice en vez de mostrar un número lindo y equivocado.
  • El remito unificado: se tildan varios pedidos mayoristas y sale un solo papel. Si los pedidos todavía no salieron, se arma un remito único con cada pedido detallado adentro, con su título y sus renglones. Si cada uno ya se entregó con su remito, se arma un resumen que los lista con su número, su fecha y su importe, porque el papel que viajó con la mercadería lo tiene el cliente y no se le puede reemplazar. La app elige sola cuál de los dos corresponde, y si se tildan pedidos de los dos tipos a la vez no adivina: lo dice y no hace nada.
  • El resumen de cuenta: varias entregas del cliente agrupadas en un papel que las detalla, una por renglón, con su fecha y su remito. Lo más importante es que el resumen no toca la deuda: no suma nada a la cuenta corriente ni cambia un peso de ninguna venta. Si sumara, el cliente aparecería debiendo el doble. Se puede deshacer mientras no esté facturado, y ningún papel numerado se borra.
  • Y el resumen se factura de una: un solo CAE por todas las entregas, con un renglón por entrega, en ticket o en hoja A4. El comprobante queda guardado en el resumen y en cada entrega que cubre, y eso es lo que impide que alguna se facture de nuevo por su cuenta. Es lo único irreversible del paquete y está tratado como tal: doble confirmación diciendo por cuánto es y cuántas entregas cubre, y una vez emitida el resumen no se deshace ni se borra. Se corrige con Nota de Crédito, que es como se corrige una factura.
  • Cada reserva ahora dice quién la tomó, y es obligatorio. Cuando el sábado aparecen doce personas para una mesa de seis, o la reserva no está, ya hay a quién preguntarle. El nombre lo pone el servidor y no la pantalla: sale de la sesión del que la carga, así que no se puede cargar una reserva a nombre de otro. Una vez puesto no se cambia —editar la reserva cambia la hora o la mesa, nunca quién la tomó— y sale en el papel, que es el que queda al lado del teléfono. En un comercio que trabaja sin PIN se escribe a mano y es obligatorio igual. Y a una reserva vieja no se le inventa un responsable.
  • La Lectura X y el cierre de turno ahora salen de tres maneras, las mismas del Cierre Z: ticket normal, ticket reducido, o mandarlo por WhatsApp sin imprimir nada. Antes tenían la mitad, así que para mandarle el corte al dueño había que imprimirlo y sacarle una foto al papel. El comprobante queda guardado igual cuando se manda por WhatsApp, con su número y sus cuentas, y se puede reimprimir o volver a mandar desde Comprobantes de caja las veces que haga falta. Ahí cada comprobante tiene ahora sus dos botones separados: el de reimprimir y el de WhatsApp.
  • El texto que se manda sale de lo que el servidor guardó, no de una cuenta hecha de nuevo en la pantalla: es el mismo número que sale en el papel. Y aclara que el día no se cerró, porque una Lectura X que se lee como un cierre es peor que no mandar nada.
  • La pantalla del cliente ya tiene su código QR en Conectar un Dispositivo, con el mismo criterio que el de la cocina: aparece solo si está prendida, y si está apagada un renglón dice dónde se prende.
  • Dos arreglos que aparecieron en el camino: el botón de guardar una reserva fallaba en silencio si faltaba la hora, y ahora cada falta dice cuál es; y la Lectura X ahora devuelve cuál se guardó, porque con dos cajas a la vez se podía mandar por WhatsApp la lectura de la otra caja.
1.279.020 de septiembre de 2026

Un QR por puerta, volver a mandar una comanda y juntar los pedidos al proveedor

  • El botón de Inicio se llamaba «Conectar un Celular» y daba dos direcciones sueltas. Ahora es «Conectar un Dispositivo» y da un código QR por puerta: la app entera, la pantalla de cocina —solo si el monitor de cocina está prendido— y el aparato que solo ficha. Cada QR abre donde tiene que abrir y nada más. Y todas usan la dirección propia del comercio cuando la tiene, la del candado: antes el QR mandaba a la IP y el celular mostraba «sitio no seguro» todos los días.
  • Volver a mandar una comanda. Cuando la cocina dice «esto no me llegó» no había salida: cargar todo de nuevo duplicaba la venta, o había que gritar el pedido. Ahora se reimprime la comanda de esa mesa, el papel sale marcado COPIA para que no se cocine dos veces, y queda anotado quién la reenvió y cuándo. No toca las marcas de enviado: lo que estaba pendiente sigue pendiente y la mesa sigue parpadeando, porque un reenvío que además «enviara» apagaría el aviso solo y esa comida no bajaría nunca.
  • Cuánto tarda la cocina, un cuadro nuevo en Informes. La app ya guardaba la hora en que salió cada comanda y la hora en que la cocina la marcó lista, y no los miraba nadie. Ahora se ve el promedio, la que más tardó —con su mesa y su hora—, el corte por estación y el detalle hora por hora de las últimas 24 horas.
  • Y no inventa promedios: no cuenta las comandas que nadie marcó lista, no promedia las que tardaron más de seis horas —esas son tarjetas que quedaron abiertas toda la noche, no comida— y avisa cuántas quedaron sin marcar, para que el número se lea con pinzas cuando salió de pocas.
  • La bandeja de salida ahora se ve. La versión anterior arregló que una comanda no se pierda al cortarse la conexión, pero la única marca era un texto chiquito arriba. Ahora, si algo lleva más de 30 segundos esperando, aparece una barra fija que dice qué quedó esperando —la comanda de la mesa 7, el cobro de la mesa 3— y desde cuándo, y suena una vez. Los primeros 30 segundos no avisa nada, a propósito: un corte de wifi de tres segundos se arregla solo. Y no tiene botón de «reintentar», porque no hay nada que reintentar: sale sola al volver la conexión.
  • Juntar los pedidos al mismo proveedor. Si en la semana se le armaron tres pedidos al mismo distribuidor, eran tres papeles, tres WhatsApps y tres recepciones. Ahora se tildan y quedan en uno, con las cantidades sumadas por artículo. El pedido unificado dice adentro de qué pedidos está hecho y se puede deshacer: los originales no se borran, quedan abajo marcados, y volver deja todo exactamente como estaba.
  • Y la mercadería no puede entrar dos veces: con la unión hecha, los pedidos de adentro no se pueden recibir ni pagar sueltos. Si se pudiera, se cargaría una vez por el original y otra por el unificado, y el stock quedaría al doble sin que nadie se entere hasta que falte la plata. Tampoco se juntan proveedores distintos, ni pedidos ya recibidos, ya pagados o ya metidos en otra unión. El costo que queda es el del pedido más nuevo, y cuando el costo cambió entre un pedido y otro queda dicho en pantalla en vez de decidirse en silencio.
1.278.020 de septiembre de 2026

La comanda que no se pierde cuando se corta la conexión

  • Con el bar lleno, los mozos tocaban «Enviar a cocina» y no pasaba nada. Era un error de verdad y de los graves: la comida cargada no llegaba nunca a la cocina y no quedaba anotada en ningún lado.
  • La app tiene una bandeja de salida que guarda la acción cuando no hay conexión y la manda sola al reconectar. La usan el cobro, la venta y los productos. «Enviar a cocina» estaba en la lista de acciones críticas que deberían usarla y era la única que no la usaba: cortaba con un «Sin conexión, reintentá» antes de llegar a la bandeja.
  • Por qué aparecía justo con el salón lleno: los mozos caminan, el celular salta de un punto de wifi a otro y la conexión se corta y se rearma en unos segundos. En esa ventana cargar productos andaba —eso sí pasa por la bandeja— y enviar a cocina se negaba. Para el mozo es exactamente «le doy clic y no funciona»: carga bien y no baja.
  • Ahora la comanda entra a la bandeja como todo lo demás, en las cuatro: cocina, cafetería, barra de tragos y las comanderas propias del comercio. Y también el pedido para llevar, que tenía el mismo corte. Cada una lleva su número interno, así que aunque se reenvíe no sale una comanda repetida.
  • Y el cartel dice la verdad. Antes decía «Sin conexión. Reintentá en unos segundos», en rojo, como un error, y mandaba al mozo a tocar de nuevo algo que en realidad no había quedado guardado. Ahora dice, en ámbar y como espera: quedó guardada y se manda sola apenas vuelva, no la cargues de nuevo. El aviso de los 20 segundos también estaba mal escrito: mandaba a mirar Caja, que es el texto del cobro. Ahora habla de la comanda y manda a mirar la cocina.
  • El parpadeo de la mesa ahora es neón: amarillo, fucsia y cian, y late un poco más rápido. Antes era ámbar, naranja y rojo, demasiado parecido a los colores que la mesa ya tiene —ocupada es vino y con la cuenta impresa es ámbar—, así que el latido se confundía con el estado en vez de destacarse. Ninguno de los tres nuevos es un color de estado, y esa es la gracia: cuando aparece uno de esos tres no puede ser otra cosa. Y sigue sin pisar el estado: late el borde y la sombra, el fondo sigue diciendo cómo está la mesa.
1.277.020 de septiembre de 2026

La dirección propia que ahora sí conecta, y el parpadeo que se ve en todos lados

  • Desde la 1.261.0 cada comercio tiene su dirección con candado propio. El certificado andaba, la pantalla la mostraba bien, y el celular entraba, cargaba la app entera… y se quedaba en «Sin conexión, reintentando» para siempre, vacío, sin un solo error que dijera qué pasaba.
  • El guardia de la conexión viva solo conocía números: miraba direcciones IP, y la dirección propia es un nombre. La rechazaba. Y era el peor error posible porque no se veía: la página entra por un pedido común, que no pasa por ese guardia, así que la app cargaba entera. Lo único que no entraba era la conexión viva, o sea todos los datos.
  • Se permite la dirección de ese comercio, no «cualquier dominio»: el permiso sale de la licencia firmada por la Central, no de un archivo que se pueda editar a mano. Una web de afuera sigue sin entrar, otra dirección de TM Ventas que no sea la suya tampoco, y una que la contenga adentro para colarse tampoco. Y se acepta con candado y sin candado, a propósito: el día que el certificado todavía no llegó, o venció y se está renovando, el nombre sigue apuntando a la misma máquina de la misma red. Dejar a los mozos afuera por eso sería cambiar un problema por otro peor.
  • El parpadeo de la mesa ahora aparece de verdad. La cuenta de la 1.275.0 estaba perfecta y la pantalla no mostraba nada: la mesa se dibuja en tres lugares y el parpadeo se le había puesto a dos. Faltaba justo la grilla de siempre, el mapa de fábrica que ve cualquier comercio que nunca dibujó su salón, que es la que tienen casi todos.
  • Y peor: las reglas de color del parpadeo vivían adentro del estilo del mapa dibujado a mano, que solo se escribe cuando ese mapa se dibuja. Así que ni el aviso de adentro de la mesa tenía borde ni latido en un comercio con la grilla de siempre. Ahora el estilo vive donde lo ven todas las pantallas, y la grilla late igual que el mapa: los mismos colores, su ícono en la esquina y el motivo escrito al apoyar el dedo.
  • Las comanderas propias también avisan. La 1.275.0 miraba una sola estación, «cocina». El comercio que a su cocina la llamó «Parrilla» tenía el aviso apagado para siempre y no había forma de saberlo. Y el aviso dice el nombre de esa comandera, no «cocina», porque si no manda a buscar al lugar equivocado. Lo que sigue afuera es lo que quedó afuera a propósito: cafetería y barra de tragos, y lo que no se imprime en ningún lado.
1.276.020 de septiembre de 2026

La mesa que se vacía queda libre, el Cierre Z con tres botones y catorce pestañas que se mueven

  • Cobrar la cuenta ya soltaba la mesa; vaciarla no. El mozo que borraba una mesa sin vender —la mesa que se levantó, el pedido que se pasó a otra— la dejaba a su nombre para siempre, y esa mesa no se la podía tomar nadie más. Se revisaron los cinco caminos con el servidor andando: los tres cobros ya andaban bien y los dos de vaciar eran el agujero. No se tocó lo que ya funcionaba.
  • Y con dos frenos. Una mesa que el mozo tomó pero todavía no cargó sigue siendo suya: si se soltara también esa, tomar una mesa antes de cargarla sería imposible. Y en los comercios con el candado firme puesto, vaciar no suelta: ahí la mesa queda a nombre del mozo hasta que se cobre, que es lo que ese candado promete. Al soltarse, el mapa nuevo les llega a todas las pantallas, incluida la del que la vació.
  • El Cierre Z: tres opciones, y se toca una. Estaba mal armado: WhatsApp era una marca arriba que se le pegaba a las tres opciones de abajo, los botones cambiaban de texto, el tercero se prendía y se apagaba solo, y para cerrar sin papel había que acordarse de prender la marca primero. Una pregunta con dos respuestas al mismo tiempo, a las dos de la mañana. Ahora son tres botones: ticket normal, ticket reducido, o mandarlo por WhatsApp.
  • Y las dos salidas después del cierre, cada una por su lado. En Caja el cartel «Día cerrado» no tenía ni un botón: el que quería el papel otra vez o mandárselo al dueño se tenía que ir a buscarlo a Configuración. Ahora ahí mismo están reimprimir y mandar por WhatsApp. Y en el historial, que eran dos íconos pelados uno al lado del otro, ahora dicen lo que hacen con todas las letras.
  • Animaciones en catorce pestañas más. El motor de movimiento estaba prendido en 6 de 38. En las otras —y entre ellas toda la contabilidad— cada mensaje del servidor reescribía la pantalla entera: la lista parpadeaba y el renglón que cambiaba de lugar aparecía en su lugar nuevo sin viajar. Ahora entran Contabilidad, Proveedores, Personal, Productos, Docs, Producción, Mayorista, Compras, Caja fuerte, Movimientos, Pedidos, Cocina, Reparto y Configuración.
  • No se prendió a ojo: antes de tocar esa línea se comparó, pestaña por pestaña, la pantalla que sale por el camino viejo contra la que sale por el motor, y tienen que ser idénticas carácter por carácter. El mostrador sigue afuera a propósito, porque es la pantalla que cobra y es la única donde la comparación da distinto. No se queda quieto igual: conserva su propio movimiento, el del renglón que entra, el total que cuenta y «Cobrar» que rebota.
1.275.020 de septiembre de 2026

La mesa que quedó sin enviar a cocina ahora parpadea

  • Pasa seguido: el mozo carga la mesa, lo llaman de otra, y la comanda queda cargada pero sin bajar. La cocina no se enteró y el cliente espera. La app ya lo sabía —el botón ENVIAR seguía ahí— pero no lo decía en ningún lado donde se viera sin abrir la mesa. Ahora la mesa late.
  • Solo cocina. Ni cafetería, ni barra de tragos: la cocina es la que tarda y la que hace esperar al cliente; un café que no bajó se resuelve solo cuando el mozo pasa por la máquina.
  • Y a los 3 minutos, no antes. El renglón se comparte con todas las pantallas en el instante en que el mozo toca el producto, no cuando termina de cargar. Sin esa espera, una mesa de doce artículos parpadearía en la caja, en la cocina y en los celulares de los otros mozos durante los dos minutos que tarda en cargarla, y un aviso que sale siempre deja de ser un aviso. Se cuenta desde el renglón más viejo: agregar un postre a los veinte minutos no reinicia nada.
  • Tres colores, porque con uno solo el latido se pierde sobre una mesa que ya es de color. Y no le pisa el color a la mesa: late el borde y la sombra de alrededor, no el fondo. Si el aviso tapara el estado, para avisar una cosa estaría escondiendo otra. Late despacio, no titila: un titileo rápido en un salón de cuarenta mesas es insoportable a los diez minutos.
  • Parpadea para todos, en el mapa del salón y en la lista del celular. En el celular importa más, porque el que se olvidó es el que tiene el teléfono en la mano.
  • Y se puede descartar, porque puede que no lo haya mandado a propósito. Adentro de la mesa, al lado del botón de enviar, está el aviso con su salida: «está bien así, no avises más». Pero no es un interruptor que apaga la mesa para siempre: descarta lo que el mozo miró y decidió, y lo que se cargue después vuelve a avisar solo. El descarte se guarda en la mesa y no en el equipo: si se guardara en el equipo, el mozo lo apagaría en su celular y le seguiría parpadeando a la caja.
  • Lo que no es: «sin enviar» no es «no tiene la marca de enviado», que es lo primero que uno escribe y está mal. Hay productos que nunca se envían a ningún lado —los de categoría kiosco y cualquiera que no se imprima—. Con esa cuenta, una mesa con una Coca y un paquete de papas parpadearía para siempre y el mozo no tendría forma de apagarla. Se usa la misma cuenta con la que la mesa decide si muestra el botón ENVIAR A COCINA: una sola, para que no puedan decir cosas distintas.
1.274.020 de septiembre de 2026

Libro IVA Compras, cheques, presupuesto por rubro y el que no fichó de noche

  • El aviso «hoy todavía no fichó» comparaba minutos del mismo día, y con un turno que cruza la medianoche eso da vuelta a las 00:00: el que entraba a las 23:00 y no fichó aparecía una hora y después desaparecía solo, justo en el turno en el que es más fácil que nadie se dé cuenta. En un bar que cierra 01:30 era el caso de todas las noches. Ahora se miran dos horarios: el de hoy, y el de ayer si cruzaba la medianoche y todavía no terminó. Y el cartel dice «entraba 23:00 de anoche», para que se entienda.
  • El Libro IVA Compras. Una factura de proveedor guardaba un solo número: el total. Alcanza para saber cuánto se le debe; no alcanza para el libro, que necesita el neto gravado, el IVA por alícuota, lo no gravado, lo exento y las percepciones. Ahora se carga el desglose desde la cuenta del proveedor y sale el libro del mes con la posición de IVA.
  • Y la app no despeja el IVA de un total. Sacar el 21% para atrás es adivinar, y acá adivinar tiene consecuencias: una factura puede mezclar alícuotas, traer renglones no gravados, exentos y percepciones. Un número calculado que después se presenta ante ARCA como crédito fiscal es exactamente lo que no se hace. Los números los carga quien tiene la factura en la mano, y la app hace lo único honesto que puede hacer: controlar que cierren.
  • Tres controles, y ninguno traba nada. Si la suma de las partes no da el total, la factura se guarda igual —el que tiene la factura manda— pero queda marcada y el libro lo dice. Si un renglón dice 21% y el IVA no se parece al 21%, se avisa. Y las facturas sin desglose no se cuelan al libro con un IVA inventado: salen en una lista aparte, con su número, para que el contador sepa cuáles le faltan en vez de creer que el mes está entero.
  • La posición del mes es débito menos crédito, y dice con todas las letras que no es la declaración: eso lo hace el contador, que sabe de saldos a favor de meses anteriores y retenciones que la app no ve. Además avisa cuando el saldo a pagar sale más alto que el real porque faltan facturas por cargar, que es cuando más tienta creerle al número. Para un monotributista la solapa no aparece, y no porque esté escondida: no le corresponde, porque no computa crédito fiscal.
  • Los cheques, apagados de fábrica. Un cheque no es plata: es una promesa de plata con fecha, y por eso no podía vivir en la caja —que es el efectivo de hoy— ni como movimiento de banco, porque mientras está en cartera no pasó por ningún banco. Ahora tiene su lugar, con los dos lados: los que se reciben y los que se entregan.
  • Y no se saltean pasos: de «en cartera» no se pasa a «acreditado» sin depositarlo, porque si no, el día que un cheque rebota nadie sabe en qué banco estaba ni desde cuándo. Un cheque tampoco suma dos veces: mientras está en cartera no está en ninguna cuenta, y recién al acreditarse entra al banco y sale de la cartera. Y si rebota después de acreditado, el movimiento del banco se deshace: dejarlo sería plata que el banco no tiene y la app sí.
  • La fecha importa más que el total: la cartera se parte por tramos —vencidos, esta semana, este mes, más adelante— y los de esta semana salen por su nombre, porque un total no sirve para ir al banco y una lista sí. Y los rechazados no se esconden nunca: van arriba de todo, porque son plata que el comercio dio por cobrada y no cobró.
  • El presupuesto por rubro. La app ya decía cuánto se gastó en cada rubro; lo que no decía es cuánto se pensaba gastar, y sin eso el número no significa nada. Se pone un tope mensual en los rubros que importan y se compara contra lo gastado, sumando los gastos de los dos lados, el efectivo y el de transferencia. Comparar el tope del alquiler contra una lista que no tiene el alquiler sería el chiste del módulo entero.
  • Y un tope no frena ningún gasto: es un dato al costado. Un presupuesto que trabara un gasto sería una traba en la caja del comercio, y la caja no se traba nunca. Tampoco proyecta el cierre de mes: pone los dos números, la resta, y cuánto del mes va corrido. La conclusión la saca el que mira, que sabe si la semana que viene paga el alquiler.
1.273.020 de septiembre de 2026

Dónde está la plata, y el paquete mensual para el contador

  • La app sabía, cada una por su lado, cuánta plata hay en el cajón, cuánta en la caja fuerte, cuánta en cada banco, cuánta espera que acredite el posnet, cuánta deben los clientes y cuánta se le debe a los proveedores. Seis pantallas. La pregunta que el dueño se hace de verdad —«¿cuánta plata tengo?»— no estaba en ninguna. Ahora está, en la primera solapa de Contabilidad.
  • Y cada renglón dice de dónde sale. Seis números con la misma cara invitan a creerles lo mismo a todos, y no valen lo mismo: el cajón, la caja fuerte, los clientes y los proveedores son cuentas que la app hace sobre lo que ella misma anotó; el banco es lo que alguien cargó, porque la app no puede leer el banco y nunca va a poder; y «en la calle» no se puede saber hasta que se cargue la primera acreditación del resumen del posnet.
  • Sin datos no es cero. El comercio que prendió la pestaña y todavía no cargó su cuenta tiene plata en el banco: la app simplemente no la tiene. Poner cero ahí le cerraría la pregunta al que lo mira, que es lo contrario de lo que este cuadro viene a hacer. Dice «sin datos», el total no lo cuenta, y avisa arriba que está incompleto y qué le falta.
  • El cuadro no calcula nada de su lado: cada renglón sale de la misma cuenta que usa su propia pantalla. Si el cuadro contara distinto que la pantalla de donde sale el número, el dueño vería dos verdades para la misma plata, y eso es peor que no tener el cuadro. Y su control: si el saldo de un banco no coincide con el último cotejo contra el home banking, el total de arriba está mal en esa misma diferencia, y el cuadro lo dice con el importe y de qué lado está. Suele ser un movimiento que pasó por el banco y no se anotó: una comisión, un débito automático, un impuesto.
  • El paquete mensual para el contador. Todos los meses el comerciante junta papeles a mano. La app tenía todo eso adentro y nunca lo había juntado. Un mes, un botón, un archivo: Contabilidad, solapa «Contador».
  • Qué trae: las facturas que emitió, una por renglón, con su CAE, el vencimiento, el neto, el IVA y el total —que es el Libro IVA Ventas en bruto—; lo que vendió sin factura, día por día; cómo se cobró, por medio de pago; los gastos del mes de los dos lados, el efectivo y el de transferencia, en una sola lista; las facturas que le hicieron los proveedores, con lo pagado y lo que queda debiendo; y los movimientos de cada banco con su clase.
  • Lo que el paquete no puede afirmar, lo dice. Un paquete contable que se calla lo que no sabe es peor que no mandar nada: el contador lo toma por completo y cierra el mes con un agujero. Van explícitas y con su número las ventas sin factura, los gastos sin comprobante uno por uno, y, si el comercio no factura electrónicamente, un renglón que lo dice con todas las letras en vez de una sección vacía que se lee como «este mes no facturó nada».
  • Y el resumen sale de sumar las secciones, no de otra cuenta. Si el resumen de arriba contradijera al detalle de tres renglones más abajo, el contador no sabe a cuál creerle. El pago a proveedor no entra como gasto: esa mercadería ya cuenta en el resultado por el costo de lo vendido, y contarla otra vez daría una pérdida que no existe. Es un archivo CSV con las secciones tituladas, que Excel abre de una.
1.272.019 de septiembre de 2026

El Cierre Z completo: el aviso antes, la plata colgada a la vista y deshacerlo desde la app

  • El aviso antes del Cierre Z. Una madrugada alguien cerró el día a las 06:34 en las tres cajas de un bar, y no correspondía. La app sabía que algo no cuadraba —había mesas abiertas, había vendido hacía minutos, y los últimos treinta cierres habían sido a las 23:59— y no dijo nada. Ahora lo dice antes, y con el número concreto: un cartel que diga «revisá» no frena la mano de nadie; «hay 2 mesas abiertas con $38.500», sí.
  • Cuatro avisos, todos con su número: cuántas mesas quedaron abiertas y cuánta plata tienen adentro; hace cuántos minutos fue la última venta; a qué hora estás cerrando contra entre qué horas cierra siempre esa caja; y cuáles de las otras cajas siguen abiertas, por su nombre. Esto no impide cerrar: el Z tiene que poder hacerse siempre. Y no sale nunca cuando el cierre es normal, porque un aviso que sale siempre deja de ser un aviso.
  • La noche no se parte en dos: un bar que cierra 23:50 y otro que cierra 01:30 tienen la misma costumbre, así que la madrugada se lee como continuación de la noche. Si no, el promedio daría media tarde y el aviso sería un disparate.
  • El número del próximo Cierre Z, arreglado. Salía de «cuántos cierres hay más uno». Mientras no se saque ninguno da lo mismo, pero el día que se saque uno, «cuántos hay» baja y el próximo Z repite un número ya usado, y eso no se arregla nunca más: es la numeración fiscal del comercio.
  • La plata colgada se nota. Aquel agujero se descubrió de casualidad, mirando la cuenta de un cliente, y un error que solo se encuentra de casualidad no está arreglado. Ahora se mira en tres lugares para que no haya que buscarlo: una tarjeta arriba de todo en Inicio, un renglón en el papel del cierre de caja, y un renglón en el resumen diario. Y se reconoce por la marca de tiempo, no por la fecha: un renglón está colgado solo si se anotó después del cierre de su día y de su caja. Un gasto cargado a mano con fecha de la semana pasada no es plata colgada.
  • Deshacer un Cierre Z desde adentro de la app. Antes, para arreglar un cierre equivocado había que mandar una herramienta suelta, copiarla a la computadora del comercio y correrla con la app cerrada. Eso depende de que el comercio avise y de que haya alguien del otro lado. Si le pasa al kiosco un domingo a la noche, no hay nadie. Ahora lo arregla el administrador solo, desde la app.
  • Se anula, no se borra. Un Cierre Z es un corte fiscal: el número que se usó, se usó. Borrarlo dejaría un agujero en la numeración y, peor, el próximo Z repetiría un número ya usado. El cierre sale de la lista viva y se guarda entero en la de deshechos, con quién lo deshizo, cuándo y por qué. Y la plata vuelve a su día —y solo la que movió ese cierre—, reconocida por la marca que la propia app le dejó puesta, no adivinando.
  • Cuatro trabas, y el botón no aparece si no se dan las cuatro: lo hace el administrador y no el cajero; solo el último cierre de esa caja; solo dentro de las 72 horas; y hay que escribir el motivo, que es lo que va a leer el contador dentro de tres meses. Antes de tocar nada se guarda una copia de seguridad, y si no se puede guardar, no se toca nada. Cada caja sigue por separado: si el día se cerró en tres, se deshacen las tres, una por una.
1.269.019 de septiembre de 2026

La plata no se anota más en un día cerrado

  • En un bar se hizo un Cierre Z que no correspondía y un cobro de cuenta corriente de $6.500 quedó anotado en el día cerrado: escrito en la cuenta del cliente y sin aparecer en ninguna caja, porque la caja de un día cerrado ya no se mira. La plata no se perdió: quedó en un día que nadie abre. Se descubrió de casualidad.
  • La causa no era la que parecía. Solo las ventas esquivaban el día cerrado; todo lo demás ponía la fecha por su cuenta. Se contaron: los cobros de cuenta corriente, los gastos, la caja fuerte, las señas y el reintegro de seña. Y cada cosa nueva que se agregara iba a nacer con el mismo agujero.
  • Ahora hay una sola regla, escrita en un solo lugar: si el día está abierto no cambia nada de lo que andaba; si el día está cerrado, el movimiento se corre al primer día abierto de esa caja y se le deja la misma marca que ya usan las ventas, que es lo que permite volver atrás si el cierre se deshace.
  • Y lo que nace en la pantalla —los gastos y la caja fuerte— se sella en la puerta del servidor, porque por esa misma puerta entra una pantalla vieja, un celular en el wifi y la segunda caja: el que decide es el servidor. Se miran solo los renglones nuevos: a un gasto que ya estaba no se le toca la fecha, porque sería reescribir un día que quizá ya se cerró e imprimió.
  • Los dos caminos del cobro, cubiertos. El cobro de cuenta corriente tiene dos, y el primero ya esquivaba el día cerrado pero no dejaba la marca, así que el arqueo sumaba la plata dos veces y deshacer el cierre no podía devolverla. Cubrir uno solo es no cubrir ninguno.
  • Y lo que se sella, se lee igual: los depósitos a la caja fuerte se contaban por la fecha suelta, así que sellar y seguir buscando por la fecha habría sido sellar al pedo. Ahora los dos lados miran la jornada, y un movimiento viejo, que no la trae, sigue contando exactamente donde contaba.
1.268.019 de septiembre de 2026

El descuento acomodado en el ticket, el nombre en el pago mixto y cuándo entra la plata

  • El descuento en el ticket quedó acomodado. La versión anterior lo puso en grande, y eso estuvo bien: es lo que el cliente tiene que ver, la razón por la que paga en efectivo. Pero quedó del mismo tamaño que el TOTAL, y el papel pasó a tener dos cosas gritando y ninguna mandando.
  • Y había algo peor, que no se ve mirando el papel de reojo: en una térmica el doble ancho no agranda el renglón, hace que entren la mitad de las columnas. Así «DESCUENTO 10% -$3.500» ocupaba las 42 columnas enteras del papel de 80 mm mientras que «TOTAL $31.500» ocupaba menos: el descuento terminaba siendo más grande que el total. Y en papel de 58 mm no entraba, así que salía recortado en todos los tickets con descuento.
  • Ahora el descuento vuelve al renglón normal, junto al subtotal, que es donde va la cuenta; y lo que el cliente se lleva —cuánto ahorró— sale debajo del TOTAL, centrado y en doble alto, así entra siempre, también en 58 mm. Deja de competirle al total y pasa a ser el premio por pagar en efectivo, que es para lo que el descuento existe. La cuenta de la mesa sigue el mismo criterio. Y el centrado lo hace la impresora, que ya sabe cuántas columnas tiene: rellenar con espacios a mano sale corrido apenas cambia el ancho de la letra.
  • El nombre de la transferencia, también en el pago mixto. En la gran mayoría de las veces no salía el cartel para poner el nombre cuando se ponía una parte en transferencia. Eran dos agujeros: el mixto del mostrador —por donde pasa la mayoría de las ventas— no preguntaba nada; y el mixto de mesa sí preguntaba, pero el servidor tiraba la respuesta, porque el guardia miraba «el pago es transferencia» y en un mixto el pago es «mixto». O sea que ahí se preguntaba al pedo y el nombre se perdía.
  • Las dos puntas arregladas, con una sola regla escrita en un solo lugar: una transferencia es una transferencia, se pague sola o partida. Y en el mostrador el candado se cierra antes de preguntar, y el total se vuelve a mirar después: si entró un renglón mientras el cartel estaba abierto, avisa en vez de cobrar de menos.
  • «Cuándo entra la plata», dado vuelta. Lo viejo estimaba: monto por un porcentaje de comisión, más N días, los tres números tipeados a mano. Son demasiadas tarjetas y muchos tiempos de acreditación distintos que el negocio muchas veces no llega a saber en detalle. Tenía cara de dato y eran tres suposiciones.
  • Ahora la misma pregunta se contesta con hechos: lo cobrado con posnet y Mercado Pago día por día, que sale de las ventas; lo acreditado de verdad, que el dueño carga mirando el resumen del posnet; y la resta de los dos, acumulada desde siempre, que es la plata que todavía está en la calle. La comisión deja de ser un invento y pasa a ser una medición: lo que se cobró con tarjeta menos lo que el banco depositó. Antes el estado de resultados restaba el porcentaje tipeado, y si nadie lo cargaba restaba cero. Ahora, mientras no haya acreditaciones cargadas, el informe dice que no hay datos en vez de mostrar un cero con cara de dato.
  • La transferencia queda afuera de ese cuadro a propósito: entra al instante y no paga comisión, así que meterla ensuciaría la comisión medida con plata que nunca pagó comisión. Y se fue de Configuración la vieja pantalla de días y comisión por medio de pago, junto con la tarjeta de Inicio que invitaba a cargarla.
1.267.019 de septiembre de 2026

La pestaña Contabilidad: la plata que no pasa por el cajón

  • Viene apagada de fábrica y se prende en Configuración. Es para lo que no es efectivo: las cuentas de banco del negocio, los gastos que se pagan por transferencia —alquiler, sueldos, luz, gas, internet, impuestos— y la plata que entra y no es una venta. El comercio que no la prende no ve nada: su app queda exactamente igual.
  • Lo que arregla, y es lo importante: esos gastos no tenían dónde vivir. En Caja no van —Caja es el efectivo y contesta una sola pregunta, cuánta plata hay en el cajón y si cuadra— y en Proveedores tampoco, porque el que cobra el alquiler no es un proveedor de mercadería. Resultado: no aparecían en ningún lado y el estado de resultados los dejaba afuera. Después de la mercadería son los cuatro gastos más grandes de cualquier comercio, así que la ganancia salía inflada. Ahora el resultado suma las dos listas.
  • Caja no se toca y Proveedores tampoco. Son dos personas y dos momentos: el gasto en efectivo lo carga el del mostrador, en el momento, porque acaba de sacar plata del cajón; la transferencia la carga el dueño, sentado, con el home banking abierto. Ningún cierre de caja cambia ni un peso.
  • La regla que ordena todo: movimiento del banco y gasto del resultado son dos cosas distintas. Todo gasto que sale del banco es un movimiento bancario, pero no todo movimiento bancario es un gasto. Cuando se le paga a un proveedor por transferencia esa plata sí sale del banco, pero no es un gasto nuevo: la mercadería ya cuenta por el costo de lo vendido, y contarla otra vez daría una pérdida que no existe.
  • La condición fiscal viene pre-contestada. Al prender la pestaña hay que decir si el comercio es monotributista o responsable inscripto, pero la app ya sabe la respuesta: la lee de la condición del emisor cargada en ARCA. Preguntarle al comercio algo que la app ya sabe es pedirle que adivine. Y si lo que se tilda contradice lo que ARCA tiene cargado, la pestaña lo frena y lo dice: sin ese control los libros salen mal todos los meses y no lo agarra nadie.
  • El saldo del banco se dice como es: la app no puede leer el banco. Lo que muestra es la suma de lo que se cargó, y eso está escrito en la pantalla, no en un manual. Por eso el control va al revés: el dueño abre el home banking, copia el saldo real, y la app le dice la diferencia y desde cuándo. Una diferencia quiere decir que algo no se cargó.
  • Que una venta no se cuente dos veces. Una venta cobrada por transferencia ya entra sola por la venta. La pantalla de ingresos lo dice con todas las letras, y además el servidor busca si ese mismo día hay una venta por el mismo importe exacto cobrada por transferencia: si la encuentra, avisa antes de guardar. No frena nada —el que carga sabe más que la app— pero que se entere ahora y no dentro de tres meses.
  • El traspaso entre la caja fuerte y el banco se anota en los dos lados. Sin eso, llevar cien mil pesos de la caja fuerte al banco dejaría los mismos cien mil anotados en los dos lugares: el doble de la plata que hay. Y borrar el traspaso deshace las dos puntas.
  • Los gastos de todos los meses —el alquiler, el abono de internet— se cargan una vez como molde y después se anotan con un toque. No se anotan solos, a propósito: un gasto que aparece sin que nadie lo cargue es un gasto que nadie revisa, y el mes que el alquiler cambia queda mal para siempre.
  • Y los bancos no viajan a cualquier pantalla. Un CBU y el saldo del banco no tienen por qué estar en la tablet del mozo: la contabilidad se manda solo a la del administrador y la de la contadora. Esconder una pestaña no es proteger nada; no mandar el dato, sí.
1.266.019 de septiembre de 2026

Los insumos que se hacen acá: la masa, el relleno, la salsa

  • Entre la tanda y el sobrante hay un botón nuevo en Producción. Hace lo mismo que una hornada pero el resultado es un insumo: la masa del croissant, el relleno de la empanada, la salsa. Eso se hace con otros insumos, se guarda, y después se usa. Hasta ahora no tenía dónde existir: o se cargaba a mano cada vez, o el croissant descontaba harina directamente y se perdía el paso del medio, que es justo donde está el rendimiento real y el desperdicio.
  • La unidad es la del insumo, no «unidades». Si la masa la llevás en kilos, te pide kilos; si el relleno va en litros, litros. Abajo dice a cuánto equivale con el rinde que ya tiene cargado, para no hacer la cuenta de cabeza. Y antes de apretar muestra qué se va a consumir de cada ingrediente, cuánto va a costar, y avisa si algo va a quedar en rojo.
  • La receta se carga como está escrita: «10 kg de harina y 2 de manteca dan 20 kg de masa». Producir 10 kg consume la mitad. Es la misma idea que el rinde de las recetas de productos.
  • Un solo nivel, a propósito: producir masa consume harina y manteca; hornear croissants consume masa, no la harina con que se hizo la masa la semana pasada. Lo que sale de la heladera es masa, y el stock baja de lo que de verdad se sacó.
  • El costo, de las dos formas. Cada producción muestra lo que costó de verdad esa tanda, con los precios de hoy de cada ingrediente, y queda congelado en el registro: dentro de tres meses va a seguir diciendo lo que costó. Al lado hay un botón para dejarle ese costo al insumo. Y en la receta del insumo hay un interruptor propio para que cada producción se lo deje sola, apagado de fábrica: una producción mal cargada le movería el costo y el margen a todos los productos que llevan ese insumo, sin que nadie se entere.
  • Lote y vencimiento también para lo que se produce, si el comercio tiene prendido «elabora alimentos». La numeración es la misma que la de las hornadas, así el lote 0042 es el 0042 y no hay dos numeraciones conviviendo. La vida útil sale de la ficha del insumo si la cargó; si no, no se inventa ninguna fecha.
  • Borrar una producción es el espejo exacto de anotarla: le resta al insumo lo que le sumó y le devuelve los ingredientes que consumió —lo que quedó anotado en el registro, no lo que dice la receta de hoy—. Y con el mismo freno que la tanda: si de los 20 kg de masa ya se usaron 15, avisa antes y devuelve solo la parte proporcional. Devolver la harina entera dejaría harina que no está, en el papel.
  • La receta de un insumo tiene su propia pantalla, en Recetas, abajo de los productos: sin precio de venta ni margen, porque un insumo no se vende. Y el comercio que no hace ningún insumo no ve nada de esto: ni el botón, ni la tercera lista, ni la sección en Recetas.
1.265.019 de septiembre de 2026

Los avisos del stock en un solo renglón, el insumo desde la ficha del producto y el logo en la factura

  • La pestaña Stock tenía hasta cuatro tarjetas de aviso, una abajo de la otra y todas abiertas siempre: los productos que en realidad son insumos, lo que no coincide con su historial, los lotes que no suman y las cosas cargadas dos veces. En un comercio con 43 productos con lotes desparejos eran unas 60 líneas de avisos antes de que empezara el stock. Ahora es un renglón con todos los números a la vista, cerrado, y se abre tocándolo. Un aviso que hay que saltear todos los días deja de ser un aviso: ese era el problema de fondo.
  • Las tarjetas de adentro son exactamente las de siempre: no se les tocó ni el texto ni los botones. Y el comercio que no tiene nada que avisar no ve ningún cambio, le queda la línea verde de siempre.
  • «Este producto también es un insumo», desde su propia ficha. Un interruptor en la ficha del producto: al prenderlo aparecen ahí mismo los tres casilleros que le faltan a un insumo —unidad, mínimo y cuánto rinde— y nada más, porque el resto ya está cargado: el nombre, el costo, el proveedor y el código de barras salen del producto. Al guardar, el insumo se crea solo en Stock.
  • Y queda vinculado, que es lo importante. Sin el vínculo serían dos contadores para una sola heladera: vender bajaría uno y cocinar bajaría el otro, y ninguno diría la verdad. Con el vínculo es un solo número, y el movimiento pasa por la única puerta por donde se mueve el stock, así que no se pueden despegar nunca.
  • El costo y el proveedor los manda el producto, y los sigue mandando: se le vuelven a copiar al insumo cada vez que se guarda la ficha. Dos costos que se copian una sola vez se despegan —se actualiza uno y el otro no— y desde ese día las recetas cuestan mal sin que nadie lo vea. Y el vínculo no se puede perder guardando la ficha desde una pantalla vieja: lo maneja el servidor, no viaja adentro de la lista de productos.
  • El logo del negocio en la factura A4. Es opcional y viene apagado de fábrica: se prende en Configuración, aparte del logo del ticket, así una actualización no le cambia la cara a la factura de ningún comercio que no lo haya pedido. Va arriba a la izquierda, al lado del nombre, y se achica solo para entrar en su caja sin deformarse.
  • Y ni un campo fiscal se mueve: ni la letra, ni su código, ni el punto de venta, ni el número, ni el CUIT, ni el CAE, ni su vencimiento, ni el QR de ARCA, ni la tabla de productos. Hay un control que dibuja la misma factura dos veces —con logo y sin logo— anotando la posición exacta de cada texto, y se pone en rojo si algo cae un solo milímetro distinto. Va también en la nota de crédito, que se dibuja con la misma hoja.
1.264.018 de septiembre de 2026

El fichador de pared, conectado

  • El terminal de la pared —ese que reconoce la cara y abre la puerta— ahora le pasa los fichajes a TM Ventas solo. El empleado pone la cara y la fichada entra en Personal como si hubiera fichado con el PIN: las horas, los recargos y la liquidación siguen siendo los mismos de siempre. Está probado contra el aparato de verdad del comercio, no contra la ficha del fabricante.
  • Las dos vías a la vez, que es lo que lo hace confiable. El aviso: se le dice al aparato «cuando alguien fiche, avisale a esta computadora», y el fichaje aparece al instante. Y la puesta al día: cada veinte segundos se le pregunta «dame todo lo que pasó desde el último que tengo». Esa segunda es la que salva el día malo: si la computadora estuvo apagada, si se cortó la luz, si alguien desenchufó el cable de red, el aparato siguió guardando y la app se pone al día sola cuando vuelve. Sin eso, cada apagón sería un agujero en las horas del mes que nadie descubriría hasta la liquidación.
  • La hora es la del aparato, no la de cuando la app se enteró. Un fichaje que entra tres días después —porque la computadora estuvo apagada— entra con la hora en que la persona pasó la cara. Si entrara con la hora de ahora, las horas trabajadas saldrían mal y nadie podría darse cuenta.
  • Quién es quién, sin adivinar. El aparato tiene su propia lista de gente con su propio número. Hay una pantalla para decir qué número es qué empleado, y se hace una sola vez. Lo que no se hace es adivinar por el nombre: dos personas que se llaman igual le cargarían las horas a la que no fue. El que ficha sin estar emparejado no se pierde en silencio: aparece en un cartel que dice, con todas las letras, que esas horas no se están contando.
  • Lo único que se le escribe al aparato es la dirección a la que tiene que avisar, una sola vez, cuando alguien aprieta «Conectar el fichador», y con lo que va a quedar escrito a la vista antes de apretar. Hay un «Desconectar» que lo deja exactamente como estaba. Ni la puerta, ni los usuarios, ni las caras, ni los fichajes se tocan nunca.
  • El panel de estado, que es lo que permite dejarlo andando y olvidarse. En Personal se ve cuándo avisó el aparato por última vez, cuál fue el último fichaje que entró, cuántos entraron, si el reloj del aparato se corrió —con el reloj corrido los fichajes entran con la hora equivocada— y quién quedó sin emparejar. Un fichador que dejó de traer fichajes y no lo dice se descubre a fin de mes, cuando faltan horas y ya no se sabe cuáles.
  • La clave del aparato se guarda cifrada en la computadora del comercio, como el token de Mercado Pago, no viaja a ninguna pantalla, y guardar la configuración desde el navegador no se la lleva puesta. La puerta por la que el aparato avisa solo existe con un fichador conectado y solo acepta lo que viene de la dirección de ese aparato; además, lo que llega por ahí no se cree: la app va a buscar los fichajes al aparato, con la clave.
  • El fichaje por rostro de la tablet sigue igual: el aparato de pared es otra puerta de entrada para lo mismo, no un reemplazo. Y el comercio que no tiene fichador no se entera de nada de esto.
1.263.018 de septiembre de 2026

Las hornadas, por fecha

  • La pestaña Producción dibujaba un solo día: hoy. Y sin embargo la computadora del comercio tiene en memoria los últimos tres meses y se los manda enteros a cada pantalla: 1.080 registros viajaban para dibujar doce renglones. Lo de ayer, lo del sábado y lo del mes pasado estaban en la máquina y no había forma de mirarlos.
  • Ahora las tandas y el sobrante son una lista de días: una línea por día que dice qué día fue, cuántas tandas y cuántas unidades —o cuánta plata, en el sobrante—. Hoy viene abierto y el resto cerrados, y se abre de a uno: abrir el martes cierra el que estaba abierto, así nunca vuelven a quedar dos listas apiladas.
  • Un día sin producción no ocupa una línea: si el domingo no se produjo, el domingo no está. Arranca mostrando siete días, con «días más» para seguir hacia atrás, y un «Ir a una fecha» que salta derecho a cualquier día de los tres meses cargados. Con esto además se puede reimprimir la etiqueta de una hornada de anteayer, que antes no se podía.
  • Y se dejó de apilar todo. En un comercio que elabora alimentos cada hornada no es un renglón: es un bloque con los botones de etiquetas por unidad, por caja, por bulto y el rótulo ASSAL. Catorce hornadas eran 858 elementos y 122 botones en una sola pantalla, y había que pasar por arriba de todos para llegar al resumen del mes.
  • Los dos frenos que hacen que mirar el pasado sea seguro. Borrar una tanda deshace el stock de hoy: le resta las unidades al producto y le devuelve los ingredientes al depósito. Mientras solo se veía hoy eso era inofensivo. Ahora, en un día que no es hoy, la cruz de borrar no existe para el que no es administrador; y al administrador se le dice antes, con todas las letras, qué le va a pasar al stock de hoy. En el día de hoy la cruz funciona exactamente como funcionaba. Y como el formulario de arriba anota siempre en hoy, cuando abajo se está mirando otro día la pantalla lo dice, con un botón para volver.
  • La lista de lotes por vencimiento, contenida. Un lote solo baja de esa lista escaneando la etiqueta al armar el pedido; el comercio que vende tocando el producto en la pantalla nunca lo baja, así que ningún lote salía nunca: a los tres meses esa tarjeta sola era el 94 por ciento de la pestaña entera, y se redibujaba completa con cada toque. Ahora se muestran los doce que vencen primero —que son exactamente los que esa lista existe para señalar— y los demás quedan a un toque. El buscador sigue buscando sobre todos.
  • En números: con tres meses de producción cargada, la pestaña pasa de 6.938 elementos y 523 KB a 653 y 47 KB, y deja de crecer con el tiempo. Ni un solo número de stock se toca: esto es dibujo. Y el comercio que tiene la pestaña Producción apagada no se entera de nada.
1.262.018 de septiembre de 2026

Se terminó el parpadeo, y el producto que también es insumo

  • Hasta ahora los 47 modales del sistema se dibujaban adentro de la pantalla: tocar un número adentro de un modal obligaba a rehacer la pantalla entera —la pestaña con todos sus renglones— para cambiar un renglón del modal. Eso era el parpadeo que se veía al pagar a cuenta, y pasaba en los 47, en los 70 casilleros que se redibujan con cada tecla.
  • Ahora los modales viven en su propia capa y cada una se toca solo cuando cambió lo suyo: escribir adentro de un modal ya no toca la pantalla de atrás, y moverse por la pantalla ya no rehace el modal. De paso la app trabaja mucho menos en cada tecla.
  • Un producto que también es insumo, un solo número. La botella que se vende por mostrador es la misma que la receta usa para el trago. Hasta ahora eran dos contadores sueltos: vender bajaba uno, cocinar bajaba el otro, y ninguno decía la verdad; además no avisaba nada. Ahora se los puede declarar «la misma mercadería» desde Stock, y pasan a ser un solo número: vender por mostrador o por mesa lo baja, una receta que lo use lo baja, anular lo devuelve y un ajuste a mano mueve a los dos. El vínculo se aplica adentro de la única puerta por donde se mueve el stock, así que no se pueden despegar nunca.
  • El cartel que avisa que algo está cargado dos veces. En Stock aparece solo un aviso cuando un producto y un insumo parecen la misma cosa —mismo nombre o mismo código de barras—, con los dos números a la vista. Antes eso no se veía en ningún lado y podía estar pasando hace meses. Al vincularlos, la app no elige el número: muestra los dos y pregunta cuánto hay de verdad, y el ajuste queda anotado en el historial de los dos.
  • Para el comercio que lleva el stock separado —depósito y local, mayorista y minorista— no cambia nada: el vínculo es opcional y de a par, y el stock apartado del bar y el del camión siguen siendo de cada uno.
1.261.118 de septiembre de 2026

La dirección nueva, a la vista

  • En la 1.261.0 el comercio recibía su certificado de verdad y el candado quedaba verde, pero la app y la ventana negra seguían ofreciendo la dirección vieja por IP: nadie se enteraba de cómo usarlo. Ahora, en el comercio que ya tiene su certificado puesto, la ventana negra y el botón «Conectar un celular» muestran primero su dirección propia con su código QR, y las direcciones por IP quedan abajo por si esa no abriera.
  • Además, cuando el certificado entra, las pantallas que ya están abiertas se enteran solas, sin recargar. En el comercio que todavía no tiene certificado no cambia absolutamente nada.
  • El certificado, en Estado del sistema. Su estado estaba calculado adentro del programa y no se mostraba en ningún lado: la única forma de saber si había salido era mirar la ventana negra del servidor. Ahora aparece un renglón en Configuración → Estado del sistema que dice su dirección y en cuántos días vence, o el motivo por el que todavía no la tiene.
1.261.018 de septiembre de 2026

El candadito verde en la tablet, sin instalar nada en ningún lado

  • Hasta hoy, entrando desde la tablet o desde la segunda computadora, el navegador decía «sitio no seguro» y el único parche era Chrome a pantalla completa. Ahora cada comercio tiene una dirección propia —algo así como c-7f3a91.tmventas.com.ar— que apunta a la IP de su computadora adentro del local, y un certificado de verdad para esa dirección. El navegador lo reconoce solo, como el de un banco. No hay que instalar nada en la tablet, ni en el teléfono, ni en la computadora de al lado.
  • Cómo llega, sin que nadie haga nada. La Central le pone el nombre al comercio y lo mete firmado adentro de la licencia, que llega sola. La computadora del comercio se fabrica su llave privada —que no sale de ahí nunca—, habla ella misma con la autoridad que emite el certificado, y para el único paso que no puede hacer sola le pide al emisor de TM Ventas, que antes de hacer nada comprueba la firma de esa licencia. El certificado se pone en vivo sin reiniciar: el local no se entera de nada. Cada seis horas se mira si hay que renovarlo, y se renueva solo cuando le quedan menos de 30 días o cuando cambia la IP.
  • Y si algo falla, el comercio sigue vendiendo. Si no hay internet, si el emisor no contesta, si la autoridad se cae o si llega un certificado que no corresponde, no pasa absolutamente nada: sigue el certificado propio de siempre y la app anda igual. Un certificado que viene de otra dirección, uno ya vencido o uno que no va con la llave de esta computadora se rechazan antes de guardarlos. Un comercio que todavía no tiene dirección propia no le pide nada a nadie y funciona exactamente como antes.
1.260.117 de septiembre de 2026

El vuelto en el mostrador, la factura con el PDF adentro, y Recetas que no tilda

  • El vuelto, rehecho. Viene apagado de fábrica y ya no es una ventana que frena el cobro: son dos casilleros en una línea, abajo de los medios de pago del mostrador y solo con efectivo elegido. En uno se pone con cuánto paga el cliente y el otro muestra el vuelto, o cuánto falta en rojo si no alcanza. Vacío se cobra justo, como siempre, y lo que se escribe sigue saliendo en el ticket. Se prende en Configuración → Mostrador.
  • La factura que se manda por WhatsApp desde la cuenta corriente ahora viaja con el PDF adjunto de verdad. Antes el archivo se bajaba a Descargas por un lado y el chat se abría por otro, así que al cliente le llegaba solo el texto. Ahora hace lo mismo que el remito y el resumen de cuenta. En una computadora de escritorio, donde el navegador no sabe compartir archivos, sigue pasando lo de antes.
  • Recetas ya no tilda la app. Dibujar esa pantalla costaba, por cada producto, un recorrido completo del historial de ventas, y cada cuenta buscaba el producto recorriendo la lista entera: con 300 productos y 2.000 ventas eran cientos de millones de operaciones en un solo dibujo. Entrando desde afuera del local la app se congelaba y no se recuperaba. Ahora esas cuentas se hacen una sola vez y se guardan: medido con esa carga, 7 milisegundos. Lo mismo quedó arreglado en la ficha del producto y en Gastos fijos.
1.260.017 de septiembre de 2026

La plata del proveedor, el cierre por WhatsApp y los que me deben

  • Al registrar un pago en efectivo en la cuenta corriente de un proveedor ahora hay que decir de dónde sale: caja fuerte, caja del día, mixto —las dos partes, que tienen que sumar exacto— o «de otro lado» con una aclaración obligatoria. El movimiento se anota solo donde corresponde (egreso de la caja fuerte o gasto del día, para que el arqueo cierre) y queda registrado quién lo hizo. Antes de confirmar, un cuadro muestra exactamente qué va a quedar anotado y dónde; si en esa caja no hay plata suficiente, se frena y lo dice. Y al borrar el pago se deshace todo.
  • Pagar a cuenta: un solo pago se reparte solo entre las facturas pendientes, de la más vieja a la más nueva, y el reparto se ve antes de confirmar —cuál queda saldada, cuál a medias y cuánta deuda queda—. Se anota un solo movimiento de caja por el total, no uno por factura.
  • El descuento por pago en efectivo sale ahora en letra doble y en negrita en los tres papeles: el ticket de la cuenta, el del cierre de mesa y el de mostrador. Antes era un renglón más entre veinte y el cliente no lo veía.
  • El Cierre Z se manda por WhatsApp. Al cerrar el día se elige cómo sale: papel completo, papel reducido, o sin papel y solo por WhatsApp —el dueño que no está en el local se entera igual y no se gasta rollo—. El texto lleva las ventas, la cuenta del cajón, si cuadró y el conteo por billete. Y cada cierre del historial tiene su botón de WhatsApp para mandarlo después.
  • Inicio avisa las facturas de proveedor que vencen: «1 vencida · 1 vence en 7 días · $15.000», en rojo si hay alguna vencida, y un toque lleva a Proveedores.
  • Y del otro lado: «3 clientes te deben $110.000 · el más viejo, hace 45 días», también en Inicio. Un toque abre la lista de reclamos, filtrada por hace más de 7, 15, 30 o 60 días, con el mensaje ya escrito y el estado de cuenta adentro. Se toca WhatsApp uno por uno y queda anotado a quién se le mandó hoy, así no le llega dos veces el mismo día. La antigüedad se calcula bien: el cobro se aplica a la compra más vieja primero, así que el que ya pagó la vieja deja de figurar como que debe hace un año.
1.259.117 de septiembre de 2026

El ticket de la mesa, solo en el salón

  • El ticket que aparece al mantener apretada una mesa también saltaba cuando el mozo entraba a la mesa: el reloj de medio segundo que lo abre seguía corriendo y se dibujaba encima de la mesa ya abierta. Ahora entrar a la mesa apaga ese reloj, y el ticket vuelve a mirar dónde está la pantalla justo antes de dibujarse: con una mesa abierta, o fuera del salón, no aparece nunca. Y el toque que no llegó a abrirlo ya no queda «tragado»: abre la mesa como cualquier otro.
1.259.017 de septiembre de 2026

La plata que cierra, el salón y la cocina, y buscar en toda la app

  • El Cierre Z se puede contar por billete: un desplegable —que viene cerrado, para el que lo quiera usar— con las once denominaciones. Se escribe cuántos hay de cada una, la app suma y llena el efectivo contado, y el conteo sale en el papel del Z renglón por renglón, para poder revisarlo al día siguiente.
  • Cuando el cierre no cuadra, la app muestra dónde mirar: los gastos, las devoluciones, los cobros de cuenta corriente en efectivo, los depósitos a la caja fuerte, las ventas en efectivo anuladas y las entregas de turno de ese día. Y si alguno da exactamente la diferencia, lo marca primero. También se puede dejar un fondo para mañana: queda en el cierre, sale en el papel y se carga solo como caja de inicio del día siguiente, sin pisar una apertura ya cargada.
  • La mesa de un vistazo: manteniendo apretada una mesa del mapa medio segundo aparece un ticket de papel que hace zoom desde esa mesa, con todo lo que tiene cargado, el mozo, desde hace cuánto y el total. Al soltar se va y no cambia nada.
  • La cocina, con el reloj corriendo: cada comanda muestra el tiempo como reloj («9:55») segundo a segundo y cambia de color en el minuto exacto. Se marca «lista» desde el teclado —Enter marca la más vieja, las flechas eligen otra—, pensado para la cocina con las manos sucias o con un botón físico enchufado. Y el aviso es de verdad: la comanda nueva suena más fuerte, con tres notas, y si nadie la toca en tres minutos suena una vez más. Nunca en bucle.
  • Buscar en toda la app con Ctrl+K o con la lupa: productos, clientes, empleados, ventas por número («#742») y hasta las secciones de Configuración, y con Enter va derecho ahí. Si se cierra la app, al volver se abre donde estabas: la misma pestaña y la misma mesa. En el mostrador, «Como la anterior» carga otra vez la última venta de esa caja al precio de hoy, sin cobrar, y el producto que se vende por peso trae el campo de kilos en el mismo resultado del buscador.
  • Inicio avisa los vencimientos que vienen, y pasa a rojo si ya hay alguno vencido. Los carteles flotantes largos ya no se cortan a mitad de palabra: muestran el arranque y un botón «¿por qué?» que abre el texto completo.
  • La grilla de horarios, dentro de Personal: entrada y salida de cada empleado por día, con un botón que copia el lunes a toda la semana. Con eso cargado, la pantalla de fichar avisa quién todavía no fichó, con quince minutos de tolerancia. Y la fichada que quedó abierta se puede cerrar sola a la hora de cierre del local —nunca a la hora en que la app se dio cuenta, así no cuenta horas de más—, marcada para que el administrador la revise. Viene apagado.
  • Y todo lo nuevo se mueve: el ticket de la mesa hace zoom desde la mesa, el cuadro de «dónde mirar» se despliega, la comanda late al cambiar de color, y los resultados del buscador y las filas de la grilla entran en cascada. Todo se apaga con «menos movimiento».
1.258.016 de septiembre de 2026

La venta fiada que se edita, el remito conectado, y el mostrador que fluye

  • En la cuenta corriente, cada venta fiada se despliega completa: renglones, descuento, recargo, total, quién cobró y de qué pedido mayorista salió. El administrador puede editarla: bajar cantidades, quitar lo que al final no se le mandó al cliente y poner un descuento, con motivo. Cambia todo de una vez —la venta, la deuda del cliente, el stock, el pedido y su remito— y queda en el libro de actividad con el antes y el después. Con factura emitida no se edita: para eso está la Nota de Crédito.
  • El descuento que se pone en el remito de un pedido mayorista pasa al pedido si todavía no se entregó, o a la venta fiada si ya se entregó en cuenta corriente. Si la venta se cobró en efectivo o tiene factura, la app avisa por qué no la cambia.
  • El vuelto: al cobrar en efectivo aparece «Paga con» con los billetes a mano y el vuelto grande antes de confirmar; si no alcanza no deja cobrar. Enter con el campo vacío cobra justo, como siempre. Sale en el ticket. Se apaga en Configuración → Mostrador.
  • «6*coca» en el buscador carga seis de una vez (también con el código de barras). Ctrl+Z o el botón «Deshacer» vuelven atrás el último toque en el carrito, hasta diez pasos, respetando el registro de bajas. Con el carrito vacío, «Anular la última» anula la última venta de esa caja dentro de los diez minutos, con el PIN de administrador si hace falta, por el mismo camino que la anulación de Caja.
  • Y lo nuevo también se mueve: el vuelto salta con cada billete y pulsa en verde cuando alcanza; el renglón que deshacer toca se ilumina; el detalle de la venta fiada se despliega en cascada, la tarjeta editada late y su importe cuenta del viejo al nuevo; «Queda en» salta al cambiar. Todo se apaga con «menos movimiento».
  • Se sacó el «Resumen de ventas» de Configuración: todo eso, y más, está en Informes.
1.257.016 de septiembre de 2026

La entrada, veinte animaciones, «Solo rostro» sin ningún PIN, e Informes revisado

  • Al abrir la app aparece la marca de TM Ventas, después el nombre y una barra que se llena, y recién ahí se ve la pantalla. Si el programa contesta antes de que termine, la entrada se deja terminar; si tarda más, la barra sigue moviéndose para que se vea que está cargando. Con «menos movimiento» en el teléfono no espera nada.
  • Veinte animaciones nuevas, todas medidas en un navegador de verdad. Al cobrar: el tilde se dibuja y abajo va el importe cobrado; «Cobrar» rebota cuando el carrito deja de estar vacío; el PIN equivocado sacude los puntos; al imprimir un papel se ve el papel saliendo de la impresora hasta que contesta —en verde si salió, temblando en rojo con el motivo si no— y tocar dos veces el mismo botón mientras viaja no imprime dos veces. En la cocina: la comanda nueva entra desde arriba y su borde late dos veces; la que se marca lista se va hacia la derecha; en Encargos y pedidos mayoristas la tarjeta que cambia de lugar viaja a su nuevo lugar. Al fichar: la hora es un reloj de estación (gira solo el dígito que cambia), el que entra al turno aparece deslizando y el que se va se despide, y el aviso de la fichada de más de 12 horas respira. En stock y caja: el insumo que cae bajo el mínimo tiembla; en el Cierre Z una barra se llena con lo contado contra lo que tendría que haber (verde al cuadrar, roja si falta, celeste si sobra); el saldo de la cuenta corriente cuenta al registrar un pago. Las esperas: la silueta de un informe espera 150 ms antes de mostrarse y la del PDF muestra un documento en silueta; el puntito de conexión late con cada mensaje. Y los detalles: el buscador en cascada con lo que coincide marcado, las pantallas vacías que flotan, el chip elegido que se desliza, el QR con un zoom suave, y la mesa que crece desde su lugar del mapa. Todo se apaga solo con «menos movimiento».
  • Con «Solo rostro» elegido, el teclado del PIN se abría (con «Mejor con el PIN» o solo, cuando la cámara no encontraba a nadie) y no se volvía a cerrar nunca: la pantalla quedaba como «Los dos». Ahora en ese modo el PIN no aparece en ningún lado de ninguna forma —ni teclado, ni botón, ni como salida cuando la cámara no reconoce a alguien— y el servidor tampoco acepta una fichada por PIN. En «Solo PIN» y «Los dos» no cambia nada.
  • Informes, revisado a fondo. La hora de cada venta es la del reloj de la computadora del programa al cobrar; una venta con la hora sin el cero adelante («9:30») se perdía del cuadro sin aviso y ahora entra, y las que no tienen hora se cuentan y se dicen. Como un reloj corrido en esa computadora corre todas las horas del informe (y del ticket) sin que nadie lo note, la app ahora compara ese reloj con el del aparato en que se mira: si difieren más de 15 minutos, o la zona horaria no es la de Argentina, lo avisa en Inicio y en Informes con la diferencia exacta y dónde se arregla en Windows. Y los comercios que cobran con las dos listas ven las barras de horas y de días partidas en minorista y mayorista, con fichas para quedarse con una sola lista, y la hoja de tickets marca cada uno.
1.256.016 de septiembre de 2026

Remitos y presupuestos en la comandera de 80 mm, y el rastrillaje de la app

  • En Documentos, cada remito y cada presupuesto tiene ahora un botón para imprimirlo en ticket en la comandera (80 mm, o 58 mm si esa comandera es de 58: sale con el ancho de la comandera elegida). Está en la lista, al lado del botón de la impresora A4, y en el editor («Guardar e imprimir en ticket»). Si el comercio tiene varias comanderas, pregunta en cuál y recuerda la última. El ticket sale con los mismos números guardados que la hoja A4: cliente, ítems (con precios o sin precios, pesados con su kilaje), descuento, TOTAL, validez y observaciones; el remito con «Recibí conforme» y, si es por duplicado, ORIGINAL y DUPLICADO uno atrás del otro.
  • Al guardar el diseño del carnet, las comanderas o la impresora, la configuración del comercio viajaba a todas las pantallas del local sin tapar los secretos: el token de Mercado Pago y la lista de acceso remoto llegaban al celular de cualquier mozo conectado. Ahora esos avisos pasan por la misma tapa que el resto de la app (viaja solo «está cargado / no está cargado»). Lo mismo con la clave de los clientes mayoristas en tres avisos que la mandaban entera. Si el comercio tiene Mercado Pago o acceso remoto configurados, conviene actualizar.
  • Si el servidor rechazaba un cliente por tener el DNI o el CUIT de otro, la pantalla no decía nada y el cliente parecía guardado sin estarlo; ahora la ficha lo dice y ofrece abrir la que ya está. El error al marcar una comanda en la cocina también se avisa.
  • Meta del mes: la marca de la proyección ya no se sale de la barra cuando la proyección supera la meta.
1.255.016 de septiembre de 2026

La pantalla se mueve también en Inicio, Mesas, Stock, Clientes y Caja

  • Esas pestañas ya no se reescriben enteras con cada aviso del servidor: se comparan y se toca solo lo que cambió. Lo que se ve: la mesa que cambia de estado (libre, ocupada, cuenta impresa) pasa de un color al otro con un pulso; lo que lleva cada mesa y el stock de cada insumo saltan cuando cambian; las tarjetas de Inicio son las mismas entre un redibujado y otro, y los cuadros de aviso se van con un desvanecido también acá.
  • El mostrador —la pantalla que cobra— sigue escribiéndose entero como siempre, a propósito: sus animaciones van por otro camino y no cambian nada de cómo se cobra.
  • Como todo el movimiento de la app, se apaga solo para quien tiene «menos movimiento» puesto en el teléfono o la tablet.
1.254.016 de septiembre de 2026

Meta del mes, comparar contra el año pasado, vistas guardadas, y la pantalla que se mueve

  • Informes → Meta del mes: se toca la ficha «Meta», se escribe lo que se quiere vender en el mes y queda guardada (por mes). El cuadro dice cuánto va, qué porcentaje de la meta es, a cuánto se llegaría a fin de mes al ritmo de lo que se vende por día abierto —contando solo los días que el comercio suele abrir— y cuánto hace falta por día para llegar. La barra del avance se llena, la curva del acumulado lleva atrás el camino parejo de la meta, y abajo van los últimos seis meses con su meta y si se cumplió. Sin ventas no se inventa ritmo; sin meta no se inventa porcentaje; la venta anulada no cuenta.
  • Comparar contra el año pasado: arriba de Informes se elige contra qué se compara cada cuadro, el período inmediatamente anterior (como siempre) o el mismo tramo del año pasado. Las flechas de las fichas, la línea punteada de atrás y las frases dicen contra cuál se está mirando.
  • Guardar una vista: el cruce armado —el cuadro, el período, contra qué compara, el filtro entero y el producto elegido— se guarda con nombre y se abre de un toque desde su ficha. Se ve desde cualquier pantalla del local. Borrar es de dos toques.
  • La pantalla se mueve fuera de Informes: cambiar de pestaña desliza la pantalla nueva desde el lado que corresponde y sus tarjetas entran en cascada; en el mostrador el renglón recién cargado entra y se ilumina, el TOTAL cuenta desde el de antes y salta, y el importe del renglón al que se le cambia la cantidad salta; la botonera de productos aparece en cascada al cambiar de solapa; en Inicio los números cuentan; los cuadros de aviso se cierran con un desvanecido y los avisos flotantes se van suave. Nada cambia de lugar ni de comportamiento.
  • Con trece cuadros, la fila de solapas de Informes se acomoda en dos renglones en la computadora (antes la última quedaba escondida) y en el teléfono la solapa elegida se trae sola a la vista.
1.253.016 de septiembre de 2026

Márgenes, lo que no se mueve, por categoría, comparar dos productos, y los más vendidos en la botonera

  • Informes → Márgenes: cada producto con lo que vendió, lo que costó y lo que dejó, ordenados por ganancia —que casi nunca son los que más se venden, y el cuadro lo dice con nombres y números—. Se puede ordenar por ganancia, por plata vendida, por unidades o por margen. El costo es el de hoy. Un producto sin costo cargado no tiene ganancia inventada: va en su propia lista para que se le cargue, y arriba se dice qué parte de lo vendido tiene costo conocido. La docena cuenta doce, el combo es un renglón propio con el costo de sus partes, la venta anulada no cuenta.
  • Informes → Lo que no se mueve: los productos que tienen stock y no se vendieron hace 30, 60 o 90 días, cada uno con la plata parada (stock por costo de hoy). Tres fichas que se tocan, el ranking por plata y la lista entera. Al que nunca se vendió no se le inventa una fecha.
  • Informes → Comparar dos: se eligen A y B y se ven lado a lado con los mismos dibujos —cuánto se vendió, cuánto facturó, cuánto deja, en qué puesto quedó, a qué hora, qué día, quién lo vende— y las dos líneas de días en el mismo dibujo. Abajo, la frase: cuál se vende más, cuál factura más, cuál deja más y cuál viene creciendo. Para decidir cuál sacar de la carta.
  • Informes → Por categoría: lo mismo que «Un producto» pero por rubro; tocando una categoría aparecen sus productos con lo que deja cada uno.
  • La botonera del mostrador ya no va de la A a la Z: una solapa «Más vendidos» con los que más salieron en los últimos treinta días, con la cantidad chiquita en cada ficha, y en «Todo» primero los combos, después los más vendidos en su orden y recién después el resto por nombre. El cajero encuentra lo de siempre sin buscar.
  • Corregido en el mostrador: al cargar un producto con la lista llena, el último renglón podía quedar mordido por abajo unos píxeles. Ahora la lista se acomoda cuando ya tiene su alto definitivo.
1.252.016 de septiembre de 2026

Los informes se mueven: barras que suben, líneas que se dibujan, números que cuentan, y los tickets detrás de cada número

  • La pestaña Informes ya no se reescribe entera con cada aviso del servidor: se compara y se toca solo lo que cambió. Las barras suben y bajan de a poco cuando cambia el filtro, la línea del día a día se dibuja y pasa de una forma a la otra, los números de las fichas cuentan hasta su valor, los rankings deslizan a cada uno a su puesto nuevo, y al cambiar de cuadro el viejo sale por un lado y el nuevo entra por el otro (también deslizando con el dedo). Mientras el servidor arma el cuadro se ve la silueta de lo que viene, no un cartel con un rulo. Pasando el dedo por la línea aparece un globito con el día y su valor.
  • Los tickets detrás del número: tocando la ficha de ventas, o el botón «Ver los tickets» debajo de cada cuadro, sube una hoja con las ventas que forman ese número, con fecha, hora, quién lo vendió, cómo se cobró y qué llevaba cada una; tocando un ticket se despliega en su lugar. Vale para Ventas, Gastos y Un producto, y respeta el filtro puesto.
  • Un solo filtro para todos los cuadros: lo que se elige en Ventas (un mozo, una hora, un día, un medio de pago, un tramo de días) sigue puesto al pasar a Gastos o a Un producto. La barra de arriba dice qué está filtrado y tacha lo que ese cuadro no puede usar.
  • Mapa de calor día por hora: una grilla de los siete días de la semana por las horas en que abre el comercio, más oscura donde más se vende. Se ve qué martes a las 16 no va nadie y qué viernes a las 21 no dan abasto; sirve para armar los horarios del personal. Tocando una celda queda ese día a esa hora.
  • Ticket promedio día a día: cuánto gasta cada cliente y cuántos artículos se lleva, cada día, con el período anterior punteado atrás y una frase que lo lee: «subió la venta sin más gente» o «entró más gente y gastó menos cada uno».
  • Todo el movimiento se apaga solo para quien tiene «menos movimiento» puesto en el teléfono.
1.251.016 de septiembre de 2026

Informes de gastos y de un producto, resumen de proveedores por fecha, y siete pedidos más

  • Informes → Gastos: los gastos por rubro, por día y por quién los carga, los más grandes del período y qué porcentaje de las ventas se llevan, con el mismo cruce que Ventas (se toca un rubro y todo se rehace con eso). Lo facturado por un proveedor y lo que salió de la caja van separados, con su nombre, porque mezclarlos es lo que hace mentir el número.
  • Informes → Un producto: se elige uno y se ve cuántas unidades, cuánta plata, a qué hora, qué día, quién lo vende, en qué puesto quedó, cuánto deja, cómo viene contra el período anterior y qué se llevan junto con él. El producto se reconoce por su identificador (dos que se llaman igual no se mezclan), la docena cuenta doce y la venta anulada no suma.
  • Proveedores: un resumen por rango de fecha —facturado, pagado de eso, a pagar, salida de caja, vencido y por proveedor—, y en la ficha de cada proveedor el vendedor y su teléfono, visibles en la lista y buscables.
  • Clientes: mayoristas, minoristas y de la franquicia separados con un filtro que dice cuántos hay de cada uno (solo con el modo mayorista prendido). En la lista de productos, el stock del local y el stock mayorista se ven separados.
  • El PIN de depósito también permite contar productos e insumos; los permisos especiales de Personal quedaron agrupados en cuatro temas, cerrados por defecto.
  • Cuando la actualización no se puede bajar, el aviso explica en castellano qué pasó (el error 504 del servidor de actualizaciones) en vez de mostrar un código; una firma que no coincide sigue en rojo, como corresponde.
1.250.015 de septiembre de 2026

Orden por dentro: las medidas del papel y los lotes en sus propios archivos

  • Una versión de orden interno: las medidas del papel del ticket y el manejo de los lotes y los vencimientos pasaron a archivos propios, y el programa del servidor quedó organizado en piezas para poder trabajarlo con cuidado. Para el comercio no cambia nada: cada ticket sale idéntico al de antes (se comprobó combinación por combinación) y los lotes se reparten igual.
1.249.014 de septiembre de 2026

El empleado que se borró definitivamente ya no vuelve solo al otro día

  • Un comercio reportó que dos empleados eliminados definitivamente volvían a aparecer en la lista. El borrado andaba bien: volvían al reiniciar la computadora. Antes de que existiera la pestaña Personal, los mozos eran una lista de nombres sueltos, y quedó una migración que los convierte en empleados de verdad. Esa migración corría en cada arranque y nunca vaciaba la lista vieja, así que el nombre del borrado seguía ahí: a la mañana siguiente, al prender la computadora, la app no lo encontraba entre los empleados y lo volvía a crear.
  • Lo importante no era que reapareciera, sino cómo: el que volvía tenía un identificador nuevo, no tenía PIN y tenía el valor de la hora en cero. O sea que no era el empleado, era un homónimo en blanco — y si nadie lo notaba y esa persona fichaba, sus horas se liquidaban a cero. Ahora la migración corre una sola vez y deja esa lista vacía, así no puede volver a crear a nadie. El comercio que todavía viene de aquella versión sigue recibiendo a sus mozos como empleados, igual que siempre.
  • Al comercio al que ya le pasó: esos empleados están otra vez en la lista. Se borran una vez más, después de actualizar, y ya no vuelven.
1.248.014 de septiembre de 2026

Los informes se tocan: elegís un mozo, una hora o un medio de pago y todos los cuadros se rehacen con eso solo

  • Los gráficos de la pestaña Informes ahora se cruzan entre sí. Tocás un mozo y todo lo demás se rehace con sus ventas; tocás una hora, un día de la semana o un medio de pago y pasa lo mismo. Así se contestan las preguntas que antes no tenían dónde contestarse: a qué hora vende cada uno, si los viernes se cobra más con tarjeta, qué se vende de noche. Arriba queda escrito con palabras qué se está mirando y cada filtro se saca tocándolo. Anda también con el tabulador y Enter, que es lo único que hay en una computadora sin mouse.
  • Cada gráfico se dibuja con todos los filtros puestos menos el suyo. Si elegís la hora 13, el gráfico de horas sigue mostrando las 24 —con la 13 encendida y el resto apagado— porque si se filtrara a sí mismo quedaría una sola barra y no habría cómo volver.
  • Arriba de Ventas hay un dibujo nuevo con cada día del período y, atrás y punteado en gris, el mismo período anterior: eso es contra lo que hay que mirar para saber si un número es bueno o malo. Arrastrando el dedo sobre esa línea se elige un tramo de días y todo lo de abajo se rehace con ese tramo; un toque lo suelta. Con un tramo elegido la comparación se hace contra esos mismos días corridos para atrás, no contra el período entero.
  • Los cuatro números de arriba dicen cuánto subió o bajó contra el período anterior. La flecha nunca va sola: al lado va siempre el número escrito, porque una flecha de color no se lee en blanco y negro ni la distingue un daltónico. Y si el período anterior fue cero no se muestra ninguna comparación: «subió infinito por ciento» es una división por cero disfrazada de dato.
  • En Resultados hay un dibujo nuevo en cascada —de cada peso que entra, qué queda—: de las ventas netas se van descontando la mercadería, los gastos y las comisiones hasta llegar a lo que queda, con el porcentaje de cada columna. Sale de la misma cuenta que la tabla de abajo, no de una paralela. Y con más de un mes en el período, la ganancia neta mes a mes.
  • Un cuadro nuevo: con qué se cobró. Cada venta cuenta en el medio con el que entró la mayor parte de la plata, así los totales siguen cerrando con los de la caja aunque la venta se haya pagado con dos medios.
  • Los dibujos se rehicieron enteros. Antes se escribía un solo número, el de la barra más alta, y los demás no se podían leer sin pasar el mouse por encima —o sea que en la tablet del mostrador ese dato no existía—: ahora cada gráfico tiene su eje con marcas redondas a la izquierda. Y ya no se estiran: en la computadora ancha del mostrador se estiraban las barras y las letras del eje.
  • Los colores de los gráficos cambiaron, y por un motivo que se puede medir. El cian y el verde de la marca, usados como colores de gráfico, están a una distancia que el ojo no separa: pintar la barra más alta de verde sobre barras cian era un resaltado que no resaltaba. Y el verde contra el rojo de pérdida son el mismo color para ocho de cada cien hombres. Ahora los gráficos usan cuatro colores verificados para los dos temas, el claro y el oscuro, y el verde y el rojo quedan reservados para lo que de verdad es bueno o malo.
  • Abajo de cada dibujo hay un renglón escrito en castellano que dice lo que el dibujo muestra —cuál fue el mejor día y cuánto dejó, qué tres horas juntan la mitad de lo que se vende, cuántas veces más rinde un viernes que un martes— y un botón para ver los mismos números en una tabla, que es lo que se copia y se discute con el contador.
1.247.013 de septiembre de 2026

Instalar el sistema en un comercio nuevo ya no necesita internet

  • El programa que se lleva en el pendrive a un comercio nuevo ahora trae los componentes adentro, en un solo archivo, y el instalador los descomprime solo. Antes eran lo único que había que bajar de internet estando en el local, que es justo donde a veces no hay. La única excepción que queda es Node.js: si esa computadora no lo tiene, el instalador lo baja, y para eso sí hace falta internet esa única vez.
  • Los componentes viajan en un archivo y no sueltos porque sueltos eran setecientos archivos de pocos KB: la carpeta tardaba una eternidad en copiarse a un pendrive. La instalación completa quedó probada de punta a punta sin conexión, hasta que el programa arranca y contesta.
1.246.013 de septiembre de 2026

El sistema avisa cuando un comercio dejó de cerrar el día

  • Cada computadora le informa al soporte hace cuántos días que no se hace el Cierre Z. Un comercio que dejó de cerrar el día no se da cuenta solo: la caja sigue vendiendo, nadie ve un error, y el problema aparece semanas después cuando hay que explicar un arqueo. Ahora se ve desde afuera y se puede avisar antes.
  • El dato distingue tres cosas que no son lo mismo y que un programa mezcla con facilidad: cerró hoy, hace tantos días que no cierra, y nunca cerró. Y se cuenta por la jornada del comercio, no por el calendario: un bar que cierra a las tres de la mañana tiene las dos fechas distintas media noche por medio, y contar por calendario le sumaría un día de más todas las madrugadas.
1.245.013 de septiembre de 2026

La caja 2 que le tocaba el carrito a la caja 1, el botón de cobrar que quedaba tildado, la plata y la hora escritas siempre igual, y el instalador de un solo clic

  • En un comercio con dos cajas, los botones de la columna de la venta del mostrador —más, menos, la cantidad escrita a mano, la equis de quitar y los de ENVIAR A COCINA, CAFETERÍA y BARRA— tenían la caja 1 escrita adentro. En la caja 2 apretabas más y el programa le sumaba una unidad al carrito de la otra caja, y ENVIAR A COCINA mandaba a imprimir la comanda de la caja de al lado. Buscando la causa aparecieron tres parientes del mismo error: el mostrador de esa computadora pasaba por mesa, así que la ventana de «¿por qué se saca?» decía «de la mesa M2», el libro de auditoría anotaba «Mesa M2», y —el peor— lo que se retiraba del mostrador se anotaba en la caja de las mesas. En un comercio de una sola caja no cambió nada.
  • El botón COBRAR quedaba tildado en «cobrando» y había que recargar la pantalla. Era un empate de relojes: la pantalla se daba por vencida a los 20 segundos y ARCA corta a los 20 segundos, así que cobrando con factura la pantalla se rendía justo mientras el servidor seguía trabajando bien. Ahora un cobro sin factura espera 10 segundos —el servidor está en la misma computadora—, uno con factura espera 45, y si el servidor contesta que no, el botón se destraba en el acto y dice el motivo. El cartel tampoco miente más: dice «Registrando la venta…», que es lo que está pasando.
  • Todos los importes del sistema pasan ahora por una sola forma de escribirse: 271 de la pantalla y 109 del servidor. Convivían dos, una con punto de miles y otra cruda, y en la misma pantalla se veían las dos. Los centavos salen siempre con dos cifras ($1,20 y no $1,2), los negativos con el signo adelante, y el redondeo dejó de equivocarse. Está escrito a mano y no con el formateador del sistema a propósito: en la computadora de un comercio, Windows puede venir sin el juego completo de idiomas y «español de Argentina» se cae al formato inglés en silencio, con la coma y el punto al revés.
  • La fecha y la hora, lo mismo: veinte lugares las escribían cada uno a su manera, y con la fecha la consecuencia es peor que con la plata porque se da vuelta —09/12/2026 por 12/09/2026—. Y apareció algo más grave que lo que se había pedido: la hora que se estampa en cada venta, cada asiento de caja y cada turno se guardaba como «08:20 p. m.» mientras el ticket de esa misma venta imprimía «20:20». Ahora todo va en 24 horas.
  • Lo que queda de cada lote ahora se calcula en vez de arrastrarse: tanda menos ventas, mesas, tirado y salidas. Al retirar mercadería se elige de qué lote sale —viene marcado el que vence antes, que es casi siempre el que se rompió o se venció— y el recuento se puede hacer lote por lote. Si los lotes no coinciden con el stock, el verificador lo avisa y el resumen de Telegram también.
  • El medio de pago pasó a llamarse POSNET en toda la pantalla. El papel ya lo decía; era la pantalla la que iba por su lado. Las ventas viejas no se tocaron: cambió el rótulo, no el dato.
  • Cobrando con Mercado Pago, el cliente ve el QR grande en su propia pantalla, con el monto arriba. Cada caja muestra el suyo. Si el dibujo no carga aparece solo un cartel que le dice que use el QR de papel del mostrador, y si el comercio todavía no creó el QR de esa caja, dice dónde se crea.
  • El monitor de cocina tiene tres estados en vez de dos: pendiente, lista y servida. Lo servido sale de la grilla y cae en «listas y servidas hace un rato», así el cocinero ve solo lo que falta.
  • En la pantalla de fichar, el teclado de números se tocaba con el dedo pero en una computadora no respondía, y peor: como no había ningún campo enfocado, los dígitos se los comía el lector de códigos de barras y al apretar Enter la app buscaba un producto. Ahora los números escriben, Retroceso borra, Enter ficha y Escape limpia.
  • Instalar el sistema en una computadora nueva es descomprimir en una carpeta y doble clic en INSTALAR.bat. Revisa que se pueda escribir en esa carpeta, instala Node si falta, instala los componentes, comprueba que no falte ningún archivo, deja los asistentes, crea el acceso en el Escritorio, abre el puerto en el Firewall, escribe un registro de cada paso y arranca el programa. Si algo sale mal frena y dice qué hacer: no deja media instalación hecha.
  • Los buscadores de la pantalla de Retiro y de la pestaña Stock no encontraban nada si se escribía sin acento, si se disparaba el código de barras con la pistola o si se escribían dos palabras sueltas en otro orden. Ahora buscan sin acentos, miran también el código de barras —y si queda un solo ítem, el Enter de la pistola lo elige; con dos o más no adivina—, y aceptan palabras sueltas en cualquier orden. Cuando no encuentra nada tampoco miente más: antes decía «sin ítems con stock para retirar», que era falso.
1.244.012 de septiembre de 2026

Informes: una pestaña nueva con el estado de resultados, qué se acaba, cuándo entra la plata y los clientes — más el monitor de cocina y la pantalla para el cliente

  • Hay una pestaña nueva, Informes, que ven el administrador, el encargado y la contadora. Arriba se elige el período —hoy, 7 días, 30 días, este mes, el mes pasado, 3 meses, este año o dos fechas a elección— y abajo el cuadro. Todos miran el mismo período y todos se bajan a Excel.
  • El cuadro de Ventas muestra lo vendido y el ticket promedio, las ventas por hora del día para armar los turnos, y las ventas por día de la semana como promedio por día que abrió: así un viernes que vendió mucho no se esconde detrás de un viernes que estuvo cerrado. Y el ranking de mozos con lo vendido, cuántas ventas y el promedio de cada uno.
  • El cuadro de Resultados es el estado de resultados mes a mes: ventas brutas, menos descuentos, ventas netas, menos el costo de la mercadería vendida, ganancia bruta, menos los gastos por rubro, menos las comisiones de tarjeta y Mercado Pago, menos los gastos fijos si se marca la casilla, y la ganancia neta — cada renglón con su porcentaje sobre las ventas netas. El costo sale del costo cargado en cada producto o en su receta, y si hay renglones vendidos sin costo lo avisa en vez de dar un número corto sin decirlo.
  • «Qué se acaba» dice, para cada artículo, cuánto se consume por día, cuántos días quedan, la fecha en que se acaba y cuánto comprar para cubrir las próximas dos semanas, con la plata al costo. Primero lo que se acaba antes.
  • «Cuándo entra la plata» separa lo cobrado con tarjeta, Mercado Pago y transferencia en lo que está por acreditar y lo ya acreditado, neto de comisiones, con un renglón por cobro y la fecha en que entra. Para eso se cargan una vez, en Configuración, los días que tarda cada medio y la comisión que cobra.
  • El cuadro de Clientes los agrupa en nuevos, regulares, fieles y dormidos —los que compraban y hace más de dos meses que no—, y a los dormidos les ofrece un botón que abre el WhatsApp con el mensaje escrito.
  • Los gastos ahora llevan rubro: mercadería, sueldos, servicios, alquiler, impuestos, mantenimiento, publicidad u otros. Es lo que ordena el estado de resultados. Lo que ya estaba cargado quedó en «otros», salvo lo que vino de un proveedor o de un sueldo, que se ordenó solo.
  • El resumen del día por Telegram dice bastante más: qué quedó sin stock y qué está por acabarse, quién está en turno y desde cuándo, la revisión del stock del día y lo que está por acreditar. Cada bloque sale solo si tiene algo que decir. Y desde el celular se le puede pedir cuando uno quiera, escribiéndole al bot /resumen, /stock, /turno o /ayuda.
  • La primera vez que se entra a Inicio, Informes, Stock, Personal, Caja o Clientes, tres o cuatro carteles señalan lo que importa de esa pantalla. Salen una sola vez por dispositivo y se saltean. Y en Inicio, solo para el administrador, hay una tarjeta con lo que le falta al comercio para vender en serio —el nombre del negocio, los productos con su precio, un administrador con PIN, la impresora, los datos del ticket— y cada renglón lleva al lugar exacto. Cuando está todo, se va sola.
  • Se puede atender a varios clientes a la vez en el mostrador, si el comercio lo prende. Arriba de la venta aparece una tira de cuentas, cada una con su total y hace cuánto está abierta, hasta seis por caja, y a cada una se le puede poner un nombre. El Cierre Z avisa si quedó alguna sin cobrar. Apagado, no cambia nada.
  • Monitor de cocina, si el comercio lo prende: en cualquier tablet o monitor del local se abre la pantalla de la cocina y cada comanda que sale es una tarjeta con de dónde viene, los renglones, la hora, el mozo y hace cuántos minutos salió — verde, amarilla a los diez minutos, roja a los veinte. Se marca lista con un botón grande, y si fue un toque de más se vuelve atrás. Con el monitor prendido, una estación sin impresora manda la comanda solo a la pantalla, que antes daba error.
  • Pantalla para el cliente, si el comercio la prende: un monitor mirando al cliente que muestra la venta renglón por renglón con el total grande mientras se carga, y «gracias por tu compra» al cobrar. No pide sesión y no puede hacer nada: el servidor le manda solo los renglones de la venta en curso de esa caja y nada más del negocio.
1.243.012 de septiembre de 2026

El stock arreglado de raíz, el recuento de insumos, los recargos sobre la hora y la cámara de fichar desde una tablet

  • El stock se rehizo por dentro. Era un número suelto que veinte caminos distintos movían cada uno a su manera, y viajaba adentro de la lista de productos: guardar la carta mandaba la lista entera, y si en algún renglón había quedado pegada una orden de «sumale 3», el servidor la volvía a aplicar. Seis fichas seguidas convertían un 3 en 30. Ahora todo lo que mueve un stock —ventas, anulaciones, devoluciones, recepciones, pases al salón y al camión, retiros, recuentos, tandas, cargas a mano, importaciones— pasa por una sola puerta que valida el movimiento, lo aplica una sola vez y lo deja anotado en el historial del producto con el antes y el después.
  • El stock ya no viaja adentro de la lista de productos. Cambiar un precio, un mínimo o una categoría no puede moverle el stock a nadie: el servidor ignora el stock que venga adentro de la lista y se queda con el suyo. Y una pantalla vieja que quedó abierta desde antes de actualizar no puede mover stock a la manera vieja: recibe un cartel para que la recarguen, no mueve nada y queda anotado.
  • En la pestaña Stock hay un botón «Revisar el stock», y la misma revisión corre sola con cada Cierre Z: compara el stock de cada producto e insumo contra el último renglón de su historial y muestra los que no coinciden, con la diferencia y el botón para abrir el historial. Si el día de mañana algo mueve un stock por afuera, se ve al otro día y no en tres semanas.
  • Los insumos tienen ahora el mismo botón de recuento que los productos: se abre, se cuenta, se aplica y se puede deshacer, y cada aplicación deja su renglón en el historial del insumo.
  • Recargos sobre la hora, en Personal, detrás del PIN de administrador. Tres tipos de regla: feriado —las fechas las carga el comercio—, franja horaria (puede cruzar la medianoche, de 21 a 6) y día de la semana. Cada una con su porcentaje. Se prenden y se apagan sin borrarlas, y si dos caen en la misma hora se elige si se suman o vale la mayor. Se calcula por minuto: un turno de 19 a 23 con nocturno de 21 a 6 tiene dos horas nocturnas, no cuatro. La liquidación sale desglosada, con una línea por tipo de recargo, y el comercio que no carga ninguna regla ve el papel de siempre.
  • Se puede fichar con la cara desde una tablet o un celular del local. El programa atiende también por https en el mismo puerto, con un certificado que se hace solo, que es lo que el navegador exige para dar acceso a la cámara por la red. En Personal está escrita la dirección exacta que hay que abrir en la tablet.
1.241.011 de septiembre de 2026

Fichaje por reconocimiento de rostro, y la pantalla de fichar rediseñada

  • El personal puede fichar mirando una cámara. Se configura en Personal y hay tres modos: solo PIN —como siempre y como viene de fábrica—, solo rostro, o los dos. El administrador carga la cara de cada empleado desde su ficha con cuatro fotos guiadas: de frente, a la derecha, a la izquierda y más cerca.
  • De la cara no se guardan las fotos: se guardan 128 números que la describen, cifrados en la computadora del comercio, y se borran solos cuando se da de baja al empleado. Quién es lo decide el servidor y no la pantalla, y todo queda en el registro de actividad: cara cargada, cara borrada, entrada y salida por rostro, fichada deshecha.
  • Si no reconoce a nadie, o si se parece a dos a la vez, no adivina: dice que se fiche con el PIN y abre el teclado. El teclado nunca desaparece, ni siquiera en el modo «solo rostro». Y después de fichar quedan diez segundos de «no soy yo, deshacer».
  • Cada fichada por cara guarda una foto chica de ese momento, aparte del archivo de datos. Es el control contra la foto de un compañero: no frena nada, pero queda. La ve solo el administrador y se borra sola a los 30 días, o a los 60 o 90 si se prefiere.
  • La pantalla de fichar se rediseñó: reloj grande, teclado de PIN en pantalla que sirve con el dedo y con el teclado físico, quién está en turno con el tiempo corriendo, y las últimas fichadas diciendo si cada una entró por cara o por PIN. En cualquier navegador del local se puede abrir esa pantalla sola, sin pestañas ni menú, para dejar un aparato dedicado a fichar.
  • El motor de reconocimiento pesa 7,8 MB y no viaja en la actualización: se baja una sola vez, y solo en el comercio que lo prende. Después funciona sin internet. La app verifica la huella de lo que bajó: si no coincide, no instala nada.
1.240.011 de septiembre de 2026

El pedido mayorista que desaparecía de la pantalla del comercio

  • Un pedido cargado por un cliente mayorista podía no aparecer nunca en la pantalla del comercio, y se encontraron tres formas distintas de que pasara. Las tres están cerradas. La primera: mientras la llave del buzón no coincidía —lo que se arregla solo a los 20 minutos—, el marcador de «qué hay nuevo desde tal hora» seguía avanzando igual, así que los pedidos de ese rato quedaban del lado viejo del marcador y no llegaban nunca más, aunque estuvieran guardados.
  • La segunda es la peor, porque no hay nada roto que mirar: un pedido recién cargado tarda unos segundos en verse desde todas partes, y si la consulta caía justo en esa ventana, la respuesta venía sin ese pedido pero con la hora de ahora. El cliente jura que lo mandó, el buzón lo tiene, y en la pantalla no está. Ahora el marcador avanza con dos minutos de margen hacia atrás, y cada pedido entra una sola vez igual.
  • La tercera: hay dos motivos por los que un pedido llega y no se puede cargar —que al cliente le hayan regenerado el link, o que ninguno de los productos que pidió esté en su lista— y hasta ahora del lado del comercio no pasaba absolutamente nada. Ahora sale un cartel rojo arriba de la pestaña Mayorista con quién lo mandó, por qué no entró, qué pidió y para cuándo, así se carga a mano en dos minutos en vez de tener que llamarlo para que lo dicte de nuevo.
  • El cliente mayorista ahora ve en qué está su pedido y lo puede corregir. Si todavía no se lo confirmaron, un botón le carga lo que había mandado para que cambie lo que quiera, y lo que manda reemplaza al anterior. Si ya se lo aceptaron, la pantalla se lo dice y lo que cargue entra como un pedido aparte para el mismo día. Antes su pantalla le decía siempre que podía reemplazarlo —también después de aceptado, que es justo cuando ya no es cierto— y para corregir una cantidad tenía que escribir el pedido entero de nuevo, de memoria.
1.239.011 de septiembre de 2026

El producto que tenía 5 y apareció con 92, y dos funciones juntas que daban menos permisos que una sola

  • Un producto al que se le habían cargado 5 unidades aparecía con 92. No era una venta mal descontada ni nadie tocando de más: era el mismo 5 sumándose una y otra vez. Cuando alguien escribe un stock a mano, la pantalla no manda solo el número, manda una orden —«sumale 5»—, y esa orden le quedaba pegada a su copia de la carta. A partir de ahí, cada vez que alguien guardaba cualquier cosa de la carta —un precio, un nombre, una categoría— la orden vieja viajaba de nuevo y el servidor volvía a sumar. Seis cambios sin ninguna relación con ese producto y el 5 ya era 35.
  • Ahora la orden viaja pero no se guarda, el servidor le contesta también al que la mandó —así la pantalla queda con lo que se guardó de verdad y no con lo que ella creía—, y cada orden lleva su propia marca y se aplica una sola vez: si el mensaje llega dos veces porque el wifi cortó y el celular reintentó, la segunda no suma.
  • Dos funciones tildadas al mismo tiempo daban menos permisos que una sola. El sistema probaba función por función y la primera que coincidía contestaba y cortaba: con cajero y salón juntos contestaba salón, que no lleva la pestaña Personal, y esa persona perdía el fichaje que el cajero solo sí tiene. Tildarle una función de más le sacaba una pestaña. Ahora se pregunta por todas y alcanza con que una diga que sí — sin regalar nada: la Configuración sigue siendo del dueño.
  • El encargado con la casilla de la ficha de productos prendida ve ahora exactamente la misma pantalla que el dueño, botón por botón. Antes le faltaban cuatro —borrar, importar, recuento y pasar a insumo— y por eso parecía que la casilla no andaba.
  • Se revisó todo lo que puede sumarle stock a un producto buscando el mismo patrón —algo que se aplica dos veces— y aparecieron cuatro agujeros más, los cuatro cerrados: la misma tanda anotada dos veces cuando se perdía la respuesta y el que la anotó la volvía a escribir; una venta anulada que quedaba sin marcar en un comercio donde ese producto no llevaba stock; las marcas que evitan que la misma entrega de un proveedor entre dos veces, que se caían a partir de la décima recepción del mismo pedido; y activarle el stock a un producto que ya lo había tenido antes, que le volvía a contar tandas ya sumadas.
1.238.011 de septiembre de 2026

Asignarle los productos al proveedor desde su ficha, la planilla de conteo para imprimir, y el botón de activar el stock donde hace falta

  • Abajo de los datos de cada proveedor hay un buscador: escribís, aparecen los productos y los insumos, tildás y listo. Antes, para que un artículo apareciera al armar un pedido había que entrar a la ficha de cada producto y cargarle el proveedor de a uno: un comercio que le compra cuarenta cosas al mismo distribuidor tenía que abrir cuarenta fichas. Lo que ya estaba cargado aparece tildado, y al lado de cada artículo hay tres campos opcionales: el costo de ese proveedor, el código con el que él lo llama y de a cuántos lo vende.
  • El botón de «cargar lo que llegó» en la pestaña Proveedores no hacía nada visible. El botón funcionaba: lo que no existía era el lugar donde dibujar la ventana, que estaba escrita adentro de la pantalla de Stock. Ahora es una ventana propia y se abre desde donde se la llame.
  • Hay una planilla de conteo: se eligen los productos y salen dos cosas de lo mismo, un Excel de verdad y la hoja para llevar al estante, con renglones altos, la tercera columna rayada para anotar a mano y el lugar para quién contó y a qué hora. Los números los pone el servidor en el momento de bajarla, porque una planilla con números viejos no describe nada. Un producto sin control de stock dice «sin control» y no cero: un cero no se distingue de «conté cero».
  • El botón para activarle el stock a un producto estaba escondido adentro de un cartel que aparecía después de anotar una tanda que no había sumado, y que se iba al tocar «entendido». Ahora está donde hace falta: al elegir el producto de la tanda, antes de anotarla, con el aviso de si ese producto lleva la cuenta del stock o no.
  • Una casilla nueva en Personal deja que el encargado entre a la ficha completa de los productos: precio, precio mayorista, costo, categoría, código de barras, stock, mínimo, vencimiento y receta. Viene apagada de fábrica. Borrar un producto no, ni con la casilla puesta: un producto borrado se lleva puesto el historial de sus ventas y es la única operación de la carta que no se arregla mirando el registro de actividad.
1.237.011 de septiembre de 2026

Por qué no daba bien el stock: eran once cosas, y ahora cada producto lleva su propio historial

  • Cada producto y cada insumo tienen ahora un botón que muestra todo lo que le movió el stock: qué pasó, cuánto, de dónde salió, cuánto había antes y cuánto quedó, con la fecha, la hora y quién lo hizo. Está en los tres lugares donde alguien mira un stock. El renglón que más falta hacía es «cargado a mano»: casi siempre el número raro no sale de una venta, sale de alguien que escribió un número en la ficha, y ahora eso queda con nombre y apellido. En los comercios con mayorista, lo que se fue por cada lado va separado.
  • Se revisó el circuito entero camino por camino —la venta de mostrador, la de mesa, el combo, el encargo, el delivery, el pedido mayorista, la giftcard, la receta, la tanda, la recepción del proveedor, el recuento, la merma, los pases, la devolución, la anulación y la carga a mano— y salieron once defectos que mueven stock de verdad. Ninguno hacía ruido.
  • El que explica la mayoría de los reclamos: se vendía más de lo que había y no se enteraba nadie. El stock nunca baja de cero, así que si el sistema decía 2 y se vendían 3, descontaba 2 y la tercera se evaporaba — sin aviso, sin registro y sin nada para mirar. Es una deriva lenta: no se ve en el día, se ve al mes. Ahora la venta se hace igual, porque la mercadería salió y el cliente pagó, pero salta un aviso, queda en el libro de actividad y queda en el historial del producto.
  • La docena se cobraba y se descontaba doble: cargar una docena de medialunas y después una suelta juntaba los dos renglones en «2 × docena», o sea $12.000 en vez de $6.500 y 24 medialunas fuera del stock en vez de 13. Lo mismo con lo pesado. Un renglón con importe propio ya no se junta con nada.
  • Renombrar un producto rompía su receta. El stock del producto terminado se descuenta por su identificador, pero la receta se buscaba por nombre exacto: corregirle una letra a «Milanesa» partía el circuito al medio, en silencio y para siempre — seguía bajando la milanesa y dejaban de bajar la carne, el huevo y el pan rallado.
  • En una tienda de ropa, entrar a cambiarle el precio a un artículo deshacía todas las ventas hechas mientras la ficha estaba abierta: al guardar, la grilla de talles y colores le mandaba al servidor todos los casilleros con el número de cuando se abrió la ficha. Con dos pantallas era todos los días, y la pantalla decía «artículo guardado». Ahora se pisa solo el casillero que se escribió.
  • Lo que llegaba del proveedor se redondeaba a entero: una entrega de 0,4 kg entraba como cero, y 12,4 kg de queso sobre 25 quedaban en 37. Cada entrega de un comercio que compra por peso perdía un poco. Y la misma entrega podía entrar dos veces si con una conexión lenta alguien tocaba el botón de nuevo: son 24 cajones donde llegaron 12.
  • La merma salía siempre del depósito, y la botella rota casi nunca está ahí: está en la heladera del salón o arriba del camión. Ahora la ventana de retiro pregunta de dónde, y solo cuando hay más de un lugar posible. Apagar el stock del salón, además, dejaba congelada para siempre la mercadería de adelante: ahora vuelve al depósito y queda anotado producto por producto.
  • El recuento le restaba de más al depósito cada vez que se contaba, que es justo lo contrario de para qué se cuenta. Y la devolución devolvía de menos: no miraba las piezas del renglón —se devolvía una docena y volvía una medialuna—, todo volvía al depósito aunque la venta hubiera salido del salón, y anular después una venta ya devuelta en parte devolvía otra vez lo ya devuelto.
  • Dos productos cargados con el mismo nombre se descontaban los dos, y nadie lo veía porque el segundo no se vende nunca y su stock bajaba solo. El combo encargado o por delivery no descontaba nada. La giftcard perdía qué se consumió. El insumo del food truck salía del depósito del local, así que cada sándwich que vendía el camión le descontaba un pan al local, que no tenía ninguno.
1.236.010 de septiembre de 2026

Un comprobante firmado que acusaba un faltante de $100.000 que estaban en la caja fuerte, y cinco formas más de que la plata quedara mal contada

  • El comprobante del cierre de turno acusaba un faltante exactamente igual a lo que se hubiera guardado en la caja fuerte ese día. Ana abre con $20.000, vende $300.000, paga $10.000 de gastos, a las 16 el dueño guarda $100.000 en la caja fuerte, y a las 18 Ana cierra su turno: en el cajón hay $210.000 y el papel dice $310.000. Un papel firmado por dos personas acusando un faltante de $100.000 que estaban en la caja fuerte del mismo local, a tres metros. Lo mismo le pasaba al cierre automático de medianoche.
  • La Lectura X que salía por la impresora decía otro número que la misma lectura guardada: no descontaba la plata del repartidor, ni lo rendido en los turnos, ni lo guardado en la caja fuerte, y no sumaba las aperturas de turno. Medido en una rotisería, $110.000 en el cajón contra $490.000 en el papel de control que el encargado saca a las 20 para ver cómo va la noche. Y al arqueo impreso le faltaba un renglón: el total ya tenía descontada la caja fuerte y los renglones no, así que al que sumaba con la calculadora no le daba.
  • La pantalla nunca descontaba la plata que el repartidor tiene en la calle, aunque el servidor sí. Un viernes con seis pedidos de $10.000 cobrados afuera, la pestaña Caja decía $160.000, el cajero contaba $100.000 y creía que le faltaban $60.000 hasta que imprimía el cierre. La causa de fondo era que la pantalla sacaba esa cuenta en cuatro lugares distintos, cada uno por su cuenta: ahora hay una sola, con los mismos términos que el servidor.
  • Con la bonificación de la membresía prendida, el socio que cargaba $30.000 se llevaba $33.000 de saldo, y el arqueo esperaba los $33.000: un faltante fantasma de $3.000 por cada carga, acumulándose todo el mes. Con ocho cargas son $24.000 que el cajero «perdió» y que nunca existieron.
  • Cuatro movimientos caían siempre en la primera caja aunque se hubieran hecho en otra: la giftcard emitida por productos, la seña de un encargo, la diferencia de cambio de una devolución y el gasto de una devolución en efectivo. En una panadería con dos cajas, una seña de $50.000 cobrada en la caja 2 dejaba un sobrante de $50.000 en una y un faltante de $50.000 en la otra: dos comprobantes firmados acusando a dos personas por la misma plata, en sentidos opuestos.
  • El resumen del día por Telegram tenía su propia fórmula, incompleta, y además iba por día del calendario y no por jornada: en un bar con corte a las seis, a la una de la mañana con el local lleno el informe llegaba diciendo que todavía no había ventas registradas. Lo mismo pasaba entre pestañas: a las dos de la mañana, Inicio mostraba un día nuevo en blanco y la pestaña de al lado, la jornada de verdad con toda la plata.
  • Un cliente ya no se puede cargar dos veces con el mismo CUIT o el mismo DNI: la app ofrece abrir la ficha que ya está. Un cliente duplicado no es un renglón de más en una lista, es una cuenta corriente partida en dos — se le cobra a una ficha, la deuda queda en la otra, y cuando alguien se da cuenta ya no se sabe qué se pagó de qué. Con el mismo nombre o el mismo teléfono no frena, avisa: dos hermanos comparten el teléfono de la casa y hay dos Juan Pérez de verdad.
  • La pestaña de Clientes pasó a ser una casilla en Personal, apagada de fábrica: el comercio que no quiere que el cajero vea la lista con las deudas y los teléfonos ahora tiene dónde apagarla. Y la barra de pestañas, cuando hay más de las que entran, degrada el borde derecho para que se vea que sigue: la de Clientes es la novena en un bar, y estaba ahí, corrida, sin ninguna señal de que se pudiera arrastrar.
  • Una tanda suma al stock solo si ese producto lleva la cuenta, y hay tres motivos por los que puede no llevarla. El aviso mostraba un solo producto, el último, así que el que carga cinco tandas seguidas daba por hecho que las otras cuatro habían entrado. Ahora avisa antes de confirmar y dice por qué, y el cartel de después las lista todas con el motivo de cada una. Y la tanda se guarda al disco en el acto: un corte de luz en el momento justo se llevaba la hornada entera.
1.235.010 de septiembre de 2026

Las recetas se cargan como están escritas en el cuaderno, y guardar plata en la caja fuerte ahora la resta del cajón

  • Nadie escribe una receta por unidad: están escritas como se amasa —un kilo de harina, medio de manteca, salen 12 medialunas—. El sistema las leía como si todas fueran de una sola unidad, y no lo decía en ninguna pantalla. Al que cargó la del cuaderno le pasaban tres cosas, las tres en silencio: la medialuna le costaba doce veces lo que cuesta, con eso el margen y la valuación del stock; cada venta le sacaba doce veces la harina; y una tanda de 80 le descontaba la harina de 960.
  • Ahora arriba de cada receta hay un campo: para cuántos es. Se carga tal como está en el cuaderno y la app divide sola. Cada renglón muestra las dos cifras, lo de la tanda y lo que le toca a una, y arriba dice cuánto cuesta una y contra qué precio se vende. Vacío o 1 funciona exactamente como funcionó siempre. Y cambiarle el rinde a una receta ya cargada pregunta primero, porque los números que ya están cargados pasan a significar otra cosa.
  • La tanda no tiene que ser múltiplo de la receta: 80 medialunas de una receta que rinde 12 son 6,67 recetas, y la harina se usa por gramo. Al anotar la producción, abajo del campo aparece en qué se traduce lo que se escribió, antes de confirmar, así el que piensa en tandas ve el número traducido y se da cuenta si se equivocó.
  • El botón de depositar en la caja fuerte solo sumaba: te llevaba a la pantalla de la caja fuerte con el monto puesto y alguien anotaba un ingreso a mano. El cajón del día no se enteraba y seguía diciendo que esa plata estaba adentro — la misma plata contada dos veces, y en el arqueo del Cierre Z un faltante exactamente igual al depósito, todos los días, sin que nada explicara por qué. Ahora es una sola operación: la plata sale del cajón de esa caja y entra a la caja fuerte en el mismo movimiento, y si algo falla no pasa ninguna de las dos cosas.
  • Se puede guardar una parte y no todo, que es lo que hace el que deja un fondo para el vuelto. No deja guardar plata que no está. No se anota como gasto, porque no se gastó nada: es la misma plata del comercio cambiada de lugar, y anotarlo como gasto ensuciaría los gastos del mes y la ganancia. Y sale de la caja que depositó: la otra no se toca.
1.234.010 de septiembre de 2026

Proveedores dejó de ser una agenda: ahora el pedido, la mercadería que llega y el pago están enganchados con el stock y con la caja

  • Hasta ahora Proveedores era una agenda —el nombre, el teléfono, los días que pasa y las facturas—: el pedido se escribía a mano en un renglón de texto y, cuando la mercadería llegaba, alguien tenía que ir insumo por insumo a sumar las cantidades. Los dos lados del programa, el proveedor y el stock, no se conocían. Ahora es un circuito, y arranca en la ficha del artículo: a quién se le compra, con el código que ese proveedor le da, el precio que él cobra y de a cuántos lo vende. Un artículo puede tener varios proveedores, y la ficha marca cuál fue el último al que se le compró y cuál lo deja más barato.
  • Al armar un pedido se elige el proveedor y aparecen solo sus artículos, con la cantidad ya sugerida en los que están por debajo del mínimo —redondeada al bulto con el que él los vende— y en blanco los que tienen de sobra, así el pedido no se llena de cosas que no hacen falta. Abajo, el total estimado. Y si otro proveedor lo deja más barato, lo dice ahí mismo y calcula cuánto se ahorraría con la cantidad que se está pidiendo.
  • Cuando la mercadería llega, arriba de la pestaña Stock aparecen los pedidos por recibir: viene precargado lo que falta de cada renglón, se corrige lo que vino de menos, y cada renglón dice en cuánto va a quedar el stock antes de confirmar. Si algo vino a otro precio, lo dice y ofrece actualizar el costo avisando que eso mueve los márgenes. Un pedido puede llegar a medias: lo que se deja en cero queda pendiente y el pedido sigue abierto con lo que falta a la vista.
  • Apenas se confirma la recepción, la app pregunta si se paga ahora o queda en cuenta corriente, con qué se paga, y si es efectivo, de qué caja sale — con el nombre que le puso el comercio, no «caja 2». Antes de confirmar se ve escrito dónde va a quedar anotado cada peso: de una caja del día queda un gasto en esa caja, de la caja fuerte un egreso, por transferencia o posnet ninguna caja se toca y lo dice. Y no deja sacar plata que no está. Antes el pago se anotaba adentro de la factura del proveedor y en ningún lado más: la plata salía del cajón y la caja no se enteraba.
  • Una casilla nueva en Personal deja entrar al cajero y al encargado a la caja fuerte, igual que el dueño. Apagada —que es como viene de fábrica— la caja fuerte ni siquiera se le manda a esa computadora: no es que la pantalla la esconde, el dato no viaja. Y el cambio se aplica en el momento, sin que nadie tenga que cerrar sesión.
  • El botón de «probar conexión» de ARCA le decía N° 0 a todos los monotributistas. Preguntaba por el último número de Factura B, escrito fijo en el programa, y en ARCA cada tipo de comprobante lleva su propio contador: un monotributista emite Factura C. Podía tener 1.184 facturas emitidas y el botón le contestaba cero — la respuesta correcta a la pregunta equivocada, justo en la pantalla a la que uno entra cuando sospecha que algo anda mal. Ahora pregunta por el comprobante que ese emisor emite, muestra también la nota de crédito, y si ARCA no contesta un contador lo dice con letras en vez de dibujar un cero, que es peor, porque un cero parece un dato.
  • El papel del cambio de turno pasó a salir completo, como el corte de Lectura X. Y cada vez que se imprime un Cierre Z, un cambio de turno o una Lectura X, la app pregunta en qué forma: completo, con todo, o reducido, solo con los números que hacen a la composición de la caja y la firma — que es el que se le da al que entrega el turno. Y lo dice en el papel, para que nadie crea que el ticket salió cortado.
  • Los tres papeles de caja quedan guardados y se pueden volver a sacar: cierres Z, cambios de turno y lecturas X, por día o por mes, en cualquiera de las dos formas. La Lectura X era el único que no dejaba ningún rastro. La reimpresión sale marcada como COPIA y con los números del comprobante guardado, no recalculados: una copia que se recalcula puede decir otra cosa que el original.
1.233.010 de septiembre de 2026

El cartel de «No es seguro» se va de la pantalla, un interruptor para no imprimir nada, y buscar las ventas de un rango de fechas

  • El cartel de «⚠ No es seguro» que Chrome pone arriba de la pantalla en las computadoras del local ya no aparece. No había nada inseguro: ese cartel se lo pone el navegador a cualquier dirección que no empiece con https, y el sistema no puede empezar con https porque no está en internet — está en la computadora del negocio, hablando por la red de la casa. El cartel no se puede apagar, así que lo que se saca es la barra entera, y entonces no hay dónde mostrarlo. En la computadora principal no cambió nada, porque ahí la caja abre por localhost y el navegador nunca mostró ese cartel.
  • Las otras computadoras del local, las que entran por la red, se ponen solas en pantalla completa al primer toque, y ahí el navegador no dibuja ninguna barra. Se intenta una sola vez: si alguien sale con Escape, se queda afuera. La primera vez avisa que con Escape se vuelve, porque que la pantalla cambie sola sin decir por qué asusta más que el cartel que se está sacando. En los celulares no pasa, porque ahí la pantalla completa se come la barra del sistema. Se puede apagar para todo el comercio.
  • Un interruptor nuevo en Configuración: no imprimir nada. Prendido, al cobrar no sale papel de ninguna forma — ni ticket, ni factura, ni nota de crédito, ni el comprobante de una membresía —, y el botón de imprimir el ticket directamente desaparece del cobro. Hacía falta porque tocar «factura ARCA» prendía la impresión aunque el comercio tuviera la impresión automática apagada. La factura se emite igual en ARCA, con su CAE y su número: lo único que no pasa es que se imprima, y si el cliente pide el papel se saca desde Caja. No toca lo que alguien manda a imprimir a propósito: el Cierre Z, las comandas de cocina, las etiquetas.
  • En Caja, las ventas se pueden buscar por rango de fechas, con los atajos de este mes y el mes pasado, igual que los gastos. Antes mostraba un día: para saber cuánto se vendió en la quincena había que abrir quince días de a uno y sumar a mano. Con el rango puesto cada venta muestra su fecha, arriba dice cuántas son y cuánto suman, y aparece el botón para exportar la planilla con todo — las anuladas van marcadas y en cero, porque una planilla a la que le faltan filas hace dudar de todas.
  • El cajero ve la pestaña de Clientes, que es donde se abre una cuenta corriente, se registra un cobro y se carga el CUIT para facturar a nombre: sin ella cobraba pero no podía hacer ninguna de las tres. Puede dar de alta y corregir; borrar sigue siendo del administrador y el botón directamente no se le dibuja. Y apareció algo peor que estaba desde antes: el perfil de salón veía esa pestaña desde siempre pero todo lo que guardaba se rechazaba en silencio — cargaba el cliente entero, apretaba guardar y no pasaba nada.
1.232.09 de septiembre de 2026

Descontarle un monto fijo a una mesa, y el historial de cada cliente: qué compró y cómo lo pagó

  • A una mesa o a una venta de mostrador solo se le podía aplicar el porcentaje configurado del comercio, con un botón de sí o no. Un descuento de $5.000 —el plato que salió mal, el redondeo, el arreglo con el cliente— obligaba a sacar renglones a mano, y ahí la cuenta dejaba de decir lo que el cliente se llevó. Ahora, al lado del descuento de siempre, hay un botón para poner un porcentaje o un monto fijo, solo para esa venta. El botón dice lo que hay puesto —«−$5.000»— así nadie cobra con un descuento que no ve.
  • Los descuentos no se apilan: el del comercio, el de happy hour, el de socio y el que se pone a mano compiten y manda el mayor. Si se sumaran, dos descuentos del 20% darían 36% y nadie sabría por qué. El monto fijo se saca después del porcentaje, descontar más de lo que vale la cuenta deja el total en cero y nunca en negativo, y el recargo del posnet se calcula sobre lo que se cobra de verdad. El subtotal sigue diciendo lo que el cliente se llevó: el descuento se ve aparte, en su renglón, en la pantalla y en el ticket. Lo puede hacer cualquiera que cobre y queda asentado con su nombre, porque es plata que el comercio resigna.
  • Cada cliente tiene ahora su historial, al lado de la cuenta corriente. Antes solo se podía ver lo que debía: un cliente que pagó en efectivo, por transferencia o con tarjeta no aparecía en ninguna pantalla, así que no había forma de contestar «¿qué me compró este año?» ni «¿cómo me suele pagar?». Arriba, cuántas veces compró, por cuánto, cuándo fue la última y cuánto debe hoy; abajo, todo junto en una sola línea de tiempo: cada compra con cómo se pagó y su número de factura, cada cobro de la cuenta con el medio y quién lo recibió, y los pedidos mayoristas todavía no entregados marcados aparte, porque no cuentan como compra hasta que se entregan. Con buscador, y con un renglón que dice con qué suele pagar.
  • El cobro de una cuenta corriente pregunta a qué caja entra. Antes iba siempre a la del mostrador, aunque el pedido de ese cliente hubiera cobrado por la caja mayorista: el arqueo de una quedaba corto y el de la otra largo. Con una sola caja no se pregunta nada y todo sigue igual.
1.230.09 de septiembre de 2026

Una venta que ya se hizo se puede facturar después, el cobro de la cuenta corriente pregunta con qué se paga, y el pedido mayorista ofrece solo lo que se vende por mayor

  • Una venta que ya se hizo se puede facturar después. En Caja, en la tarjeta de cada venta, hay un botón «Facturar»: se elige a quién —Consumidor Final o un cliente cargado, y cada uno muestra la letra que le va a salir, A, B o C—, si sale en ticket o en hoja A4, y si se manda por WhatsApp apenas ARCA la apruebe. Hasta ahora solo se podía facturar una venta fiada, desde la cuenta corriente: el cliente que pagaba en efectivo, se iba y volvía al rato pidiendo la factura no tenía respuesta. Pregunta una vez con el nombre y el importe delante, porque una factura no se deshace: se corrige con una Nota de Crédito, que es otro papel y otro número. Y si ARCA la rechaza no se abre ningún WhatsApp: no se le promete a un cliente un adjunto que no existe.
  • Cualquier factura ya emitida se manda por WhatsApp desde donde se la mira: en Caja, al lado del botón de verla en A4, y en la cuenta corriente del cliente. Baja el PDF y abre el chat con el mensaje escrito; el clip lo toca el comercio. En la cuenta corriente aparece aunque la deuda siga abierta, que era lo que faltaba: la factura ya existe y es del cliente, que deba plata no cambia eso.
  • El cobro de una cuenta corriente ahora pregunta con qué medio se paga: efectivo, transferencia, tarjeta o Mercado Pago. Antes todo cobro entraba al cajón como efectivo, y lo decía la propia pantalla. Un cliente que venía a pagar la cuenta por transferencia dejaba el arqueo pidiendo una plata que nunca entró al cajón, y el cajero cerraba el día con un faltante que no era suyo — cuanto más grande el cobro, peor. Ahora el efectivo suma al arqueo y abre la gaveta; los otros medios bajan la deuda igual pero se informan aparte, en la pantalla del cajón y debajo del total del Cierre Z. Los cobros ya registrados siguen contando como efectivo, que es lo que fueron: no hay ningún dato que corregir.
  • Al armar un pedido mayorista a mano, el buscador y la lista ofrecen solo los productos que se venden por mayor —los que tienen ese precio cargado—. Un comercio que vende al mostrador y por bulto tiene una lista larga de la que solo una parte va en un pedido, y ofrecerla entera obliga a acordarse de memoria cuáles son. Queda un tilde para ver también los otros, que dice cuántos hay escondidos; y en un comercio que nunca cargó un precio mayorista no se esconde nada, porque eso no es un comercio sin productos mayoristas: es uno que no usa esa lista.
  • Y en la ficha de cada producto hay un casillero nuevo para los comercios que le venden a su propia franquicia: a quién se le ofrece —a los mayoristas y a la franquicia, solo a los mayoristas, o solo a la franquicia—. Vale para el pedido que se carga en el mostrador y también para la lista que el cliente ve por internet, que son las dos puntas por donde alguien podría pedir algo que no se le vende.
  • Las listas de productos para armar pedidos salen por orden alfabético: el buscador, la lista completa dentro de cada categoría, y la que el cliente mayorista ve en su celular. Antes salían en el orden en que se habían cargado al catálogo, que no es un orden, y encontrar algo en una lista de cientos era barrerla entera con la vista.
  • El remito de un pedido mayorista sigue disponible después de «entregar y cobrar», para el caso de que se hayan olvidado de generarlo antes — y no hace un segundo remito: si el pedido ya tiene uno, lo abre. Además se puede elegir con qué nombre sale: la razón social o el nombre de fantasía. El que recibe la mercadería conoce al comercio por el cartel, no por la razón social del contrato. La elección se recuerda para el próximo y el mismo nombre se ve en la lista de Remitos. La factura no cambia: ahí manda siempre la razón social.
  • El remito también se puede imprimir por duplicado —hoja acostada, original y duplicado con la línea de corte al medio— o en un solo ejemplar usando la página entera, que entran 41 renglones en vez de 23. Se recuerda en esa computadora y queda guardado con el remito, así reimprimir uno de hace un mes da el mismo papel que salió aquel día.
  • La ficha de cada empleado tiene descuentos: concepto, monto y fecha. Adelantos, roturas, faltantes. Los carga y los borra solo el administrador —es plata del sueldo de alguien— y cada uno queda asentado con el nombre del que lo cargó. Y en Personal hay un ticket de liquidación del período que se está pagando: las horas de cada día, los descuentos que caen adentro, el total a pagar, y el duplicado con el lugar para la firma de conformidad.
  • El ticket de la liquidación dice además cómo se le pagó al empleado —efectivo o transferencia— y, si fue transferencia, se le puede adjuntar el comprobante, igual que en la cuenta de un proveedor. Cada liquidación queda anotada en la ficha del empleado, y el papel va dividido en secciones para poder leerlo de un vistazo.
  • El ticket entero sale centrado en el papel. No era el logo: centrar en una impresora térmica centra dentro del área de impresión que la máquina tiene guardada, y esa área no siempre coincide con el rollo que tiene puesto. Ahora cada papel arranca declarándole a la impresora el margen y el ancho del rollo. Y hay un «correr el ticket ➡ __ mm» para el ajuste fino, y una regla de ancho en el papel de prueba que dice, sin adivinar, cuántas columnas imprime cada máquina.
  • El logo y el QR ya no se salen del papel en las impresoras de 58 mm. Estaban cableados en 80 mm, así que en los comercios de papel angosto salían corridos.
  • El perfil Depósito puede corregir el stock de insumos y productos —solo las cantidades, y todo queda asentado con su nombre— y pasar mercadería al local en los comercios que tienen el depósito atrás y el local adelante. El servidor nunca lo había impedido: faltaba el botón. Y el registro de actividad dejó de decir «bar» en un comercio que le puso otro nombre a su sector.
  • Cada carta tiene ahora su propia dirección: la del bar, la de tragos y la de eventos. Un QR pegado en la mesa, un link de Instagram o un mensaje de WhatsApp pueden llevar directo a la sección que uno quiera, en vez de a la portada con un botón para tocar. Moverse por la carta actualiza la dirección, así se puede copiar del navegador y compartir, y el botón «atrás» del celular vuelve a la portada. Una dirección inventada cae en la portada: nunca en una pantalla en blanco.
  • Un empleado se puede borrar del todo, con sus fichadas. Los combos aparecen también en el mostrador, no solo en la mesa. El buscador de ventas encuentra por la observación que se le escribió a la venta. El cartel de MINORISTA/MAYORISTA del Mostrador pasó a ser una franja del ancho entero, que era el punto de tenerlo. Se elige con qué nombre se ven los clientes en toda la app —nombre, fantasía o razón social— y los clientes de franquicia tienen los mismos campos que los mayoristas.
  • Y más plata escrita como plata: los cinco mensajes de WhatsApp que salen del comercio y la cuenta corriente entera ahora llevan punto de miles. El total de un WhatsApp salía «$18500», y es el único texto que lee alguien de afuera del comercio.
1.218.07 de septiembre de 2026

El remito sale solo del pedido mayorista, con su descuento, y la caja de inicio la puede poner el cajero que cierra el día

  • El pedido mayorista ya confirmado tiene un botón «Remito»: arma el remito A4 con el cliente completo —nombre o razón social, CUIT, dirección y teléfono—, los renglones con su cantidad y el precio del pedido, el código interno de cada producto y el descuento que tenga ese pedido. Queda guardado en Remitos, con su número y el nombre del cliente, y se abre para revisarlo antes de imprimir: es un papel que sale del comercio con la mercadería, así que la última mirada la da una persona. A un pedido que el cliente cargó y el comercio todavía no confirmó no se le ofrece.
  • Los remitos y los presupuestos ahora tienen descuento, que antes no existía: el total era la suma pelada de los renglones, y un remito de un pedido con 10% obligaba a rehacer los precios a mano, renglón por renglón, justo en el papel que firma el cliente. Se pone en por ciento o en pesos, y el A4 sale con los tres renglones: subtotal, descuento y total. Un total más chico que la suma, sin decir por qué, es lo primero que hace desconfiar al que recibe la mercadería.
  • El empleado con PIN de cajero habilitado a cerrar el día ahora también puede poner la caja de inicio. Si el comercio le confió el Cierre Z, negarle la apertura no protegía nada —es el mismo día y el mismo cajón— y sin ella el Z le daba diferencia. Solo del día que está trabajando: la apertura de un día ya cerrado sigue siendo del administrador, porque cambiarla cambia el resultado de un cierre sellado.
  • Y se arregló un campo que mentía: el de la caja de inicio se le mostraba a cualquiera. La cajera escribía el monto, le aparecía el tilde verde de guardado, y el número volvía solo porque el servidor lo rechazaba. Ahora, si no puede, ve el monto pero no el casillero.
  • El cliente mayorista, antes de mandar el pedido desde su celular, ve un Resumen del Pedido con todo lo que cargó y el total. Si algo falta o está mal, vuelve a los productos y lo corrige; recién desde el resumen se manda. Antes el botón de enviar estaba directamente abajo de la lista de productos y el pedido salía sin que nadie lo repasara.
  • Los importes de la pantalla de Caja llevan todos punto de miles: en la misma tarjeta el efectivo salía $24.800 y dos renglones más abajo la misma plata salía $24800.
1.216.17 de septiembre de 2026

El mapa del salón vuelve a ser lo de siempre en el celular, y la dirección para conectar un celular queda a la vista

  • La versión anterior había puesto la lista de mesas como pantalla de fábrica en el celular: el mozo abría Mesas y se encontraba con otra pantalla en vez del plano del salón que venía usando. Estuvo mal. Ahora el mapa es lo de fábrica en todos lados y la lista es una elección suya, con el botón «Ver mis mesas en lista» que está abajo del plano. Ese teléfono se acuerda de lo que eligió.
  • La dirección a la que se conectan los celulares ahora está adentro de la app, con un código QR: se le apunta la cámara al teléfono y la app se abre sola, sin escribir 192.168.x.x a mano. Está en Inicio, en la pantalla de ingreso —donde se ve sin iniciar sesión— y en Configuración → Acerca de. Antes esa dirección salía una sola vez, en la ventana negra del arranque, que desde que la caja se abre en su propia ventana ya no aparece.
  • Arreglo: el botón «Cliente» de la mesa no hacía nada en los comercios que no tienen socios ni programa de puntos prendidos, que son justamente los que eligen cliente para el fiado o la factura. Se tocaba y no pasaba nada. En el mostrador funcionaba bien.
  • Y los precios de la grilla de productos de la mesa ahora llevan punto de miles, igual que los del mostrador.
1.216.07 de septiembre de 2026

Se puede elegir quién cierra el día, el mozo que no cobra puede dividir la cuenta, y la lista de mesas tiene buscador

  • En Configuración → Personal hay una casilla nueva: «Permitir que el cajero (y el encargado) haga el Cierre Z». Viene apagada. El Cierre Z sella el día y es definitivo, así que de fábrica lo hace el administrador o la contadora; el comercio donde el cajero cierra todas las noches ahora puede dárselo. Lo que el cajero no pierde nunca es la Lectura X, que puede sacar todas las veces que quiera, ni el cierre de turno, que rinde su cajón con comprobante firmado.
  • Y de paso se arregló un botón que no servía: al cajero le salía igual el botón del Cierre Z, pero al apretarlo el programa le contestaba «Esta acción requiere un administrador». El permiso siempre estuvo bien puesto; lo que faltaba era la pantalla. Ahora, si no puede, no le sale: en su lugar le dice quién lo hace.
  • El mozo que no cobra ahora puede dividir la cuenta, si el comercio lo habilita: marca qué consumió cada uno, imprime cada parte y la caja cobra cada una. La casilla aparece debajo de la del cobro y solo cuando el cobro está apagado.
  • La lista de mesas del celular tiene buscador. Aparece solo en los salones de 14 mesas para arriba y busca por número de mesa, por quién la atiende y por la nota, sin importar las tildes.
1.215.06 de septiembre de 2026

El carnet de socio con cinco plantillas, la nota de la mesa, la llave del cobro y los instaladores reescritos

  • El carnet de socio se destrabó: el comercio elige entre cinco plantillas —Vidriera, Sello, Nocturna, Clásica y Franja— o sube su propio diseño, y la app se lo imprime con una franja encima que lleva el nombre, el número, el código de barras y el QR. Esa franja no se puede sacar: es lo único que hace que el carnet sirva en la caja. Las tres plantillas nuevas llevan los dos códigos: el lector de la caja lee uno y la cámara de un celular lee el otro.
  • Una nota para toda la mesa: «cumpleaños», «pagan separado», «esperan a uno más». Se ve en el plano del salón con un símbolo al lado del número, sin entrar, y sale impresa en la cuenta, que es el papel que el mozo lleva a la mesa.
  • Se puede elegir que el cobro lo haga solo la caja. En Configuración → Personal hay una llave nueva: «Los mozos pueden cobrar y liberar la mesa». Viene prendida, que es como funcionó siempre. Apagada, el mozo carga, envía a la cocina e imprime la cuenta, pero el cobro lo hace la caja. Lo hace cumplir el servidor, no el botón escondido.
  • Los nueve archivos .bat y .ps1 que venían con acentos se reescribieron sin ninguno. Cada Windows los leía distinto según su configuración de idioma, y eran justo los instaladores: Node, OpenSSL, la comandera, la IP fija y el acceso remoto.
  • Y los mozos tienen una lista de mesas en el celular, con tres filtros —Mías, Todas y Libres— y el total de cada una. Es opcional: el mapa del salón sigue siendo lo de fábrica.
1.214.06 de septiembre de 2026

La mesa trabaja como el mostrador: a la izquierda se carga y a la derecha se ve la mesa entera

  • Hasta ahora, para cargar un producto en una mesa había que tocar «+ Producto» y la pantalla se convertía en un buscador: desaparecían la mesa, el pedido y el total, se cargaba a ciegas y se volvía. Era la última pantalla del programa que trabajaba al revés. Ahora la mesa tiene la misma caja que el mostrador, con el pedido, el total y el cobro siempre a la vista.
  • El botón de cobrar dice qué va a pasar antes de apretarlo: «efectivo · ticket · la mesa 7 queda libre». «Imprimir la cuenta» quedó aparte y en otro color, con la aclaración de que NO cierra la mesa: es lo que más se toca y lo que peor termina si uno se equivoca.
  • En el celular del mozo es otra pantalla, no la misma achicada: abajo queda una barra fija con enviar a cocina, imprimir la cuenta y cobrar, al alcance del pulgar. «Agregar productos» sube una hoja hasta la mitad de la pantalla y arriba queda la mesa con el total actualizándose.
  • Lo que se usa poco quedó detrás del botón «⋯» de la mesa: mover a otra mesa, juntar, dividir la cuenta, abrir con giftcard y dejar la mesa sin asignar. Están todas, ninguna se perdió.
1.213.16 de septiembre de 2026

La app avisa cuando hay una versión nueva, y los asistentes de actualización ya no se pisan a sí mismos

  • Antes la app se enteraba sola de que había una versión nueva y no se lo decía a nadie: el aviso vivía adentro de Configuración, en una pantalla a la que nadie entra, así que un arreglo podía tardar meses en llegar a un local. Ahora sale un cartel arriba de la caja, con la versión, para qué sirve y el botón para instalarla ahí mismo. El botón solo le sale a quien tiene permiso de administrador; al resto le dice que avise al encargado.
  • Los asistentes de actualización se copiaban encima mientras se estaban ejecutando, y Windows sigue leyendo esos archivos desde el byte donde se quedó: si cambian de largo, la actualización sigue desde el lugar equivocado. Ahora no viajan en el paquete y los instala el programa cuando ya nadie los está usando.
  • Y el actualizador ahora dice qué versión va a instalar antes de tocar un solo archivo. Si lo que quedó al lado es más viejo que lo que ya está instalado, pregunta en vez de pisarlo.
  • Arreglo importante, y venía de antes: al actualizar, la ventana que había abierto la caja volvía a abrirla a los seis segundos, en el medio de la copia, con media versión vieja y media nueva. Ahora la actualización deja una marca mientras trabaja y nadie reabre nada hasta que termina.
1.212.56 de septiembre de 2026

El arranque automático con Windows, arreglado de verdad

  • El archivo que TM Ventas deja en el Inicio de Windows se corregía, se instalaba bien, y no cambiaba nada: al arrancar, la app veía que ese archivo ya estaba puesto y se iba sin mirarlo. Ahora compara siempre lo que dice el archivo con lo que tiene que decir, byte por byte, y si no coincide lo reemplaza y lo avisa por pantalla. Que un archivo exista no quiere decir que sirva.
  • La carpeta de Inicio se la pregunta a Windows en vez de suponerla: es exactamente la que se abre con shell:startup. Y si quedó un arranque nuestro en dos carpetas, saca el que sobra: con los dos puestos la app se abría dos veces y la segunda se moría contra el puerto ocupado.
  • Y para saber qué pasa sin adivinar: «node inicio-automatico.js» en la carpeta del programa muestra en qué carpeta está mirando, si esa es la misma que abre Windows, si el archivo está sano, y la última vez que el arranque llegó a ejecutarse.
1.211.06 de septiembre de 2026

Las ventanas son de la app y no del navegador, el semáforo del estado del sistema, y el botón de avisar a soporte

  • Las 77 preguntas del programa —«¿Anular este pedido?», «Observaciones para cocina»— salían en la cajita gris del navegador, con el cartelito «localhost dice» arriba y botones chiquitos que en una tablet se tocan mal. Ahora las pregunta la app: su tipografía, botones grandes, el que borra en rojo, teclado numérico cuando lo que se pide es plata, Enter acepta y Esc cancela.
  • Estado del sistema, en Configuración: una luz por cada cosa —que se guarden las ventas, internet, el respaldo en la nube y el local, el buzón, las impresoras, la licencia, la versión y los errores anotados— y arriba el veredicto. Cada luz en rojo dice qué hacer.
  • Avisar a soporte de un toque: arma solo un informe con la versión, el estado del sistema y los últimos errores, y lo copia o lo manda por WhatsApp. No lleva ventas, ni clientes, ni contraseñas, y la pantalla lo dice.
  • La caja se abre en su propia ventana, sin la barra de direcciones ni las pestañas del navegador. Y todos los papeles del cliente —el encargo, el delivery, el pedido mayorista, la seña, el estado de cuenta, la reserva, la devolución y la tarjeta de regalo— salen ahora con la misma cara que el ticket de la cuenta: el logo, el negocio, la dirección y el CUIT.
  • Además: aviso al socio antes de que se le venza el saldo, el informe del mes «cobrado contra consumido», la pantalla de ingreso con el saludo y el WhatsApp de soporte, y 48 emojis que se veían distintos en cada Windows y ahora tienen su dibujo propio.
1.210.06 de septiembre de 2026

El mostrador nuevo: dos columnas, un solo botón de cobrar y nada de scroll

  • Dos columnas mitad y mitad, y ningún desplazamiento de la página. A la izquierda, cómo se carga: un solo campo para el lector de códigos y para escribir el nombre, las solapas de categoría y la grilla de productos. A la derecha, la venta: los renglones, Cliente / Descuento / Observación, enviar a cocina, el TOTAL grande, qué papel sale, los medios de pago y un solo botón COBRAR siempre a la vista, también en el monitor cuadrado de 1024×768.
  • El medio de pago se elige y queda marcado, y el botón dice qué va a pasar antes de apretarlo: «efectivo · ticket», «tarjeta · factura A». Después de cada venta vuelve a efectivo.
  • Atajos de teclado en la caja, escritos en los propios botones: F2 buscar, F3 minorista/mayorista, F4 cliente, F5 efectivo, F6 tarjeta, F7 QR de Mercado Pago, F8 transferencia, F9 cobrar, Esc cierra lo que esté abierto.
  • Los importes de la caja con punto de miles ($13.140 en vez de $13140). En el celular o la tablet angosta el mostrador queda en una sola columna, como siempre.
1.209.25 de septiembre de 2026

Arreglo: el nombre del mozo ya no se «sale» de las mesas, y la opción «candado firme»

  • Cada vez que un mozo abría una mesa, su celular mandaba el mapa entero de mesas y mozos; un celular con la copia vieja (dormido un rato) les borraba el nombre a las mesas de los demás, que quedaban abiertas para cualquiera. Ahora viaja una mesa por vez y el candado lo hace cumplir el servidor: la mesa a nombre de otro no se puede tomar ni soltar; el administrador siempre puede reasignar.
  • Opción nueva en Personal → Permisos del equipo: «Candado firme en las mesas». Prendida, la mesa queda a nombre del mozo que la abrió hasta que se cobra y no la puede soltar; apagada (de fábrica), el mozo puede dejarla sin asignar para que la tome otro.
1.209.15 de septiembre de 2026

Arreglo: la comanda de la mesa ya no se mueve mientras el mozo toca productos

  • El cartel «✓ Agregado» aparecía arriba de la grilla de productos y se iba solo a los dos segundos con un redibujado de toda la pantalla: los botones se corrían unos 44 px bajo el dedo y el toque siguiente caía en otro producto (lo contaron los mozos de un bar). Ahora el aviso va en un renglón de altura fija que está siempre y se apaga sin redibujar.
  • Y la pantalla vuelve exactamente al mismo scroll cada vez que se redibuja: en algunos celulares saltaba arriba.
1.209.05 de septiembre de 2026

Membresía con saldo prepago, gastos con «quién lo hizo» y once buscadores nuevos

  • Membresía con saldo prepago (Configuración → Socios): lo que el socio paga de membresía queda como saldo a su favor y lo gasta en el local pasando el carnet, siempre con su descuento. La caja la cobra con «Cobrar membresía» (entra al Z en su propio renglón, aparte de las ventas; el nivel puede salir de lo que paga); al cobrar en mostrador, mesa o take away aparece el medio «Membresía»: la venta sale con el descuento, se descuenta del saldo, no mueve el cajón y el ticket dice PAGADO CON MEMBRESÍA y TE QUEDAN. Si no alcanza, el pago mixto con el saldo ya puesto y el resto por otro medio. Configurable: si el saldo vence, si puede quedar en contra, bonificación por cargar. Anular una venta devuelve el saldo; el administrador puede anular una carga.
  • Pagar la membresía desde el celular con Mercado Pago (opcional): el socio ve en su página del carnet digital el botón «Pagar la membresía» con el monto de su cuota, paga y la app le acredita el saldo sola. La página muestra su saldo, hasta cuándo vale y los últimos movimientos.
  • Gastos: el tercer campo obligatorio «¿Quién lo hizo?» (los empleados u «Otro…»), aparte de quién lo cargó; el nombre en el ticket del cierre de turno y en el Cierre Z, y en Personal cuántos gastos hizo cada uno. Conceptos frecuentes como botones, foto del ticket adjunta, rango de fechas con total y planilla, y el resumen «en qué se fue la plata» por concepto. La Caja fuerte también con rango y planilla.
  • Buscadores en remitos y presupuestos, pedidos mayoristas, proveedores, compras, historial de cierres, cuenta corriente del cliente, Personal → Empleados, combos, reservas, vencimientos y reposición.
  • Buzón 22: hay que volver a pegar el código en Cloudflare (sin pegarlo la app anda igual; lo que no aparece es el saldo ni el botón de pago en la página del socio).
1.208.15 de septiembre de 2026

Arreglo: la lista de clientes frecuentes ya no se pierde en la nube

  • Cargar varios clientes seguidos, o que internet se cortara un segundo, dejaba la página del cliente con la lista vieja: algunos escaneaban el QR, ponían su DNI y leían «Ese DNI no está cargado todavía» estando cargados en la computadora. Pasaba en silencio: el pedido de publicar que llegaba mientras había otro subiendo se descartaba, y el que fallaba no se reintentaba.
  • Ahora hay una sola cola de publicación: lo que llega mientras hay una subida en curso sale apenas termina, todo junto en una sola subida, y lo que falla se reintenta solo con pausa creciente hasta que sale. Lo mismo para la lista de precios mayorista. Guardar la misma lista sigue sin gastar una subida.
1.208.05 de septiembre de 2026

El cliente mayorista baja sus comprobantes en PDF desde su link

  • En el perfil online del mayorista hay una opción nueva, «Comprobantes en PDF». Con ella prendida, tu cliente ve un botón 📄 al lado de cada uno de sus últimos pedidos y otro en su cuenta corriente: le abren en el celular el comprobante del pedido (fecha de entrega, estado, medio de pago, cada renglón con su precio, descuento y total) y el resumen de su cuenta (movimientos con el saldo corriendo y el saldo adeudado), en A4 con los datos de tu comercio, listos para guardar o compartir.
  • Los PDF no salen de tu computadora: los arma el buzón al momento con lo que ya está publicado, así que si corregís un pedido o un cobro, el próximo PDF sale corregido. Se piden con el mismo link y la misma clave de 4 números con que el cliente entra; con la opción apagada no se puede bajar nada. Esta versión trae buzón nuevo (21): hay que volver a pegar el código en Cloudflare.
1.207.05 de septiembre de 2026

Club de socios, con carnet, y el perfil online del mayorista a medida

  • Club de socios: una membresía con beneficios para tus clientes, toda configurable. El cliente se hace socio a mano, solo por lo que compra (al llegar a un monto acumulado la caja avisa) o pagando una cuota que se cobra por caja como cualquier venta. Un nivel o varios (Bronce, Plata, Oro) por monto acumulado, cada uno con lo suyo: descuento %, precio de socio por producto, puntos y sellos más rápido, envío gratis y cumpleaños. Vence nunca, si no compra en X meses, o por cuota vencida; vencido conserva su número y lo recupera todo al volver.
  • El carnet: número correlativo y código de barras que lee el mismo lector de los productos (también QR y DNI). Se imprime con dos plantillas sobrias, con logo, color y dorso, o se exporta el código en alta calidad para el diseño propio. Y el carnet digital en el celular del cliente, en la misma página del cliente frecuente. Al identificar al socio en la caja entran solos su precio y su descuento, y el ticket lo dice. El descuento lo calcula el programa, nunca la pantalla.
  • Perfil online del mayorista: en Configuración elegís qué ve tu cliente cuando entra a su link, además de la lista para pedir: repetir su último pedido, lo que más pide, sus últimos pedidos con «Repetir», subtotal en vivo, el estado de sus pedidos, su cuenta corriente con movimientos, y un pedido mínimo que el buzón hace cumplir. Lo apagado no sale de tu computadora. Buzón nuevo (20).
1.206.05 de septiembre de 2026

Cinco mejoras pedidas: soporte técnico, buscadores, mayorista y horas por día

  • Rol «Soporte técnico» para el acceso remoto: entra como administrador para dar soporte a distancia, pero no aparece en las ventas, los turnos ni el cierre Z, y no entra en la liquidación de horas. Sus acciones quedan firmadas con su nombre. Y un campo de búsqueda en la Caja fuerte y en los Gastos, que busca sobre todo el historial (cualquier fecha), no solo el día que se está viendo.
  • Para el mayorista: la ficha del cliente suma nombre de fantasía, teléfono de la empresa, teléfono del dueño, encargado de compras y su teléfono; y al cargar un pedido desde la app, al lado del buscador hay un desplegable con toda la lista de productos y la cantidad, como en el perfil online. En Personal, las horas trabajadas del período ahora se abren día por día.
1.205.04 de septiembre de 2026

Quién puede sacar productos del ticket, y dos arreglos

  • En Personal → Permisos del equipo, dos opciones nuevas: permitir que el cajero (y el encargado) saquen productos del ticket, y permitir que los mozos lo hagan. Valen en mostrador y en mesas, siguen pidiendo el motivo y quedan asentadas en Caja → Quitados con quién y cuándo. Vienen apagadas: el comercio que no las prende no ve ningún cambio. El permiso lo hace cumplir el programa, no solo la pantalla.
  • Además: el cartel del acceso remoto que se quedaba clavado en «la puerta todavía no se abrió» aunque ya estuviera abierta, ahora se actualiza solo; y la carpeta del comercio queda más limpia, sin archivos del taller.
1.204.23 de septiembre de 2026

Los PDF del comercio, bajo llave

  • Las facturas, los remitos, los resúmenes de cuenta y los comprobantes de pago se abrían desde el navegador sin pedir sesión, y el nombre de una factura es correlativo: cualquiera conectado al wifi del comercio podía probar números y bajarse la factura de un cliente. Ahora cada una de esas direcciones exige una llave que solo tiene la pantalla que ya inició sesión; sin ella contesta «acceso denegado» aunque el archivo exista.
  • La llave nace con el programa, cambia en cada arranque, no se guarda en el disco y la pantalla la agrega sola: el que trabaja no ve ni hace nada distinto. El envío por WhatsApp sigue mandando el archivo, y el comercio sin PIN sigue abriendo e imprimiendo como siempre.
1.204.13 de septiembre de 2026

Arreglo: el mostrador decía «está vacío» con productos cargados

  • Pasaba solo en comercios con dos o más cajas que además tenían el Mostrador fijado a una caja distinta de la que usaba esa computadora: los productos quedaban en un carrito y el cobro miraba el otro, así que el programa frenaba la venta con la pantalla llena.
  • Ahora el carrito del mostrador se guarda, se muestra y se cobra siempre con la misma caja, la que el Mostrador tiene asignada. Al comercio de una sola caja nunca le pasó y no le cambia nada.
1.204.03 de septiembre de 2026

El comercio recibe el programa, no el código

  • Hasta ahora la carpeta del comercio traía el código del taller tal cual, con todos sus comentarios: quien copiaba la carpeta a un pendrive se llevaba el plano completo de cómo está hecho el sistema. Desde esta versión el programa viaja empaquetado en un solo archivo, sin comentarios, y la pantalla también. Al arrancar, la app se borra sola los archivos legibles que quedaron de versiones anteriores.
  • Nada cambia para el que usa la caja: ni un botón, ni un paso, ni la instalación. Probado en un navegador de verdad contra el paquete ya armado.
1.203.03 de septiembre de 2026

El archivo de datos, cifrado entero y con dos llaves

  • La carpeta de la app se copia a un pendrive en un minuto, y hasta ahora las ventas, los clientes con su DNI y su teléfono, las deudas y los costos iban en claro. Desde esta versión el archivo va al disco cifrado entero (y más chico). Se abre solo, todos los días, con una llave que sale de la computadora y no viaja en la carpeta; y si la máquina muere, se abre con la llave de rescate del taller, que no está en ningún comercio.
  • Si el archivo no se puede abrir en esta máquina, no se pisa y no se borra: la app arranca trabada, explica qué pasó y a quién llamar, y rechaza vender. Los respaldos diarios y el que sube a la nube acompañan, cifrados igual.
1.202.03 de septiembre de 2026

Seguridad: la red del local no es de confianza

  • Todo estaba escrito dando por hecho que el wifi del local es de confianza, y en un comercio lo comparten los clientes, el proveedor y el vecino. Ahora, antes de iniciar sesión viaja solo lo justo para dibujar la pantalla de ingreso —el nombre del negocio y quiénes trabajan ahí— y el resto llega entero apenas se entra con el PIN. El comercio que trabaja sin PIN sigue exactamente igual.
  • Además: el PIN de administrador ya no se saca probando (freno de intentos por conexión real), un PIN que no protege nada ya no se guarda, la caja no se tumba desde un celular del wifi, lo que mueve plata pide saber quién sos, y el túnel del acceso remoto apunta a la puerta con guardia.
1.201.53 de septiembre de 2026

Un cliente frecuente nuevo ya puede entrar enseguida

  • Pasaba esto: unos clientes escaneaban el QR y entraban bien, y otros ponían el DNI y la pantalla les decía que ese DNI no estaba cargado. No era el DNI: era cuándo se los cargó. La pantalla del cliente vive publicada, y guardar un cliente no disparaba esa publicación, así que el que se cargaba después de la última quedaba afuera. Para el comercio eso es «la app anda a veces», con el cliente parado en la caja.
  • Ahora guardar un cliente publica, y corregirle un dato también. Y lo mismo con la configuración del programa: cambiar los premios, el color o el «Cómo funciona» no llegaba al celular del cliente hasta que alguien tocara «Publicar ahora». Ahora llega solo.
  • Ayuda nueva en el chat: «El cliente no puede entrar con su DNI», con las tres causas reales: falta publicar, DNI de menos de 6 números, y dos fichas con el mismo DNI (ahí la app no sabe cuál de las dos es y no deja entrar a ninguna).
1.201.43 de septiembre de 2026

El «Cómo funciona» del cartel lo escribe el comercio

  • El cartel de clientes frecuentes enumeraba TODOS los productos que sellan. Una cafetería con once cafés cargados imprimía «Cada 10 «Doble» o «Jarrita» o «Expreso» o «Cortado doble» o…»: lo que el cliente tiene que entender de un vistazo era un párrafo de once comillas.
  • Ahora hay un casillero donde el dueño escribe la frase como se la dice al cliente en el mostrador —«Cada 10 cafés, el once va por nuestra cuenta»— y eso sale tal cual en el cartel A4, en la pantalla del celular del cliente y en la vista previa. La app no puede saber que a esos once, en ese negocio, se les dice «cafés»: eso lo sabe el comercio.
  • Y si no escribe nada, la frase automática ya no enumera todo: nombra dos y dice cuántos más hay. Con uno o dos productos los nombra como siempre, y sin ninguno elegido sigue diciendo que sella cualquier compra.
1.201.33 de septiembre de 2026

El buscador de los sellos, y el ticket que no salía solo… salvo en las mesas

  • Para elegir qué productos sellan había una lista desplegable con todos los productos del comercio: en un kiosco con 800 artículos eso no es un selector, es un scroll infinito. Ahora se escriben dos letras y aparecen los que sirven, sin acentos y por palabras sueltas («cafe leche» encuentra «Café con leche»). Lo ya elegido no se vuelve a ofrecer, y si no encuentra nada lo dice.
  • «Impresión automática del ticket» valía solo para el mostrador: el bar que la apagaba para no tirar papel seguía imprimiendo en cada mesa que cerraba, en cada cuenta dividida y en cada take away. Ahora manda en todo el comercio —mostrador, mesas, dividir cuenta, take away, pago mixto y giftcards— con la misma casilla suelta en cada pantalla de cobro para el caso puntual.
  • A quien no toque nada no le cambia nada: de fábrica el ticket sigue saliendo solo en cada venta.
  • En el cobro mixto, el aviso del recargo del posnet estaba escrito dos veces y salía repetido en la pantalla.
  • Ayuda nueva en el chat: «Que el ticket no salga solo en cada venta» (53 temas). Y dos pruebas nuevas: la del buscador y la del ticket (32 controles, incluido lo que realmente se le manda al servidor al cobrar en cada pantalla), y la del botón de Mercado Pago, que no aparece si el comercio no lo vinculó.
1.201.23 de septiembre de 2026

El chat: le faltaba la ayuda de media app

  • Escribías «frecuente» y contestaba «cargar un cliente»; «crear remito» y contestaba «anotar un pedido». No era el buscador: no existían esos temas. Se escribieron 14 temas nuevos: clientes frecuentes (configurarlo, canjear el premio, reenganchar), remitos, presupuestos, resumen de cuenta, compras, proveedores, reportes, historial de cierres, registro de actividad, exportar a Excel, buscar en lo archivado y tope de monotributo.
  • Y la ayuda se escondía justo del que recién arranca: los temas se ocultaban según lo que el comercio YA usaba, así que el que no tenía ninguna receta no encontraba «cómo creo una receta». Ahora se esconde solo lo que el rubro no tiene (las mesas en un kiosco).
  • Con una o dos palabras ya no adivina: «frecuente» o «stock» no son una pregunta, son una búsqueda. Muestra la lista corta y elige el que sabe lo que buscaba. Y la cosa de la que se habla manda sobre el verbo: «cómo cargo una compra» va a las compras, no a «cargar un proveedor».
  • Tildar una transferencia como recibida: en Caja, las ventas de pago mixto con una parte por transferencia aparecen en la lista, pero el tilde no se guardaba. La pantalla decía «confirmada» y al redibujar volvía destildado. Ya se guarda igual que las otras.
  • Las credenciales del comercio (el token de Mercado Pago, el del bot de Telegram, la clave del buzón) ya no están en texto plano en el disco: se cifran con una llave que sale de la máquina y no viaja en la carpeta. Si el archivo llega a otra computadora no se borra nada: se avisa, y volviendo a la suya se lee como siempre.
1.201.13 de septiembre de 2026

El chat contestaba cosas que no tenían nada que ver

  • Preguntabas «me anda mal la impresora» y contestaba «Anular una venta mal hecha»; «el cajón no abre» y contestaba «Anotar un gasto que se pagó del cajón». Era un solo problema repetido: el buscador contestaba siempre, estuviera seguro o no.
  • Las palabras que describen una avería —mal, anda, sale, problema, error, falla— pesaban más que las que nombran la cosa, porque valían doble si estaban en el título de otro tema. Ahora no cuentan, y cuando dos temas empatan gana el que reconoce el sustantivo de la pregunta.
  • Las palabras de pregunta («quién», «cuánto», «cuándo») tampoco cuentan: por eso «quién ganó el partido» enganchaba con «Ver quién me debe». Y del lado de los números, «gano» a secas activaba la cuenta de ganancia: ahora hace falta el «cuánto».
  • «Abre» ahora encuentra «abrir» y «imprime» encuentra «imprimir». Y «clave» pasó a ser palabra del PIN del empleado y del acceso remoto: antes «perdí la clave» caía en «Respaldos: no perder los datos».
  • Las pruebas del chat solo miraban que acertara. Ahora también miran lo contrario, que es donde fallaba: que a una pregunta que no es de la app no le invente un tema, que una avería vaya a su tema, y que ninguno de los 38 temas quede huérfano.
1.201.02 de septiembre de 2026

Un solo QR para todo el negocio, puntos y sellos a la vez, y la cámara

  • El cartel de clientes frecuentes se imprime en A4 con tu logo y un solo QR para todo el negocio. El cliente lo escanea, pone su DNI y los últimos cuatro de su teléfono, y ve su pantalla: sus puntos, los premios, sus últimas compras y su código para mostrar al pagar. No hay que instalar nada ni registrarse.
  • Los colores los elegís vos: un color y fondo claro u oscuro pintan el cartel y la pantalla del cliente.
  • Los puntos, configurables de verdad: sobre la regla de siempre («cada $1.000, 1 punto») se prenden tres capas si las querés: puntos propios por producto, categorías que suman doble, y días u horas con puntos dobles. El orden manda así: producto, categoría, día u hora, regla general.
  • Escalera de premios: en vez de uno, varios (100 puntos → $5.000; 250 → $15.000; 400 → un producto). Cuatro tipos: descuento en pesos, un producto de tu lista (entra al ticket a $0 y descuenta stock), descuento en porcentaje, u otra cosa que das a mano. Si el cliente tiene varios alcanzados, el cajero elige cuál usa.
  • Vencimiento de puntos a elección: no vencen (de fábrica), si no compra en N meses, cada punto a los N días, o todos el 31 de diciembre. Con aviso 30 días antes en el ticket.
  • Al buzón no le viaja ningún DNI: la computadora manda una huella, no el número. La base de personas del comercio no sale de su computadora.
  • Puntos y sellos, independientes y disponibles en TODOS los rubros: usás uno, el otro, o los dos a la vez, lo decidís vos y no la app. Con los dos prendidos una misma venta suma puntos y sellos, cada cuenta con su premio, y el cajero canjea la que pida el cliente. Los puntos premian al que gasta más; los sellos, al que vuelve más seguido.
  • Los sellos aceptan varios productos: el café y el submarino, o las facturas y el pan dulce. Se cuentan las unidades, y sin ningún producto elegido sella cualquier compra. El premio de la tarjeta llena tiene los mismos cuatro tipos que el de puntos.
  • Escanear el QR con la cámara: el comercio que no tiene lector de mano apunta la cámara de la notebook o la tablet al QR del celular del cliente. La imagen no sale de la máquina: se lee ahí mismo, sin internet. Y si el código se lee mal, no se lee: nunca devuelve un DNI equivocado.
1.200.02 de septiembre de 2026

Clientes frecuentes: el QR que hace volver a la gente

  • El cliente muestra su QR al pagar y suma solo. Dos programas: PUNTOS («cada $1.000 sumás 1 punto; con 100 puntos, $5.000 de descuento») o SELLOS («cada 10 cafés, uno gratis», contando las unidades del producto que elijas). Cuando llega al premio, el mostrador lo avisa y se lo descuenta en el momento.
  • En el mostrador no hay un paso nuevo: el QR entra por el lector de siempre. Si el cliente no trae el celular, lo elegís de la lista o le escribís su código.
  • El ticket se lo dice: el papel que se lleva le avisa cuántos puntos tiene y cuántos le faltan. Es el renglón que hace volver a la gente, y no depende de que abra ningún link.
  • Su tarjeta, en su celular: un link con su QR, sus puntos, sus últimas compras y su cuenta. Se lo mandás por WhatsApp desde su ficha, o le imprimís la tarjeta. El QR va dibujado adentro de la página: anda sin señal y nadie de afuera puede ver quién la abre.
  • Para reenganchar: los cumpleaños de la semana y los que hace más de 30 días que no vienen, cada uno con el mensaje de WhatsApp ya escrito.
  • Los datos no salen del local: la página del cliente muestra solo a ese cliente, y del resto del negocio no sale nada.
1.199.02 de septiembre de 2026

Preguntale a tu negocio: el chat que contesta con tus números y te enseña a usar la app

  • Abajo a la derecha hay un globo de conversación. Se toca y se despliega un chat: preguntale en castellano —o dictale— «¿cuánto vendí hoy?», «¿qué vendí más los sábados de agosto?», «¿cómo me pagaron este mes?», «¿cuánto me deben de fiado hace más de 30 días?», «¿qué me falta reponer?». Contesta con la cifra, las barras y, abajo, la cuenta exacta que hizo, para que puedas comprobarla.
  • Y también sabe de la app: «¿cómo cargo un producto?», «¿dónde anoto un gasto?», «¿cómo hago el cierre del día?», «¿cómo configuro la impresora?». Te contesta con los pasos y un botón «Llevame ahí» que te deja en la pantalla justa (y si es de Configuración, con la sección ya abierta). Para el que recién arranca, el chat abre con los temas del primer día.
  • Sigue el hilo como una charla: después de «¿cuánto vendí en agosto?» podés decir «¿y en julio?» o «¿y por medio de pago?» y se para sobre la cuenta anterior.
  • Tus datos NO salen del local: las cuentas se hacen en la computadora del comercio. Cuando la pregunta no se entiende con las reglas de la app, a internet viaja solo la pregunta y los nombres de tus productos —nunca una venta, nunca un importe—. Sin internet, el chat sigue contestando lo de siempre.
1.198.02 de septiembre de 2026

Cobrar con el QR fijo de Mercado Pago

  • Como en las estaciones de servicio: un QR pegado en cada caja, siempre el mismo. Al cobrar, la app le manda a Mercado Pago el monto exacto de esa venta; el cliente escanea con Mercado Pago o con la app de su banco y ya le aparece el monto puesto, sin tipear nada. Cuando se acredita, la venta queda registrada sola, con el medio «Mercado Pago» y el número de la orden.
  • Se vincula desde Configuración pegando el token de la aplicación de Mercado Pago (el paso a paso está en la misma pantalla): la app crea sola la sucursal y el QR de cada caja, con el cartel listo para imprimir. El botón «📱 Mercado Pago» aparece en el mostrador, en las mesas y en los pedidos para llevar; Caja, la Lectura X y el Cierre Z lo listan como una forma de pago más.
  • La pantalla no puede inventar un pago: para registrar la venta hace falta una orden que el servidor vio acreditada, por ese monto, en esa caja y sin usar. El token nunca viaja a las pantallas, y si el cliente pagó justo cuando la pantalla se cerró, el pago se recupera al volver a cobrar.
1.197.02 de septiembre de 2026

Precio unitario en la cuenta y papeles de caja prolijos

  • La cuenta del mostrador y la de la mesa ahora traen el precio unitario: en papel de 80 mm, una columna más (cantidad, descripción, unitario, importe); en papel de 58 mm, debajo del renglón («2 x $1000»). No cambia ni un peso, cambia el papel.
  • La Lectura X, el Cierre Z, su copia, el cierre de turno y el pago del reparto comparten ahora un mismo estilo: el mismo encabezado, la fecha como la lee la gente, la plata con puntos de miles y alineada, las formas de pago en tabla, y el orden que sigue la cabeza del dueño —primero cuánto se vendió, después cuánta plata tiene que haber en el cajón con su veredicto (sobrante, faltante o sin diferencia), y recién el detalle—. Además el cierre de turno ya no se sale del papel de 58 mm.
1.196.01 de septiembre de 2026

Abrir el cajón sin venta, con PIN y motivo

  • El cajón de dinero se abría solo al cobrar en efectivo. Ahora hay un botón «💵 Abrir cajón» en el Mostrador y en Caja para abrirlo por otros motivos: dar cambio, retirar o guardar plata, contar. Pide el PIN personal de un administrador o de un cajero —así queda quién lo abrió— y el motivo, con botones grandes o «Otro» con unas palabras. La sesión iniciada no alcanza, y a la quinta clave equivocada se bloquea un rato.
  • Cada apertura queda anotada en Caja (motivo, hora y quién), en el libro de actividad y en el Cierre Z de esa caja, en una sección propia: si el arqueo no cierra, ahí está la primera pista. En el comercio que trabaja sin PIN abre con el motivo, sin pedir clave.
1.195.01 de septiembre de 2026

La franquicia también pide por internet, con su lista

  • El cliente marcado como franquicia ahora aparece en Mayorista → Accesos, junto a los mayoristas y con su etiqueta, así se le manda su link y su clave como a cualquiera. Es un cliente mayorista, solo que con un precio diferencial.
  • El catálogo publicado lleva las dos listas y cada cliente ve la suya: al mayorista los precios mayoristas, a la franquicia los de franquicia. Al que entra no se le muestra el producto cuyo precio en SU lista no está cargado, y la pantalla de Accesos avisa cuáles son para cargárselos. El precio nunca viaja en el pedido: la app lo recalcula con la lista que le corresponde al cliente.
  • El buzón sube a la versión 17: hay que volver a pegar el código en Cloudflare. El comercio que no usa pedidos mayoristas por internet no tiene que hacer nada.
1.194.01 de septiembre de 2026

El cliente de la franquicia, a la vista en la lista

  • La marca de franquicia ya estaba en la ficha del cliente, en el pedido mayorista, en el remito y en la etiqueta de la venta, pero la lista de Clientes los mostraba a todos iguales: para saber cuál era la franquicia había que ir entrando cliente por cliente. Ahora cada uno lleva su etiqueta al lado del nombre: «🏬 FRANQUICIA» o «🏷️ Mayorista», y el cliente de a pie ninguna.
  • Además se puede buscar por la palabra: escribiendo «franquicia» en el buscador queda solo ese cliente, y con «mayorista», los mayoristas. Hacen falta tres letras, para que una sola no traiga a todos mezclados con la búsqueda de verdad. El comercio que no tiene la franquicia prendida no ve nada de más.
1.193.01 de septiembre de 2026

Barrido completo: seis fallas encontradas y corregidas

  • Después de cinco entregas seguidas se revisó todo lo nuevo de arriba abajo. El cartel de stock mínimo no se veía en los comercios sin empleados con PIN (el kiosco que atiende el dueño solo, justo el que más lo necesita); silenciarlo y reponer un producto lo hacía volver en el acto; y en los rubros sin pestaña Stock, pasar un producto a insumo abría una pantalla en una pestaña que ese rubro no tiene.
  • También: guardar un insumo cargado hace muchas versiones (sin unidad guardada) trababa la pantalla, y pasar dos veces el mismo producto creaba insumos duplicados. Las seis quedaron arregladas, cada una con su control. Se sumó una prueba de humo que dibuja las 17 pantallas principales en los 12 rubros, vacías y con datos: 408 dibujos sin romperse.
1.192.01 de septiembre de 2026

El insumo dice cuánto rinde, y la receta lo usa sola

  • En la ficha del insumo ahora se carga cuánto rinde una unidad de compra: «1 bolsa rinde 25000, medido en g». La pantalla muestra la cuenta hecha (cada gramo te sale $1,20) y en la lista del stock queda a la vista.
  • Al armar una receta con ese insumo, el rinde ya viene puesto y solo escribís cuánto lleva el plato, con la unidad a la vista («usa (g)»). Antes había que reescribirlo en cada receta y de memoria. El costo da exactamente lo mismo: cambia el trabajo, no la plata.
1.191.01 de septiembre de 2026

Aviso rojo de stock mínimo, y los insumos donde se ven

  • Cuando un producto o un insumo llega al mínimo que le cargaste, sale un cartel rojo arriba de todas las pantallas con los nombres, lo que queda y el mínimo. Se puede ver la lista con solo los que faltan, o esconderlo hasta mañana. Sirve sobre todo en los rubros donde no hay pestaña Stock (kiosco, ferretería, indumentaria, servicios, cabañas y carnicería), donde antes no avisaba nada.
  • Y los insumos: ahora la pantalla de Stock dice con todas las letras que ahí van los insumos —lo que comprás para hacer tus productos— y tiene el botón «➕ Insumo» a la vista, sin tener que crear una categoría primero. En los rubros sin pestaña Stock se entra con el botón «📦 Insumos» de la lista de productos.
1.190.01 de septiembre de 2026

Los insumos, en el Stock y no entre los productos

  • Los insumos van en 📦 Stock, con su unidad de compra, su costo y su mínimo. Al que ya los había cargado como productos, la app le hace la mudanza sola: crea el insumo con su costo, su stock y su unidad, deja todas las recetas apuntando al insumo nuevo —sin que cambie el costo— y saca el producto de la lista. Las ventas viejas no se tocan. Está en el Stock («tenés N productos que en realidad son insumos») y en la ficha de cada producto.
  • No se pasan los productos que hacés vos (los que tienen su propia receta) ni los que están adentro de una promo, y la pantalla explica por qué. Y el cajón de dinero: se abre igual aunque el comercio tenga apagada la impresión del ticket.
1.189.031 de agosto de 2026

La carta, con los colores y la letra del negocio

  • En Configuración → Carta QR hay una puerta nueva, «Cómo se ve la carta»: se eligen el color del fondo, el color de la letra, el color de acento y el tipo de letra (Moderna, Clásica, Redondita, Fuerte o Simple), con cuatro combinaciones listas —Papel, Crema, Noche y Pizarra— y una muestra en vivo armada con los productos del propio comercio. Al guardar, la carta publicada se republica sola, y «volver a como viene de fábrica» la deja exactamente como estaba.
  • El cajón de dinero ahora tiene Modo A y Modo B: la orden es la misma para todas las marcas, pero unos pocos cajones llevan el pulso por el otro pin del cable. Si con el A no abre, se pasa a B y se prueba de nuevo, sin cambiar cable ni impresora.
1.188.031 de agosto de 2026

El cajón de dinero se abre solo

  • Con el cajón de dinero enchufado a la impresora de tickets, cada cobro en efectivo lo abre solo (también los pagos mixtos con parte en efectivo y los cobros de fiado). Con varias cajas, se abre el de la caja que cobró; con tarjeta o transferencia no se abre. Interruptor y botón de prueba en Configuración → Impresoras y comanderas.
  • Y las etiquetas de precio pueden salir con el logo del negocio arriba del nombre, tanto en la impresora de tickets como en la hoja A4.
1.187.131 de agosto de 2026

La lista de precios para los que quieren ser clientes

  • En Mayorista → Accesos, un toque genera un link sin clave para mandarle a quien pregunta por la lista mayorista sin ser cliente todavía: una página de solo lectura con los productos y precios del catálogo online, la fecha de actualización y un botón «Quiero ser cliente mayorista» que abre el WhatsApp del comercio.
  • El link lleva un código al azar: se puede regenerar (el repartido deja de andar) o desactivar cuando se quiera. Se actualiza sola junto con el catálogo.
1.186.131 de agosto de 2026

Tres pedidos del día, resueltos en el día

  • El mozo puede soltar su mesa desde el celular con «Dejar sin asignar»: queda libre para que la tome otro y el pedido no se toca (la mesa de otro mozo no se puede soltar).
  • Productos «de uso interno»: los que existen solo como ingrediente de recetas o producción (el pan del sándwich) se marcan en la ficha y desaparecen de todas las pantallas de venta; el escáner avisa en vez de venderlos. Y cada pestaña muestra su propia caja: si un sector tiene caja asignada, aparece fija (📌) y sin selector, así ninguna pestaña le pisa la caja a otra.
1.185.031 de agosto de 2026

El costo completo: alquiler, luz, sueldos y tu tiempo

  • La receta sumaba solo los insumos. Ahora, en Recetas → «Gastos fijos y mano de obra», cargás lo que pagás por mes (alquiler, luz, gas, sueldos, impuestos), el valor de tu hora de trabajo y el margen que querés ganar; en cada receta, los minutos que lleva una unidad. Con eso cada producto tiene su costo completo: insumos + mano de obra + gastos fijos.
  • El porcentaje de gastos fijos se calcula solo, con tus ventas reales de los últimos 30 días (o lo ponés a mano). Cada receta muestra la ganancia real al precio actual y el precio sugerido para ganar el margen que elegiste. Si a ese precio perdés plata, te lo dice en rojo.
1.184.031 de agosto de 2026

Revisión integral del stock

  • Se recorrió todo lo que mueve el stock y se cerraron cinco agujeros: los encargos de docenas descontaban una unidad (ahora doce); los combos no bajaban sus componentes (ahora sí, y vuelven al anular); guardar la ficha de un insumo desde una pantalla vieja pisaba lo vendido (ahora el stock lo lleva el servidor); un encargo cobrado y después anulado dejaba la venta viva (ahora se anula y vuelve el stock); dos productos con el mismo nombre bajaban los dos en el mayorista.
  • La mercadería que llega se suma en el servidor a lo que hay en ese momento, así ninguna venta del medio se pierde. Todo respaldado por una prueba nueva de 33 controles.
1.183.128 de agosto de 2026

El Cierre Z cuenta el día entero

  • Si en un día trabajó más de una caja, el papel del Cierre Z de cada una trae una sección nueva, «Las otras cajas de hoy»: qué otra caja cerró (con su número de Z y su plata), cuál quedó sin cerrar y el total del día de todas. Es informativo: no toca el arqueo de ese cajón.
  • Con una sola caja todo el día, el papel queda igual que siempre.
1.183.028 de agosto de 2026

Nadie puede bajar una caja con el día abierto

  • Si prendiste una segunda caja por una franja del día y vendiste con ella, la app no deja volver a una sola hasta que esa caja tenga su Cierre Z. El cartel dice qué caja es y cuánta plata tiene sin cerrar.
  • Las ventas nunca se perdían, pero el circuito del cierre quedaba a medias. Ahora cierra redondo.
1.182.128 de agosto de 2026

Arreglo importante en el acceso remoto

  • En algunos casos, al guardar otra configuración, los datos del acceso remoto se borraban solos y la conexión desde afuera dejaba de andar sin aviso. Quedó arreglado y con un control automático que vigila que no vuelva a pasar con ningún dato guardado.
1.182.028 de agosto de 2026

El cajero puede anotar gastos (si vos querés)

  • Interruptor nuevo en Personal → Permisos del equipo. Apagado de fábrica. Prendido, el cajero anota gastos del día (la compra de hielo, el flete) y cada gasto queda firmado con su nombre.
  • Solo puede agregar: borrar o modificar sigue siendo del dueño o de contabilidad.
1.181.026 de agosto de 2026

Food truck: botonera de venta rápida

  • En el sector food truck, una botonera grande para vender a un toque en la fila del evento, pensada para tablet y celular.
1.180.026 de agosto de 2026

El food truck ahora es un sector de la misma app

  • Ya no hace falta otra instalación: el food truck que sale a eventos es un sector más del comercio, con su stock que sale y vuelve, su caja y sus turnos.
  • Dos perfiles nuevos de empleado para repartir el trabajo del evento.
1.179.126 de agosto de 2026

Arreglo en la pantalla remota

  • La pantalla del acceso remoto a veces se quedaba en «Sin conexión, reintentando». Arreglado.
1.179.025 de agosto de 2026

Acceso remoto y el chat de WhatsApp que contesta

  • Acceso remoto: el dueño entra a su sistema desde cualquier lado, con su correo autorizado y un código de un solo uso. Sin abrir puertos ni tocar el router.
  • El chat de WhatsApp del comercio contesta de verdad las consultas más comunes (horarios, carta, cómo pedir) y deja una bitácora de lo que respondió.
1.178.124 de agosto de 2026

El efectivo del cajón, exacto

  • El renglón del efectivo en el cierre y en el arqueo podía decir una cosa y el número otra en días con movimientos raros. Se corrigió la causa de fondo, y cuando el cajón da negativo ahora explica por qué.
1.178.024 de agosto de 2026

El food truck que sale a eventos y las cajas con nombre

  • Salida a eventos: se arma lo que sale, se vende en el evento y al volver se cuadra lo que sobró contra lo vendido. El stock del local no se desordena.
  • Las cajas ahora tienen nombre propio (por ejemplo «Mostrador» y «Barra») en la pantalla y en los papeles.
1.177.624 de agosto de 2026

Lista de precios para franquicias

  • Un precio especial de franquicia por producto. Si un producto no lo tiene, el pedido avisa y no se guarda con un precio equivocado.
1.177.524 de agosto de 2026

El stock apartado elige hasta dónde llega

  • El stock apartado del bar puede alcanzar solo al bar, o a todo el minorista. Cada venta anota de dónde salió cada unidad, así el recuento cierra siempre.
1.177.423 de agosto de 2026

Las fotos de la carta son de cada comercio

  • Cada comercio carga sus propias fotos para la carta clásica desde Configuración → Carta. La edición de la carta queda habilitada en todos los rubros.
1.177.022 de agosto de 2026

La carta online, con tu color y tu estilo

  • Color de acento y estilo de carta elegibles desde Configuración → Carta.
  • El logo de los papeles A4 (remitos, presupuestos) sale bien en comercios nuevos. Y en las 1.177.1 a 1.177.3: el ancho de cada comandera se respeta, el QR de la factura sale en impresoras A4 y el casillero del precio de salón aparece donde tiene que estar.
1.176.022 de agosto de 2026

Cierre de caja por turno y caja por sector

  • El cierre de caja se hace por turno: cada empleado cierra el suyo y el dueño ve el día completo.
  • Caja por sector (opcional): el bar y el mostrador pueden tener su propia caja.
  • Stock del bar aparte (opcional) y la hornada avisa cuando no hay stock para armarla.
1.175.022 de agosto de 2026

Tres precios por producto y perfiles nuevos

  • Cada producto puede tener precio de mostrador, de salón y mayorista.
  • Cuatro perfiles nuevos de empleados para repartir mejor quién ve y hace qué.
  • El catálogo online mayorista se elige, y el pedido mayorista sale con descuento y su ticket.
1.174.220 de agosto de 2026

Reparto en el mapa y remitos afinados

  • El repartidor se desliza en el mapa en vez de saltar; el remito quedó medido y vigilado con pruebas. Varias limpiezas de las 1.171 a 1.174.

¿Cómo llegan las mejoras a mi comercio? Solas. El sistema avisa que hay una versión nueva y se actualiza en un minuto, sin tocar tus datos ni tu licencia. Si algo de esta lista te interesa para tu negocio, escribinos por WhatsApp.